EMPRESAS

¿Quién es el español que está detrás de una inversión millonaria para fabricar autos eléctricos en Uruguay?

Carlos Álvarez (33 años), fundador y CEO de la startup española de vehículos eléctricos dijo además que se hará junto a la empresa local, Uruguay Movilidad Eléctrica.

Vehículo Lupa E26. Foto: Lupa
Vehículo Lupa E26. Será una de los modelos que se ensamblarán en la planta de Uruguay. (Foto: Lupa)

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El pasado 24 de febrero, la startup de vehículos eléctricos Lupa, de origen español (Barcelona), anunció que instalará una fábrica en Uruguay desde donde centralizará las ventas para el mercado latinoamericano.

El español Carlos Álvarez (33 años), fundador y CEO, que posee un largo pasado en el sector automotor, es quien está detrás de la compañía. Con larga trayectoria en carreras, al inicio para Repsol (Fórmula Renault, Fórmula 3, GT) y luego, entre 2015 y 2020, para McLaren Automotive como piloto de prueba de autos de calle.

Cuando en 2020 la pandemia puso punto final a su contrato con la compañía, decidió que era hora de emprender y, tras investigar el mercado mundial y compartir su idea con ingenieros de McLaren y Ferrari, desarrolló Lupa.

Álvarez comentó que el proyecto se encuentra en fase de homologar sus autos en Europa, lo que insumirá unos 30 meses y de reunir el total de la inversión (prefirió no dar detalles de la cifra). Afirma que ya consiguió el 70%, que provienen de fondos españoles y que esa cifra ya le permite «avanzar en el proyecto sin problema».

Carlos Álvarez
Carlos Álvarez. El español, con larga trayectoria en el sector automovilístico,  es el fundador de la startup de vehículos eléctricos. 

Álvarez también estudia dónde colocará su planta en Europa y asegura que ya posee varios interesados en montar la fábrica.

Entretanto, eligió Uruguay como sede para la expansión de la marca en América Latina porque «es el mejor punto estratégico del continente». Al país llega junto a la empresa Uruguay Movilidad Eléctrica (UME), liderada por Roberto Álvarez (con varios años como consultor del sector automotriz) y Pablo Revetria (vicepresidente de Lifan Uruguay).

La conexión con Uruguay no termina ahí. El diseño de sus vehículos es de Gonzalo Stagnaro, un diseñador uruguayo.

Si bien aún resta confirmar ciertos detalles de la planta, el empresario español estimó que la inversión (conjunta entre capitales españoles y uruguayos) rondará entre 5 y 10 millones de Euros. «No es final, depende de algunos detalles que aún no están definidos. Por ejemplo, la ubicación, porque la idea es que esté cerca del puerto», aclaró.

Según adelantaron desde Uruguay, ya comenzaron conversaciones con diferentes autoridades de gobierno.

power home de Lupa
Power home. La empresa permitirá aprovechar las baterías de los autos para almacenar energía en los hogares. (Foto: Gentileza Lupa)

La planta será principalmente para ensamblaje de vehículos porque la carrocería soldada llegará desde España. Tendrá una capacidad instalada de unas 20.000 unidades por año, aunque el plan es que sea «flexible para ampliarla si es necesario».

El plan al inicio es comenzar con unas 5.000 unidades y que los primeros vehículos comiencen a rodar en 2024. Ese año empleará unas 30 personas y cuando alcance la capacidad máxima ocupará unas 100.

En Uruguay se producirán dos modelos: el Lupa E26 (9.400 euros) y la furgoneta Lupa E66, y luego la SUV E137. El fundador de la empresa dijo que aún no está claro si los precios serán similares a los europeos, pero su intención es replicarlos.

Más que un auto

Álvarez tiene claro que llega en momento de ebullición del sector donde las marcas más importantes se disputan el mercado. Por ello, buscará diferenciarse con un modelo de negocio que no prevé concesionarias ni distribuidoras para bajar costos, sino que apuesta a la venta web. Además, ofrecerá baterías intercambiables entre los modelos que permitirá ahorros en cambios de vehículos.

«Uno compra un modelo y luego se cambia y se puede llevar la batería, que cuesta 7.000 euros. Otro compra el vehículo y nosotros le vendemos la batería. Y a los 10 años, cuando la batería baja un 30% su capacidad, le vendemos un power home para que la recicle y la use en su casa. Eso le agrega una vida útil de 20 años a la batería y disminuye la contaminación, porque no será necesario desecharla», cerró.

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