INFORME

El combate a los mosquitos crece en ventas y gama de productos

La llegada del Dengue en 2016 trajo un alza en el consumo de repelentes en Uruguay; marcas innovan con nuevas variedades y mantienen la preferencia de los consumidores por encima de las apps y los gadgets.

De temporada. Entre diciembre y abril se concentran el 60% de las ventas de la categoría anti-mosquitos.
De temporada. Entre diciembre y abril se concentran el 60% de las ventas de la categoría anti-mosquitos.

Su zumbido irritante es capaz de interrumpir el más plácido descanso o, peor aún, anticipar una molesta picadura. Los mosquitos son un incordio cada verano, pero su llegada es una buena noticia para las marcas de insecticidas y repelentes.

La «temporada de mosquitos» se extiende de enero a marzo, cuando se concentra el 40% de las ventas; si se suman diciembre y abril, el volumen alcanza al 60%, según estima la consultora Nielsen.

La zafra de este año sumó indirectamente un aditivo diferente ante la alerta por el brote —en buena parte de Brasil— de fiebre amarilla, enfermedad transmitida a través del vector del mosquito Aedes aegypti, también causante del dengue y el virus zika.

Que muchos uruguayos hayan elegido las playas norteñas para pasar sus vacaciones ha generado un «pequeño aumento» en la demanda de repelentes, afirmó la multinacional SC Johnson, líder del mercado local de productos anti-mosquitos, de la mano de las marcas Raid, Fuyi, Baygon y Off!. A SC Johnson le siguen Júpiter y Sapolio; entre las tres poseen el 83% de las ventas, indicó Nielsen. No son los únicos jugadores; el más reciente en incorporarse al segmento es Unilever, que en diciembre estrenó sus repelentes LivOpen.

A diferencia del líder, la competencia asegura que la aguja no se ha movido por el «efecto Brasil». Júpiter, Sapolio y Electroquímica (representante de los insecticidas en aerosol Selton y dueña de la marca de repelentes, tabletas y pastillas Saturno) coincidieron en que la precaución ante la fiebre amarilla no ha significado más ventas.

Independientemente de este factor, las ventas de este verano vienen más bien «tranquilas» y sin equipararse al pico registrado en 2016, cuando se produjeron los primeros casos de zika en Uruguay. Ese año, la venta de repelentes creció 127% respecto a 2015, reveló Nielsen. Algunas empresas recordaron haber quebrado stock temporalmente debido a la altísima demanda.

El pico máximo de ventas se registró en 2016, cuando se notificaron los primeros casos de zika en Uruguay. Ese año se colocó un 127% más de repelentes que en 2015. 

El efecto se propagó a todo el abanico de productos, que además incluye insecticidas contra mosquitos en aerosol; tabletas, espirales, líquido eléctrico, y el resto de insecticidas, logrando un crecimiento de 33% en relación a 2015.

«Desde que el dengue se instaló en Uruguay el uso del repelente está más instalado, es como el alcohol en gel», comparó Ricardo Morales, gerente general de Júpiter.

El ejecutivo estimó que la venta de repelentes en Uruguay antes del pico de 2016 rondaba las 150.000 unidades y que, tras llegar a un techo de 800.000, bajó para ubicarse desde entonces en unos 500.000 envases. Este aumento se ha visto favorecido por una mayor demanda pero también por la apertura de más comercios —en especial, las farmacias— a la venta de estos productos, dijo Morales.

A la vista.

La lógica de consumo en este rubro muestra que, básicamente, se compran repelentes solo cuando se divisa la presencia —o se padece una picadura— del mosquito.

«Más allá de que alguien pueda comprar por precaución, el consumo existe cuando aparecen los mosquitos», recalcó Pablo Gandini, gerente de ventas de Sapolio.

Pese al auge de los repelentes, el fuerte del negocio sigue estando en los insecticidas, que significan un 80% de las ventas del sector, agregó.

La compra de los insecticidas muestra un matiz respecto a la del repelente. «Haya o no mosquitos, el insecticida se vende, tiene una venta pareja. Cuando aparece el mosquito y en proporciones grandes ahí sube la venta», aclaró Morales.

Guillermo Viera, director comercial y de marketing de Electroquímica explicó que «cuando hay un aviso importante de dengue, suben las ventas y el consumo. Si todo se mantiene calmo, se consume por el mosquito que está molestando».

A la vista. Las ventas de repelente se mueven una vez que se detecta la presencia de mosquitos; la precaución no incide en la categoría.
A la vista. Las ventas de repelente se mueven una vez que se detecta la presencia de mosquitos; la precaución incide poco en el sector.

