Uruguay, Estonia y Suiza en el nuevo orden global: estándares europeos y altos patrimonios en el radar para nuestro país

La Unión Europea aprendió a sacarle provecho a lo que cada uno de sus socios hace bien, y el Mercosur debería avanzar en esa línea, recomienda consultor suizo en negocios.

Michael  Reiss, Director global de Geneva Group International, red suiza de firmas de consultoría y servicios.
Foto: Leonardo Mainé
Michael Reiss, Director global de Geneva Group International, red suiza de firmas de consultoría y servicios.

Los altos estándares europeos en condiciones de vida, libre circulación y competencia comercial son “una gran oportunidad” para el Mercosur, a la hora de comenzar a aplicar el tratado que firmaron ambos bloques, sostiene Michael Reiss, director global de una red suiza de firmas de consultoría y servicios (Geneva Group International- GGI), además de contar con su propia firma de asesoría en gestión familiar en Suiza. Para Reiss, quien califica la incertidumbre actual como “un veneno que afecta a todo el mundo”, asegura que también Europa ganará en su acuerdo con el bloque sudamericano. El profesional dice que Uruguay podrá captar inversiones en diversas áreas, y también el interés de altos patrimonios en poner un pie en esta parte del mundo. Reiss destacó el papel de Suiza en la actualidad Europea, así como el despegue innovador de Estonia. Este abogado especializado en comercio, nacido en Suiza pero con raíces españolas, llegó a Uruguay para participar de un evento de GGI con su red de Latinoamérica, organizado por Carle & Andrioli, integrante de la red en Uruguay. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Cómo definiría la coyuntura internacional que estamos viviendo?

—Incertidumbre; ese es el elemento clave. Al fin y al cabo, tanto clientes, consumidores como empresarios no quieren vivir en un contexto incierto permanentemente. Aranceles que surgen de repente, desafíos, falta de combustibles, problemas de conectividad con el Golfo Pérsico bloqueado por una guerra en Irán, problemas para viajar por el mundo, etc. Es un veneno total y absoluto, que se derrama por todas las actividades en todo el mundo.

—¿Podremos recuperar el orden institucional a nivel general que teníamos antes de todos estos sacudones?

—La historia nos ha mostrado países destrozados por guerras, que ahora son nuevamente grandes potencias económicas. Es que para la prosperidad, el primer elemento es la paz, y un marco de reglas que ofrezcan previsibilidad. La paz ha permitido generar un enorme desarrollo en diferentes puntos del planeta, pero hoy todo eso está amenazado.
Y en ese contexto, es muy importante mantener en pie el derecho internacional; aunque se esté violando cada día, como ocurre hoy. Pero existe, es lo que legitima los reclamos, las demandas, para que a fin de cuentas, se cumpla. Es fundamental defender ese marco de derechos e insistir con eso.

—¿Qué le queda a los países más pequeños cuando las condiciones se imponen por la fuerza?

—Unirse. Para un país como Uruguay, es clave. Los países europeos, más allá de todas las fallas de la UE, tienen un marco, donde la unión los fortalece a todos. No se le puede poner un arancel a España solo, o sancionar a Francia exclusivamente, todo lo que se haga contra cualquier país, es contra el bloque.
El Mercosur debería ser una unión que fortalezca a cada uno. La tendencia, en un contexto de incertidumbre, es reorganizarse y agruparse. Y aceptar que es importante pensar en intereses supranacionales, que puede haber una porción de renuncia de soberanía en particular para cada país, pero en beneficio de todos. Entiendo a los patriotas, que aman su patria, y les cuesta ceder. Pero otra cosa son los nacionalistas, que odian a todos los demás. Ese es un gran problema…

—Europa vive hoy ese problema…

—Efectivamente, pero no solo Europa. También sucede en Estados Unidos, y hay actitudes y declaraciones de líderes que lo fomentan. Hay que estar alerta ante eso.

