Empezó fabricando alpargatas en Chaco y ahora su marca de zapatos se vende en Nueva York

Hace 11 años Gastón Grecco creó Posco, una línea de calzados versátiles que destacan el valor de los cueros argentinos. El proyecto arrancó con una inversión de 5.000 pesos argentinos (hoy unos US$ 25).

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Gastón Greco, fundador de Posco.
Foto: La Nación/GDA

Por Gabriela Origlia
La Nación / GDA

Gastón Greco es chaqueño, tiene 33 años y llegó a Buenos Aires para estudiar Arquitectura. Su papá era un «emprendedor» y él, cuando salía del colegio, lo ayudaba. Cuando terminó el ciclo básico sintió que le faltaba «esa adrenalina» y entre maqueta y maqueta, desarmó un zapato con un cúter. Ese fue el origen, en 2012, de la marca de calzados Posco que fabrica unos 20.000 pares al año y cuenta con un local en Nueva York, a donde también vende por Internet.

«No me sentía identificado con ninguna marca ni producto que le diera fuerza al cuero argentino. Quería hacer algo yo pero no tenía contactos, ni experiencia, ni capital. Igual me puse en el tema», cuenta Greco.

El recorrido le llevó tiempo porque fue con su primera idea al zapatero del barrio que le dijo que no se podía fabricar. Siguió por el barrio de Once, donde «descubrió» que no era para fabricantes de zapatos; en Boedo se encontró con «el mundo de la talabartería y el cuero». Sostiene que transitó toda la curva de aprendizaje y se encontró con proveedores y fabricantes que lo acompañaron y enseñaron.

Para avanzar, empezó fabricando alpargatas en Chaco, a donde después produjeron también las primeras muestras de Posco con las que Greco recorrió «local por local todo Palermo» para venderlas.

«Era modelo de tres piezas de cuero; versátil y cómodo -explica-. La idea fuerte también es la funcionalidad; eso me venía de mis estudios de Arquitectura». Cuando llegaron a los 500 pares mensuales, decidió trasladar la producción a un establecimiento de Lomas del Mirador, en Buenos Aires.

La condición que le pusieron fue que tenía que ir él a trabajar: «Aprendí muchísimo; usaba las maquinas. Para mí era un parque de diversiones». Fue extendiendo la venta a distintos multimarcas de Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Córdoba, Rosario, Chaco, Misiones y Corrientes.

En 2016 avanzó con un local propio en una vieja casona de Palermo. «Aunque era un outsider de la moda, fuimos haciendo cosas en ese mundo», menciona.

El proyecto arrancó con una inversión de 5.000 pesos argentinos (hoy unos US$ 25) que le dio su mamá cuando Greco se fue a estudiar. A su criterio, el crecimiento de la marca tiene que ver con ser multitasker (calzados para varios usos) y «auténtica».

«El corazón está en quienes lo fabrican, pensamos los productos desde lo funcional. Los primeros modelos eran los que cortaban y cosían mis abuelos de Chaco. Fuimos construyendo sobre la autenticidad», remarca.

En «la gran manzana»

«Con la idea de que el cuero argentino hace a nuestra identidad, encaramos el proyecto de expansión hace tres años. Decidimos que debíamos sacar nuestros modelos fuera de Argentina. Me fui a vivir un tiempo a Nueva York para impulsar la comercialización de lo que exportamos», menciona.

La marca tiene un local en el barrio Greenpoint de Brooklyn y venden online. En Argentina la tienda está en Recoleta.

Llegar a EE.UU. demandó dos años de trabajo e incluso el desembarco -que fue primero online- se demoró por la pandemia. Greco explica que los retos fueron «importantes» ya que por la cuarentena se retrasó la producción en Argentina, debieron cerrar sus locales y, además, los costo logísticos aumentaron «fuerte».

La marca argentina fabrica líneas de calzado tanto para hombres como para mujeres y también accesorios. Lo primero que comercializó Posco en EE.UU. en el canal online fue el «Resistencia Canvas», un modelo diseñado en Argentina y producido en Brasil. El calzado está confeccionado con algodón reciclado de Guatemala.

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