El clima también influye en la ecuación del negocio. Las altas temperaturas, combinadas a las lluvias y la humedad crean el ámbito optimo para la proliferación de mosquitos. Dado que este verano ha oscilado entre días calurosos y otros algo más frescos, su presencia se ha atemperado. «En realidad, los insecticidas y repelentes dependen estrictamente del clima, por un lado, y en particular en Montevideo también de la fumigaciones. Este año se ha fumigado bastante, entonces, no han aparecido muchos mosquitos», indicó Gandini sobre las razones por las que esta zafra no ha sido tan próspera.

Ellos se ocupan.

Históricamente, las mujeres han protagonizado los avisos publicitarios de las marcas de higiene y cuidado del hogar. Son las que aplican el repelente a sus hijos, las que rocían el insecticida o las que ponen la tableta anti-mosquitos. Y aunque siguen siendo las principales compradoras del rubro, los hombres están asumiendo últimamente un rol más destacado.

«Hemos notado que tanto hombres como mujeres buscan repelentes personales de insectos para protegerse y para cuidar a sus familias de los mosquitos», comentaron desde SC Johnson.

En Júpiter, la composición de la clientela experimentó un ligero cambio, pero indicativo de la tendencia. Hace 10 años, el 75% de los compradores eran mujeres; hoy, ellas son el 68%, es decir, los hombres crecieron siete puntos en la participación en las ventas.

Sapolio argumenta que esta creciente preponderancia del hombre en la compra de productos anti mosquitos abarca a todas «las categorías de limpieza».

«La mujer sigue siendo la abanderada en la compra, pero hay un cambio de tendencia en los últimos años con el hombre tanto a la hora de decidir la compra como al momento de hacerla», apuntó Viera, de Electroquímica.

«La mujer sigue siendo la abanderada en la compra, pero hay un cambio de tendencia en los últimos años con el hombre tanto a la hora de decidir la compra como al momento de hacerla», apuntó Guillermo Viera, director comercial y de marketing de Electroquímica.

Una explicación para esto es que con la mujer pasando más tiempo fuera de casa que antes por el trabajo, el hombre ha asumido más tareas vinculadas al hogar.

Asimismo, la escalada de la tendencia de hogares unipersonales o monoparentales encabezados por hombres los ha involucrado en la compra de este tipo de productos.

Y, a fin de cuentas, padecer a los mosquitos «no es una cuestión de género sino que hay gente que tiene mayor facilidad para atraerlos que otras por un tema de sangre, piel o calor», afirmó Gandini.

Sofisticados.

Los cambios a nivel de los consumidores han llevado a algunas marcas a desarrollar productos contra los mosquitos dirigidos a nichos más específicos. Por ejemplo, Júpiter tiene una pulsera tobillera que actúa como repelente (contiene un cartucho de citronela) pensada para los adolescentes, y una pulsera de rulo para los niños.

Acorde a la evolución del público, de las fórmulas químicas y de los envases, los productos contra los mosquitos se han sofisticado progresivamente.

«Como todas las categorías de consumo masivo, perfumería y cosmética, se han hecho innovaciones importantes en el modo de aplicación, las fragancias y los químicos que se utilizan; ahora, se busca ser amigable con el medio ambiente», destacó Viera.

Entre las novedades sobresalen el insecticida sin olor, una variedad del portafolio de Raid y Sapolio, y el repelente 100% orgánico de Júpiter.

Empresas sostienen que las apps y gadgets que aseguran combatir a los mosquitos, en general no han demostrado su eficacia. 

Pero si bien valoran la innovación, los consumidores siguen prefiriendo los productos que conocen de siempre.

Las apps y los gadgets que prometen matar o al menos ahuyentar a los mosquitos no pasan de ser una curiosidad o un entretenimiento. Según las empresas del sector, la eficacia de estos recursos no está comprobada. En cambio, los clásicos insecticidas en Uruguay promedian un nivel de efectividad del 70% llegando incluso a más del 90%, comentó una fuente del sector.

Ante la consulta sobre esta inusual competencia, SC Johnson recordó que «la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda los repelentes personales de insectos que contienen DEET o Icaridin (...) como el mejor método para prevenir las picaduras de mosquitos».

"Mosquiteros" de última generación

El avance de la tecnología ha diversificado el tipo de "escudos" contra los mosquitos. Las soluciones incluyen pinturas insecticidas como la uruguaya Tecnocromo, que actúa contra el mosquito cuando se posa en la pared tratada.

Los teléfonos inteligentes son otra opción. El smartphone LG K7i combate la malaria en Asia. Para ello, emite ondas ultrasónicas que ahuyentan al mosquito que transmite la enfermedad. El dispositivo se lanzó en 2017 a US$ 120.

LG  K7i. Este smartphone emite ondas ultrasónicas que ahuyentan al mosquito. Se lanzó el año pasado a unos US$ 120.
LG K7i. Este smartphone emite ondas ultrasónicas que ahuyentan al mosquito. 

La industria textil también está incursionando en la confección de prendas con nanotecnología aplicada anti-mosquitos. Tal es el caso de Moskito Wear, una startup española que fabrica ropa con una tela que repele a los insectos. 

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