—¿Y dónde está Europa hoy, cuando la principal puja global es entre Estados Unidos y China?

—Europa todavía mantiene una relevancia muy considerable. Algunas de las primeras economías del mundo están en Europa, el problema es que las empresas más importantes del mundo, los campeones de la tecnología, no están en Europa.
En Europa tenemos las empresas más grandes en moda, perfumes, jabones, vestimenta, pero no las tecnológicas, que son las que irrumpen con fuerza en el mundo. No es que estemos obsoletos, pero perdemos pie en esa dimensión, es claro.
Pero a veces hay cosas que nos hacen más débiles de lo que somos y nos condicionan. ¿Por qué 400 millones de europeos tienen que pedirle a 300 millones de estadounidenses que le protejan de 130 millones de rusos? Hay cosas que no están bien.
El posicionamiento político está siendo difícil, no nos está yendo bien. Un tema no menor es la necesidad de unanimidad en las decisiones. Con algunos estados miembros bloqueando decisiones, a Europa le ha costado posicionarse a veces ante temas globales. Es un problema.

Michael Reiss
Michael Reiss
Foto: Leonardo Mainé

—¿Qué le puede dar Europa al Mercosur?

—Más allá de todo lo que se habla de apertura comercial con un mercado de alto poder adquisitivo, también va a fomentar el intercambio de inversiones. Las empresas europeas, a partir del tratado tienen un incentivo para preguntarse si no convendría posicionarse en esta región del mundo; sé que hay muchas que lo están pensando y tantas otras empezando a informarse.
Es importante reducir la miopía local en Europa, y quizás también por acá. Saquemos aquellos países con lazos de larga data, como España, Portugal, o Italia. Pero muchos europeos no conocen nada de aquí. Saben muy poco de una ciudad como París pero aún más grande, como Buenos Aires. No saben nada de un país tan bello como Uruguay, o muchos otros. Acá en Latinoamérica, siempre se ha mirado hacia Estados Unidos como el paraíso ideal, y Europa no tanto.
El tratado será una ventaja institucional, con un marco regulatorio común en algunos ámbitos, por lo que creo que será un elemento importante para los negocios.
Necesitamos que vengan a pasear y conocer a Uruguay; que luego se interesen en invertir; que después piensen en tener una casa en Punta del Este para descansar. Que traigan a su familia, que inviten a otros a invertir. Es un proceso que debe darse. Hay más incentivos ahora.

—¿Qué actividades pueden resultar atractivas para que un europeo se interese por Uruguay?

—Industria de alimentos, turismo, servicios, energía, diría que son los rubros más relevantes, aunque puede haber otros, pero entiendo que son los que pueden resultar más atractivos.
También, confío en que el acuerdo permita a los países del Mercosur alcanzar ciertos estándares…

—¿A qué se refiere?

—Si se mira hacia la Unión Europea, más allá de las muchas imperfecciones, en medio siglo se ha aumentado el bienestar general, la calidad de vida, hay muchos indicadores que tienen que ver con salud, mortalidad infantil, educación, regulaciones, derechos, superiores a otras zonas del mundo, como Norteamérica o Asia. Eso se pudo lograr basado en el libre comercio junto con el libre movimiento de personas. Esa combinación ha sido una gran ventaja para la Unión Europea y no veo ningún motivo por lo cual no se pueda replicar más allá del Atlántico. Hay muchos aspectos en los cuales creo que podemos ayudar a elevar la vara, como seguramente habrá otras cosas que debamos atender de lo que hacen muy bien los países del Mercosur. El concepto de la Unión Europea ha sido el de sacarle provecho a lo que cada uno de sus integrantes hace bien.

