El cowork (espacio de trabajo compartido) tuvo sus inicios a fines de la década de 1990. En Uruguay, Sinergia fue la primera empresa en implementar este modelo, cuando abrió en 2014 su local en Palermo. Desde entonces, el formato evolucionó, las aperturas se multiplicaron, desembarcaron marcas internacionales en Montevideo y el sistema comenzó a expandirse a otros puntos del país.
«Desde la pandemia, el espacio de trabajo dejó de ser una oficina para transformarse en un sistema de soluciones que responde a lo que las empresas necesitan. En ese contexto, el interior del país cobra un rol clave», indicó Bruno Pedreira, gerente de innovación de Sinergia, empresa que ahora se especializa en flex office.
Hoy, Sinergia cuenta con varios espacios en Montevideo y uno en Punta del Este (reúne una comunidad de 10.000 personas), pero además ofrece otras opciones en su plataforma. El objetivo, es aliarse con actores en todo el país, como coworks, hoteles, edificios o instituciones con infraestructura para ser reconvertida en espacios de trabajo.
«Hay muchos profesionales distribuidos en el interior que trabajan desde donde pueden, sin tener espacios pensados para el trabajo profesional. Al mismo tiempo, existe una enorme cantidad de infraestructura ociosa», opinó Pedreira.
Según adelantó, el plan es cerrar alianzas en cinco o seis departamentos antes de mitad de año. «Ya concretamos un acuerdo con Cowork Florida, estamos sumando uno en Tranqueras y trabajando para incorporar reservas -más que nada salas de reuniones- en Melo, Salto, Paysandú, Rivera y Durazno», comentó.
Perfiles variados
Con perfiles de usuarios que van desde profesionales hasta oficinas de gobierno, los coworks suman público en el interior.
Uno de los pioneros fue Co-lavora, ubicado en la ciudad de San José. Federico Guerra, al frente del proyecto, abrió el espacio en la casa de su madre cuando quedó vacía. Hoy tiene como clientes a abogados, un diario, dos empresas de software, nutricionistas, psicólogos, quiroprácticos, masajistas, tatuadoras, inmobiliarias y al Ministerio de Desarrollo Social.
«El alquiler puede ser por hora, pero también por día o por mes. Hoy somos más un lugar que alquila espacios y el plan con mayor demanda es el Fix, un día fijo a la semana», detalló Guerra.
En 2019 nació Melo Cowork como una respuesta a la necesidad de estos espacios en la ciudad, pero también por el achique de la firma agropecuaria de su fundador, Rosendo García. «Sobraban oficinas y nos dimos cuenta que podíamos generar un modelo de negocio en torno a renta y alquiler flexible de espacios».
A la oferta de servicios le sumaron charlas, capacitaciones y mentorías. Además, el cowork funciona como Institución Patrocinadora de Empresarios (IPE) ante la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). «Ahora iniciamos un proyecto con ANII en torno a la inteligencia artificial y a soluciones a problemáticas del agro», añadió.
Entre sus clientes figuran escribanos, contadores, arquitectos, una radio, ingenieros agrónomos, empresas de biotecnología, multinacionales agrícolas y forestales.
Trabajar desde Florida para Uruguay y el mundo fue el objetivo que se planteó el Centro Comercial e Industrial de Florida cuando en 2020 transformó su sala de eventos en un cowork. Hoy, Florida Cowork atrae tanto a empresas como a usuarios temporales. «Tenemos la administración de un tambo, el Ministerio de Industria y el Banco Bandes, pero también nos piden salas para usar como salón de clase», explicó Magdalena Urchitano, responsable del cowork.
Dos de los espacios más nuevos son Nodo Lunarejo (Tranqueras, Rivera) y Patio Sarandí Work Office (Durazno), ambos inaugurados en el segundo semestre de 2025.
El primero es una iniciativa del emprendedor tecnológico Juan Suárez, cofundador de Arkano y oriundo de Rivera.
