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Récord de deuda pública a nivel mundial: Argentina aumentó otro 20% y en 2025 deberá más de 8 mil dólares per cápita

La deuda pública mundial aumentó un 7,6% en 2022, con Estados Unidos como responsable de más de la mitad del incremento, según Janus Henderson. En 2025, los gobiernos de todo el mundo tendrán que gastar 2,8 billones de dólares en intereses, más del doble que en 2022.

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Endeudamiento mundial
Aumenta la deuda mundial
Pixabay

Janus Henderson (*)

Los gobiernos de todo el mundo se enfrentan a un doloroso ajuste de cuentas, ya que la deuda récord y los altos tipos de interés hacen prever que los costos de endeudamiento se duplicarán en los próximos tres años. Esto supondrá una presión significativa para los contribuyentes y los servicios públicos, según los datos del Índice de Deuda Pública anual de Janus Henderson.

En Argentina, la deuda pública en porcentaje del PIB es especialmente elevada. Alcanzó el 85% en 2022, aunque se espera que baje al 75% hacia 2025. La deuda soberana del país aumentó otro 20% el último año (llegó a 392.000 millones de dólares) Esto representa 8.604 dólares per cápita y se espera que siga creciendo hasta los 8.878 dólares en 2025.

Mirando los datos de la historia reciente del país, la deuda total en Argentina en 1995 ascendía a 87 mil millones de dólares mientras que la relación con el PIB de entonces era del 31%. Los datos prepandemia indican que en 2019 la deuda soberana por persona en Argentina era de 7.219 dólares, la deuda total 323 mil millones y el porcentaje con respecto al PIB tocó un pico de más de 90%. La proyección hacia 2025 estima que subirá la deuda total hasta 411 mil millones, que representarán el 75% en relación con el PIB y 8.878 dólares per cápita.

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En la región, Brasil es el tercer país más endeudado de los mercados emergentes y el 11º del mundo. La deuda pública general de Brasil aumentó un 4,7% en 2022 hasta los 1,40 billones de dólares, un aumento más lento que el global, pero ocupando el 11º puesto mundial y el 3º entre los Mercados Emergentes. Los países de los Mercados Emergentes aumentaron su deuda un 46% desde 2019, en segundo lugar, después de Estados Unidos en nuestro índice.

En Colombia, la deuda soberana aumentó en 2022 un 11,8% interanual, alcanzando los 956 billones de pesos colombianos (199.000 millones de dólares), lo que supone un incremento más rápido en comparación con la media mundial. La relación deuda/PIB del país es del 68%, superior a la de sus homólogos de mercados emergentes.

En Chile, la deuda mantuvo su constante ascenso. Su gobierno debe ahora 116.000 millones de dólares, lo que supone un aumento interanual del 13% (un incremento muy superior a la media mundial), y acumula una subida del 80% desde 2019 (el cuarto mayor incremento entre los mercados emergentes incluidos en el índice). La previsión para 2025 espera que la deuda soberana de Chile crezca hasta los 156.000 millones de dólares. Si hablamos de deuda por persona, la deuda soberana de Chile asciende a 5.919 dólares, más que la de algunos de sus pares latinoamericanos (Colombia debe 3.830 dólares por persona; México llega a los 5.769 dólares).

Desde la crisis financiera mundial, los gobiernos han pedido prestado con una libertad asombrosa. Los tipos de interés cercanos a cero y los enormes programas de expansión cuantitativa de los bancos centrales expandieron la deuda pública, pero los tenedores de bonos exigen ahora mayores rendimientos para compensar la inflación y los riesgos crecientes, y esto está creando una carga significativa y cada vez mayor para los contribuyentes. La transición hacia unas condiciones financieras más normales está resultando un proceso doloroso.

Las deudas seguirán aumentando

En 2022 y 2023 se produjeron cambios drásticos para las finanzas públicas de todo el planeta. A finales del año pasado, el valor total de la deuda pública mundial se había disparado un 7,6% en moneda constante, hasta alcanzar la cifra récord de 66,2 billones de dólares, el doble que en 2011. En 2022, el Gobierno de Estados Unidos se endeudó más que todos los demás países juntos.

Mirando hacia adelante, el panorama no es alentador. En 2025, los gobiernos de todo el mundo tendrán que gastar 2,8 billones de dólares en intereses, más del doble que en 2022. Esto supondrá un adicional del 1,2% del PIB, desviando recursos de otras formas de gasto público o exigiendo subidas de impuestos. Estados Unidos está especialmente expuesto a esta medida.

A esto hay que añadir las pérdidas de las carteras de bonos de expansión cuantitativa de los bancos centrales, que deberán cubrirse con dinero procedente de los impuestos, invirtiendo así el flujo de beneficios de estos bonos antes de 2022, que los bancos centrales pagaban a los departamentos financieros de los gobiernos.

Los continuos déficits anuales significan que las deudas seguirán aumentando hasta alcanzar los 77,2 billones de dólares en 2025. De esta manera se espera que la carga de la deuda mundial pasará del actual 78% del PIB al 79% del PIB en 2025.

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El mercado espera que la economía mundial tenga un aterrizaje relativamente suave: una ralentización del crecimiento, pero sin una contracción total, excepto en un puñado de economías nacionales. Creemos que esto es incorrecto. Sin embargo, el enorme volumen de deuda de gobiernos, empresas y particulares hace que los tipos no tengan que subir tanto como en el pasado para tener el mismo efecto. El ciclo de endurecimiento de los tipos de interés está llegando a su fin.

Pero los inversores saldrán beneficiados. Es probable que los rendimientos de los bonos de todos los vencimientos bajen en el próximo año, lo que significa que los precios subirán. En la actualidad, los bonos a corto plazo ofrecen mayores rendimientos porque están más vinculados a los tipos de interés oficiales de los bancos centrales. Esto es bueno para aquellos que buscan ingresos y toleran un menor riesgo, pero verán una menor revalorización del capital. El margen para las ganancias de capital es significativamente mayor para los bonos a más largo plazo, que esperamos que se comporten muy bien el próximo año a medida que la economía se vea sometida a presión.

(*) Jim Cielinski, Director Global de Renta Fija de Janus Henderson.

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