La Fórmula 1 (F1), que comenzó el pasado sábado 7 de marzo con el Gran Premio de Australia, en el que venció el piloto británico de Mercedes, George Russell, introdujo varios cambios en su «carrera» para actualizar la competición y seguir atrayendo a una audiencia cada vez más global.
Desde este año, las grillas de partida cuentan con 11 equipos, uno más que hasta el año pasado, tras la incorporación de la escudería Cadillac, propiedad del fabricante estadounidense Ford. El resultado de sus pilotos en el circuito de Melbourne fue dispar: el mexicano Sergio «Checo» Pérez terminó 16°, mientras que el finlandés Valteri Bottas abandonó la carrera en la vuelta 16.
Esta temporada marca además un punto de inflexión en la estructura de los coches -más compactos y ligeros-, así como en sus motores híbridos que ahora equilibran su potencia entre combustión y energía eléctrica en una proporción de 50-50.
Entre tantos cambios, la F1 mantiene algunas constantes: Max Verstappen, el multicampeón con Red Bull, es el piloto mejor pagado.
Con estos condimentos y un público creciente alrededor del mundo, la competencia se consolida una máquina arrolladora en términos económicos.
Más equipos y más costosos
Uno de los cambios principales de la F1 para esta temporada es su expansión de 10 a 11 equipos, con la incorporación de Cadillac, propiedad de General Motors, que cuenta con Sergio «Checo» Pérez y Valtteri Bottas como pilotos.
Para salir a la pista, el fabricante estadounidense invirtió inicialmente US$ 450 millones, en una categoría donde las escuderías promedian en valor unos US$ 3.400 millones, según estimaciones del sitio deportivo Sportico.
Pilotos bañados en oro
Además de la gloria deportiva, los pilotos compiten por salarios suculentos. Al igual que el año pasado, el neerlandés Max Verstappen (Red Bull) se mantiene en 2026 como el corredor mejor pagado: US$ 70 millones. Si se le suman los bonos por victorias y patrocinios personales, sus ingresos podrían superar los US$ 100 millones.
En el segundo lugar del podio se encuentra el británico Lewis Hamilton, quien en su segunda temporada con Ferrari percibirá US$ 60 millones. En el tercer escalón aparecen su compañero de equipo, Charles Leclerc, y el piloto de Mercedes, George Russell, ambos con sueldos de US$ 34 millones. En cuarta posición se ubica el vigente campeón, Lando Norris (McLaren), que cobrará US$ 30 millones.
Crece el gasto en los autos
Este año, la F1 ha introducido una serie de cambios en los autos, volviéndolos más compactos, estrechos y livianos. Además, mutaron a un motor híbrido con una distribución 50%-50% entre la combustión interna y la energía eléctrica.
Estas modificaciones, sumadas a la inflación de los costos y al desembolso en investigación y desarrollo por parte de los equipos, llevó a elevar el tope de inversión en los coches para este año, pasando de US$ 135 millones a US$ 215 millones.
Los sponsors piden pista
La masividad y el alcance global de las carreras motiva a las marcas a invertir fuerte en la F1. Hoy, la categoría reúne a unos 340 patrocinadores, el doble que hace cinco años. El gasto de los sponsors superará los US$ 3.000 millones este año, un crecimiento del 15% frente a 2025, según Ampere Analysis.
La industria tecnológica es la principal categoría de sponsors que tiene la competición, con una inversión total de US$ 565 millones, superando así a los servicios financieros.
Los acuerdos publicitarios son una fuente de ingresos fundamental en la ingeniería de negocios de la F1, que el año pasado facturó US$ 3.900 millones, un 14% más que en la temporada 2024, logrando así los mejores números de su historia.
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