«Compré un lugar, dividí la casa en tres espacios y hoy están trabajando profesionales de la salud, una clínica de estética, una escribana, un abogado y una nutricionista, entre otros. Está todo ocupado con contratos anuales», subrayó.
La propuesta de Durazno surgió como parte del Patio Sarandí Hotel Boutique. «Hace cinco años inauguramos el hotel boutique y detectamos un patrón: una parte significativa de nuestros huéspedes llegaba por motivos laborales, operando en distintos puntos del país. Además, había baja disponibilidad de espacios adecuados en el interior para oficinas temporales, cowork y reuniones», recordó su directora, Sol Andrade.
El objetivo, concluyó, es que Durazno «siga consolidándose como nodo estratégico del interior, donde los profesionales y las empresas encuentren infraestructura adecuada para operar en el país».
El 1° de agosto de 2018, Federico Guerra abrió el espacio de cowork en la casa que era de su madre. Así, con una inversión de US$ 150.000 formó la propuesta que hoy ofrece seis consultorios, cinco oficinas, un salón de clases, una sala de reuniones y un salón de conferencias. Según indicó, logró un nivel de ocupación «alto» en los consultorios, cuatro oficinas con ocupación fija y una con «media» . «El Plan que más se usa es FIX, día fijo por semana, por ejemplo todos los lunes».
Fundado a fines de 2019, Melo Cowork ofrece sala de eventos, de reuniones, espacios comunes y 25 oficinas equipadas, así como servicios de seguridad, limpieza y mentorías. Además, es Institución Patrocinadora de Emprendedores ante ANDE y ANII. El costo del alquiler es $ 12.000 mensuales, pero existe la opción de arriendo semanal. Según explicó su fundador, Rosendo García, mantiene un nivel de ocupación que oscila entre el 60% y el 70%, que les permite «mantener la operación».
Florida Cowork abrió en marzo 2022 como una iniciativa del Centro Comercial e Industrial del departamento. Cuenta con área cowork para 26 personas, que también funciona como sala de eventos, y con nueve oficinas con capacidad para entre una y seis personas. Opera las 24 horas, los toda la semana, y ofrece desde limpieza y seguridad hasta café y yerba. «Tenemos siete oficinas ocupadas con contratos anuales», dijo Magdalena Urchitano, CEO del Centro Comercial y el Cowork.
Nodo Lunarejo surgió en agosto de 2025 en Tranqueras (Rivera) tras una inversión de US$ 200.000. Allí funcionan 13 oficinas (el alquiler varía entre $ 5.000 y $ 9.000 por mes) y, según su fundador, Juan Suárez, están todas ocupadas: «Abrimos con nueve y se ocuparon, sumamos cuatro más y también se completaron con contratos anuales». Cuenta con limpieza, seguridad e internet, y además es Institución Patrocinadora de Emprendedores ante ANDE y ANII.
Comenzó en setiembre de 2025 como una extensión del ecosistema Patio Sarandí Hotel Boutique, en el centro de la ciudad de Durazno. La propuesta incluye cuatro oficinas privadas equipadas, una sala de cowork con 12 puestos que se transforma en espacio para talleres y capacitaciones, y una sala de reuniones para equipos y videollamadas. Según Sol Andrade, responsable de la iniciativa, mantienen una alta ocupación sobre todo por personas que llegan a la ciudad.
-
Cadena uruguaya de hostales captó US$ 5 millones y planea sumar siete hoteles en Latam en 2024
Eligen el verde; los espacios abiertos toman protagonismo en oficinas y comercios
La apuesta de Sinergia a alojar empresas entra en "ebullición"
Sinergia abre en Punta Carretas para el sector corporativo
La inversión en los edificios de coworking rinde sus frutos
El método cowork: se afianza el trabajo colaborativo en Uruguay
Casi vacíos por el COVID-19, cowork apuestan por reforzar lazos con sus comunidades