ENTREVISTA

Álvaro Scarpelli: "El profesional del futuro tendrá que reaprender sin preconceptos"

El nuevo socio director de KPMG dialogó con El Empresario sobre los cambios que está sufriendo el servicio de consultoría para estar adaptado a una era de disrupción tecnológica

Álvaro Scarpelli, socio director de KPMG. Foto: Leonardo Mainé.
Video: el nuevo socio director de KPMG, Álvaro Scarpelli.  Foto: L. Mainé. 

Tiene 56 años, es contador público y desde el mes pasado ocupa la máxima posición en una de las cuatro firmas más prestigiosas en servicios de auditoría, legales y consultoría. También es docente universitario hace casi 30 años (hoy es catedrático de Auditoría en ORT). KPMG está potenciando su área de consultoría para estar acorde a la disrupción tecnológica que sacude a los negocios. Apuesta a contratar nuevos perfiles profesionales, como matemáticos, y trabaja en la formación de los contadores, para que desarrollen una «mente abierta» y puedan coordinar su trabajo con otras disciplinas al momento de pensar soluciones para los clientes. Está casado, tiene tres hijas y sus hobbies son leer y viajar.

Tiene 20 años de experiencia como socio, ¿imaginaba su carrera en la firma cuando ingresó en 1986?

Fue mi primer trabajo, ingresé a KPMG siendo estudiante. La firma te forma desde los comienzos y fue un proceso en que cumplí con todas las etapas que se prevén, en un escalafón que tiene como 13 cargos en los cuales uno va ascendiendo. En 1998 tuve el honor de ser elegido como socio. He tenido la suerte de liderar varias áreas de la firma. Estuve a cargo de la parte de banca y finanzas, he sido socio de auditoría, de riesgo y cumplimiento. Los últimos nueve años fui socio director adjunto, siendo Mario Amelotti el socio director. Cuando entré, lo que sabía por consejo de mi padre es que era un excelente lugar para aprender. No tenía tan claro si iba a hacer carrera aquí. Tuve oportunidades de irme, pero me gustó lo que encontré en KPMG. Se fueron acompasando mis tiempos de desarrollo con las oportunidades que me dio la empresa y siempre hice un análisis que constaba de tres aspectos: beneficios, seguridad y desarrollo. Cuando comparaba KPMG con el mercado lo que encontraba era muy valioso.

¿Cómo se preparó para la sucesión de Mario Amelotti?

Los últimos nueve años yo era director adjunto. Mario me dio mucha participación en muchas decisiones, entonces ha ocurrido de forma natural. En la firma los socios estamos muy involucrados en todas las decisiones en general. Comparto lo que se ha hecho, ha sido un período muy exitoso. Simplemente, los tiempos cambian y naturalmente habrá cosas que aggiornar, ajustar y profundizar, como lo hubiera hecho él si hubiera continuado. Probablemente los próximos cinco años nos van a traer a KPMG y al mercado muchos más cambios que los que ocurrieron en los anteriores 15 o 20, producto de la transformación digital.

EL DATO

350

Es el número de personas que trabajan en KPMG.La firma
cuenta con esquemas de capacitación «de clase mundial» para favorecer su desarrollo, dijo Scarpelli.

Ante la creciente disrupción tecnológica, los profesionales deben dejar tareas más rutinarias para dedicarse a otras de mayor valor agregado. ¿Cómo lo hacen en KPMG?

Es difícil llegar al nivel de inteligencia artificial donde la totalidad del análisis pueda ser hecho por máquinas, al menos por ahora. En ese contexto, en cada una de estas líneas de negocio estamos incorporando tecnología que tiene como objetivo que nuestros clientes se beneficien de un servicio de clase mundial. En el área de consultoría la forma de ejecutarla seguramente sea más disruptiva, pase más por el establecimiento de alianzas, la incorporación de gente con habilidades distintas a las tradicionales y equipos multidisciplinarios.

¿A qué perfiles se refiere?

A gente que en el pasado no solíamos tener en los equipos, como matemáticos, especialistas en diseño o en regresiones, gente que aporte una visión creativa disruptiva, esto es, que tenga la capacidad de trabajar sin preconceptos para abordar un problema. Estamos en ese proceso. Contamos con el apoyo de nuestra red internacional en cuanto a las mejores formas de direccionarlo, pero estamos en ese proceso de contrataciones.

Scarpelli. "Estamos incorporando gente con habilidades distintas a las tradicionales", dijo el líder de KPMG. Foto: L. Mainé.
Scarpelli. "Estamos incorporando gente con habilidades distintas a las tradicionales", dijo el líder de KPMG. Foto: L. Mainé.

Es docente hace muchos años, ¿cómo evalúa la formación de los profesionales en general?, ¿está aggiornada a los nuevos tiempos?

Creo que ha ido cambiando. La pregunta es si lo hizo a la velocidad que el medio requiere. Lo que se ve es que hay algunas habilidades que va a tener que tener el profesional del futuro y se va a poner énfasis en otros aspectos que antes no eran tan relevantes. Pongo como ejemplo uno: la creatividad. Será cada vez un factor más importante, aún en nuestra profesión (contador público). El profesional del futuro tendrá que tener la capacidad de reaprender sin preconceptos e integrar distintas disciplinas. Y eso no es fácil. En contrapartida, hay un montón de aspectos que solían ocupar nuestra memoria que no va a ser tan necesarios tenerlos allí sino saberlos usar cuando llegue el momento. El mundo hacia el que vamos va a contar con más información, tecnología y capacidad para hacer, pero eso va a requerir una mente abierta y con capacidad para aprender. El saber coordinar cosas distintas, no caer en un preconcepto donde vos atacás un problema desde lo que sabés o tenés para vender, sino atacarlo desde donde el cliente o el usuario necesita, con apertura de mente o de criterio.

