Con información de EFE y O Globo / GDA
Como cada año, el Carnaval de Río de Janeiro -celebrado esta semana- atrajo a millones de turistas que se deleitaron con los majestuosos desfiles del Sambódromo y vivieron una experiencia única con las comparsas callejeras.
El evento puso en marcha un gigantesco engranaje que funciona durante todo el año para dar vida a la fiesta más emblemática de Brasil, que para este 2023 contó con una estructura nunca antes vista.
La ciudad convocó a 92 compañías de samba que desfilaron por las dos principales pasarelas destinadas para la fiesta y 16 más infantiles. El Sambódromo recibió a las mejores exponentes, las 15 de la serie Oro y las 12 del Grupo Especial, la crema y nata de las escuelas. El resto, que integran categorías inferiores, desfilaron gratuitamente en la avenida Intendente Magalhaes.
El espectáculo acapara un movimiento turístico, comercial -a cargo tanto de grandes empresas, como pymes y emprendedores- y económico de gran relevancia para la llamada cidade maravilhosa: este año se estimaron sus ingresos en unos US$ 870 millones, según informaron las autoridades de la Alcaldía de Río de Janeiro.
Inyección económica
La ciudad esperaba ingresos por 4.500 millones de reales (unos US$ 870 millones), informó la Alcaldía de Río de Janeiro. Del total, solo las comparsas callejeras le inyectarían a la cidade maravilhosa unos 1.200 millones de reales (US$ 232 millones). Según las autoridades, la facturación superaría en 12,5% a la alcanzada en 2020, último año en que el evento se había realizado con normalidad.
Ocupación hotelera a tope
Por el carnaval, Río atrajo a cinco millones de turistas, lo que generó un gran movimiento en la hotelería. Según la patronal del sector, HoteisRío, la pasada semana el 96% de los hospedajes ya estaban reservados para el evento y la expectativa era llegar al 100% en las horas previas a la celebración.
Un Sambódromo repleto
La enorme mole de cemento donde se rinde culto a las mejores escuelas de samba cariocas contó con la presencia de 100.000 personas entre público, bailarines y operarios, cada uno de los cuatro días de desfiles. La venta de entradas ofrecía un abanico de precios variados. Los tíquets iban desde los US$ 2,8 a los US$ 173 en las tribunas, mientras que los camarotes privados -donde acuden las celebridades, artistas y DJ- se cotizaban entre US$ 576 y US$ 1.923.
Despliegue de «escolas»
Por el Sambódromo desfilan cada año 12 comparsas principales, integradas por 3.500 músicos, bailarines y figuras destacadas. Junto a ellos se lucen las gigantescas carrozas alegóricas que son parte de la propuesta de cada escuela en su lucha por ganar el carnaval más famoso del mundo.
Venta ambulante por doquier
Durante el famoso carnaval carioca, las ventas ambulantes siempre están a la orden del día. Este año, las mujeres fueron las grandes protagonistas en este modelo de negocio, ya que contaron con 5.650 puestos de los 10.000 autorizados para la ocasión. La cerveza fue el producto que más se ofrecía en las calles para animar e «hidratar» a los asistentes.
Nuevas bebidas
Aunque la cerveza es un clásico durante esta celebración, nuevas opciones de bebidas aprovecharon la exposición del carnaval para posicionar sus marcas. Tal fue el caso de Xeque Mate -originaria de Minas Gerais-, que mezcla en su fórmula mate, ron, guaraná y limón y viene en lata. Otro producto que se promocionó en la fiesta fue el vodka Ousadia, que se comercializa en dos versiones: Drink (fresa, limón, limonada rosa, pedacito de cielo y arándano) y Ice (limón, tropical y fresa).