En tres años la cartera de clientes de Bantol trepó de 60 a más de 1.000 y a pesar de que el volumen de remisión de leche no fue el esperado, cerró 2007 con una facturación superior a los U$S 5 millones antes de impuestos.
"Los lácteos son un producto de diseño: no salen casualmente sino gracias al trabajo que implica el desarrollo para lograr el sabor, el aroma, la textura que busca el consumidor", definió el vicepresidente de Bantol, Daniel Valdez.
La empresa fue creada en 2003 orientada originalmente a la producción de quesos finos para la exportación. Sin embargo, la posibilidad de comprar una planta sobre la ruta 50 que une Tarariras con Colonia, obligó a Valdez y a su socio, Alberto Imperial, a reformular el plan de negocios. El predio tiene cinco hectáreas y capacidad instalada para pasteurizar y almacenar 100.000 litros de leche por día. El objetivo es que la leche que ingresa a la planta se transforme en "un producto con mucho valor agregado y no en un commodity", explicó.
Actualmente Bantol analiza la posibilidad de acordar alguna alianza estratégica. "Estamos evaluando proyectos de joint venture con otras empresas", dijo Valdez.
Para garantizar la frescura del producto, los establecimientos de los casi 80 pequeños y medianos remitentes se ubican a no más de 60 kilómetros de la planta. "Estamos dispuestos a pagar el precio, pero somos compradores exigentes".
La cultura de valores derivada de la impronta piamontesa mayoritariamente protestante que predomina en la región, permitió que "el personal se alinee rápidamente a los objetivos que propone la compañía".
Según el empresario "no alcanza con recibir la mejor leche si uno no cuenta con equipos humanos responsables para incorporarle valor y comercializarla". En la actualidad, la empresa Bantol emplea cerca de 110 trabajadores y genera alrededor de 50 puestos indirectos.
En tres años de actividad se desarrollaron tres marcas -Lactar, Naturísima y Hernandarias-, y cerca de 40 productos. Lactar es la marca "de origen Tarariras"; Naturísima se dirige a un público más exigente, mayoritariamente femenino, porque la mujer "compra para sí y para sus hijos", y Hernandarias para un público que prefiere sabores más fuertes: quesos provolone, sardo, piccolo caciocavallo, caciocavallo y otros.
El 60% de la producción se exporta a Rusia, Emiratos, Dubai, México y Chile, y el 40% se comercializa en el mercado interno. "La calidad de exportación es la que volcamos al mercado interno: no trabajamos con dos calidades", dijo Valdez.
Además de quesos y yogures, Bantol vende leche fresca. A contrapelo de la tendencia a elaborar leche en polvo o más queso, "hemos tratado de mantener un equilibrio y cumplimos nuestros compromisos con productores, empleados y consumidores. Forma parte de nuestra filosofía de trabajo".
La empresa apuesta también al sector gastronómico. "Somos proveedores de algunas industrias que elaboran comida congelada y apuntamos a la diferenciación".
Entre los productos se destacan quesos finos como la muzzarella bola, cuyo procedimiento de envasado en suero le da una vida superior a 30 días, alimentos preparados en atmósfera modificada para que la frescura llegue al consumidor, y variedades de provolone con hierbas finas orgánicas.
De los dos tipos de yogur que comercializa la firma, el de mayor consumo corresponde a la presentación en sachet.