Agustín Aguerre vive en Estados Unidos desde hace dos décadas, pero conserva intacto su acento montevideano. Pese a los años y la distancia, no perdió ese rasgo que adquirió al nacer y crecer en el barrio Punta Carretas, cerca del estadio Luis Franzini.
En Nueva York tiene muy presente a Uruguay, no solo porque viaja a su país natal todos los veranos, sino también porque lo recuerda en la oficina, cada vez que Uber trabaja en productos de movilidad para implementar en ese mercado.
El joven uruguayo (29) trabaja para la multinacional de viajes compartidos en su segunda oficina más grande del mundo —después de la de San Francisco—, donde ayuda a desarrollar y escalar productos en los casi 70 mercados en los que está presente Uber. Desde su puesto de senior product operations se centra en cómo hacer que los servicios de la compañía funcionen en los diferentes contextos legales, económicos y sociales.
Apuesta familiar
Aguerre cursaba primero de primaria cuando su padre fue contratado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y toda la familia —sus padres, su hermana y él— se mudó a Maryland. Allí creció, hizo la secundaria y se postuló para estudiar en la universidad local.
Sin embargo, como no estaba seguro de la carrera que quería seguir, solicitó ingresar a la institución bajo la modalidad de «undecided» (indeciso). Fue admitido y comenzó un programa llamado «Scholars», que selecciona estudiantes con altos promedios. Seis meses después, decidió estudiar finanzas y negocios internacionales.
Las pasantías son una práctica laboral muy habitual en las empresas de EE.UU. y un medio para que el talento joven tenga sus primeras experiencias en el mundo del trabajo. Así que, en su segundo año de universidad, Aguerre aplicó para un empleo temporal en Ernst & Young para hacer consultoría, un área que le permitía desarrollar una amplia gama de habilidades y le abría una puerta al mundo corporativo, recordó. Tras esa pasantía, trabajó tres años de manera estable para la multinacional en el sector de servicios financieros, donde tuvo entre sus clientes al Banco Mundial.
Nuevos rumbos
Mientras era consultor, se dio cuenta de que quería un trabajo que le «divirtiera más» y comenzó a postularse a tecnológicas como Google, Uber o DoorDash, con foco en estrategia de operaciones, «porque es como la puerta de entrada a esas grandes empresas teniendo un background de bussines school y consultoría como el mío», explicó.
Uber lo contrató para trabajar en el área de viajes compartidos, el producto que más le interesaba a Aguerre. En ese departamento, ayudó a desarrollar y escalar el producto junto a un equipo «que parecía una startup», donde tuvo la oportunidad de trabajar en product management, comentó.
Con la experiencia que adquirió, hace un año se presentó a un llamado para product manager y fue seleccionado. Ahora trabaja en un equipo enfocado a los conductores, en un área dedicada a los preferencias de los conductores, una herramienta que le permite a los choferes de Uber indicar a la empresa qué tipo de viajes quieren realizar y cómo quieren trabajar.
Ser parte de la compañía le brinda flexibilidad, al punto que puede hacer home office desde Uruguay y o trabajar en oficinas de Uber como la de Buenos Aires, algo que valora especialmente. Poder compartir sus ideas y ser escuchado, así como la transparencia de la empresa, también son aspectos que destacó.