—Usted es cónsul de Estonia; precisamente, un país que se ha salido de esa media de escaso destaque innovador de Europa…

—Es uno de los ejemplos que sobresale, cierto. Estonia recupera su independencia en 1991 y las posibilidades eran muy limitadas. La población estaba dispuesta a aceptar una serie de cambios. Entre ellos, que el gobierno pueda acceder a datos de las personas, aunque cada uno es dueño de sus datos y puede saber quién revisó su información. Ese equilibrio, ha permitido que Estonia eliminara buena parte de su burocracia, con un Estado que funciona prácticamente en línea. Hasta las elecciones son en línea.
En cuanto al sector privado, también ha habido un gran desarrollo tecnológico, que empezó con Skype, siguió con Wise y luego muchas otras empresas. Los fundadores de los primeros unicornios reinvirtieron en otras startups y el ecosistema creció mucho. Todo empieza con el apetito innovador, muy fomentado en Estonia desde su independencia.

—¿Hay condiciones en Uruguay para captar altos patrimonios europeos?

—Creo que sí, no solo europeos. Fijémonos en los países del Golfo, una especia de club privado para personas de muy altos patrimonios. La guerra ha destrozado esa realidad. Hay mucha gente que se está relocalizando. Hay otras zonas del mundo que parecen no ser tan tranquilas y seguras como antes. Uruguay tiene la posibilidad de captar personas en retiro, que les interese una segunda residencia en un lugar con las características de este país. Sé que de Uruguay se decía “la Suiza de América” y mucha gente me dice que hoy es un absurdo, pero creo que Uruguay tiene varias ventajas de país estable, seguro, con servicios, con gente agradable y reglas de juego claras, un país democrático y pacífico.

—¿Qué le puede faltar a Uruguay para facilitar el desembarco de esos patrimonios?

—Creo que es clave aumentar la visibilidad del turismo en Uruguay en los países europeos. Ya le dije que hay mucha cosa que no se conoce por allá. Publicidad, visibilidad, promoción. Todo empieza con un viaje.

—Usted se pronunció como un firme defensor de la Unión Europea; su país está fuera de ámbitos como la Eurozona…

—Es verdad. Suiza ha optado por tratados bilaterales con la Unión Europea que han tenido una serie de ventajas. Forma parte del espacio Schengen lo que permite la libre circulación con los países de la UE, prácticamente está rodeada por la UE.
Su posición respecto a la Unión es una discusión y un desafío permanente. Incluso, hubo tendencias políticas que apostaban a olvidar la UE y mirar hacia EE.UU.; esas voces se quedaron bastante sorprendidas con los aranceles impuestos por la administración Trump. Pero a pesar de sentirnos europeos y que hay lazos fuertes, no creo que sea posible de que Suiza jamás acceda a la Unión Europea. Tendría que pasar por un referéndum absolutamente impensable y no habría mayoría para eso.
Segundo, la situación de Suiza es muy muy particular, porque siendo una de las 20 economías más importantes del mundo, hay algunas cuestiones regulatorias que le generarían dificultades de integrarse en la UE. Por ejemplo, la política antitrust europea.
Al mismo tiempo, tenemos una democracia directa, donde la gente vota en la comunidad, vota en el cantón, vota a nivel federal y asumir que ciertos elementos del poder decisorio se vayan hacia Europa, es muy difícil.

—A Suiza se le relaciona habitualmente con un lugar opaco desde el punto de vista bancario. ¿Sigue siendo así?

—Suiza es mucho más que un refugio de fortunas. Es una de las 20 economías más importantes del mundo, con algunas industrias de importancia como la farmacéutica, en el sector alimentos, también. Y una seguridad y calidad de vida importante.
También es una fuerte plaza bancaria, pero aquella visión de que era un refugio donde todos los delincuentes y dictadores el mundo tenían su dinero, hoy no es así. Desde hace unos 20 años, es muy difícil abrir una cuenta bancaria en Suiza. Hoy es una plaza bancaria seria y no creo que la delincuencia mundial opte por Suiza, hay otras opciones más accesibles en el mundo.

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