Para contribuir a la innovación, KPMG lanzó hace poco una plataforma que une empresas, startups e inversores. ¿Cuál es su enfoque?

Lo que procuramos hacer con eso es contribuir a desarrollar un ecosistema que funcione, que se desarrolle y genere interacción y es un concepto distinto al tradicional porque el acceso a esa base es gratuito. Esto tiene que ver con que participamos de una parte del ecosistema que es más amplio y lo que tenemos que hacer es contribuir a que se desarrolle y crezca, porque eso nos va a beneficiar a todos. Lo desarrollamos para Uruguay, pero hay otras prácticas internacionales de KPMG que lo tienen en otros lados y funciona.

KPMG fue en Uruguay la primera consultora en aceptar bitcoins para el pago de servicios profesionales. ¿Han notado que los clientes pagan con esa divisa?

Fue una cosa muy puntual que en algún momento se planteó y estuvimos abiertos a aceptarlo, pero no es lo habitual. Sobre eso hay distintas bibliotecas y no es un tema de mi especialidad, pero estuvimos dispuestos a aceptarlo.

Detrás del bitcoin está el blockchain, uno de los grandes motores de la Cuarta Revolución Industrial. ¿Cómo lo están abordando los empresarios uruguayos?

Sin duda hay preocupaciones con estos temas. Blockchain brinda una serie de seguridades y capacidades de desarrollo que antes no existían con otras tecnologías, pero es discutible cómo se aterrizará esto en distintos negocios, como por ejemplo en la banca. Hay toda una gran discusión de hasta dónde esto va a cambiar el modelo o no. Obviamente, si uno mira el mundo contra Uruguay, creo que Uruguay siempre va un poco más lento que el mundo. Lo que puede aportar nuestra firma en algunos casos es la experiencia de la red a nivel internacional y la utilización de herramientas tecnológicas o modelos de prestar los servicios que funcionan en otros países, generalmente en los mercados más desarrollados.

Scarpelli. "Incorporamos tecnología de clase mundial en nuestros servicios". Foto: L. Mainé.
Scarpelli. "Incorporamos tecnología de clase mundial en nuestros servicios". Foto: L. Mainé.

¿Cambió la forma en que KPMG trabaja los datos a la interna?

Estamos incorporando tecnología de clase mundial en los servicios que prestamos. Eso es la constante. Tenemos un área de innovación interna y también se trabaja la innovación en las tres áreas de negocio. En EE.UU. y enBrasil, por ejemplo, KPMG desarrolla productos vanguardistas en el área de la consultoría, que tienen mucho que ver con inteligencia artificial, con robotización, y permiten llegar mucho más rápido a los objetivos que se plantean.

¿Qué aspectos considera clave para el desarrollo de los servicios profesionales?

Uruguay tiene ventajas importantes y reconocidas, pero también hay desventajas comparativas sobre las que trabajar. Las dos más importantes a mi juicio: el costo país es cada vez más alto en comparación con la región y resulta a veces difícil encontrar suficiente personal calificado para proyectos grandes. Hace poco escuché una conferencia del ministro de Finanzas de Singapur en una reunión global de nuestra firma. Es un país sorprendente con 700 kilómetros cuadrados de territorio, 5 millones y medio de habitantes y un Producto Interno Bruto que es más o menos siete veces el nuestro. Con la prudencia y humildad con que suelen hablar los asiáticos, cerró su disertación con un solo consejo: «no gasten poco en educación de calidad, pues es la base de cualquier desarrollo».

Los modelos de negocios están cambiando, ¿cómo ve la normativa actual para formar empresas en Uruguay?

No soy experto en esos temas… lo que sí tengo claro es que buena parte del desarrollo del país pasa por captar inversión extranjera y local. Hay que facilitar esos procesos. En algunos indicadores que miden este tipo de aspectos, según tengo entendido, Uruguay no es de los lugares más simples para hacerlo pero, si se compara con la región, el país sale bastante bien parado. Depende de con quién te quieras comparar, pero frente a los países europeos y asiáticos hay mucho para trabajar en simplificar procesos para radicar inversiones en el país. Justo leía hace unos días en la prensa que estuvo la ministra de Comercio e Industria de Paraguay explicando que la inversión uruguaya en Paraguay es de las más significativas y que hay US$ 200 millones invertidos por uruguayos allá; habría que preguntarse por qué.

COMERCIO

"Hemos quedado un poco prisioneros del Mercosur"

Preside hace cuatro años la Cámara de Comercio Uruguay-EE.UU., ¿qué retos y oportunidades ve para mejorar la relación bilateral?
Si me pregunta cómo está el comercio con EE.UU., está estabilizado en el eje de los US$ 1.100 millones. Eso en importaciones y exportaciones de bienes. Es equilibrado, levemente a favor de EE.UU. en unos US$ 100 millones. En materia de servicios, EE.UU. es uno de los principales destinos de exportación de Uruguay, sobre todo de servicios informáticos. Cerca de 40% de las exportaciones de software son a EE.UU., según datos de la Cámara de Tecnologías de la Información. Al poner en la balanza, los intercambios son favorables a Uruguay. Si me pregunta cómo evalúo estos años, quizás el pecado del país ha sido no tener una estrategia de inserción clara y definida en general, no solo con EE.UU. Hemos quedado un poco prisioneros del Mercosur y no hemos aprovechado algunos espacios, que eran acotados, pero existían. La relación bilateral está en un impasse. Uruguay tiene el TIFA y el acuerdo de protección recíproca de inversiones, un marco muy limitado.

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