La venta de automóviles nuevos 0 Km en 2025 fue, en Uruguay, de 69.033 unidades, superando en 9% a la del año anterior. Varios factores han incidido para que se alcanzara el referido resultado, máximo de la evolución creciente de las ventas que, desde 2021 llegaron a un total de 293 mil automóviles nuevos. Y también varias son las consecuencias esperadas y no esperadas de un aumento tan significativo de la cantidad de autos nuevos, a los que se suman los usados que, a casi igual ritmo, crecen en nuestro país.
Causas y consecuencias
La demanda por automóviles nuevos depende del precio de los automóviles, de los precios de los que pueden ser sus sustitutivos como los propios automóviles usados; del precio de los bienes complementarios —como el precio de la nafta, de los repuestos o las propias patentes; del ingreso de los posibles usuarios en moneda local y su equivalente en moneda extranjera—; y de otras cosas por el estilo, como el costo del transporte colectivo, el del tiempo ocioso que obliga a redireccionar la ida al trabajo o a actividades de ocio, los gustos y otras variables de entorno.
En relación con el precio de los automóviles —que es la variable principal determinante de su demanda—, la evidencia muestra que en general se han movido en persistente descenso, porque si bien hay una mayor demanda por ellos, lo que debería mostrar presiones alcistas de sus precios, también es verificable el gran crecimiento de la oferta —más cantidad ofrecida de vehículos a cada precio—, y la mayor competencia de las marcas entre las que destacan varias no tradicionales —chinas particularmente—, y con importancia relevante. Otra causa es el menor precio que, implica para los consumidores la cotización en dólares del automóvil que se vende y que tiene que ver con el muy importante aumento del ingreso salarial en dólares por el aumento del 46% de los salarios nominales por sobre la cotización del signo monetario norteamericano en los últimos cinco años. En definitiva, menores precios y mayor ingreso en dólares de la población trabajadora —60% de la población económicamente activa—, son dos causas importantes para el crecimiento significativo de las ventas. No se descarta la incidencia adicional que tiene para evitar una suba mayor de los precios de los automóviles nuevos, el creciente número de vehículos usados que quedan disponibles y se ponen a la venta, y que en muchos casos son sustitutivos de los nuevos.
La conclusión es indiscutible: tanto el precio de los vehículos nuevos como el de los usados ha tenido una fuerte declinación —no obstante el crecimiento de la demanda por ellos por los motivos señalados y el alto precio de productos complementarios como la nafta—, debido a la conjunción de una mayor oferta con una relación favorable entre sus precios y los salarios.
En un país de poca inversión en vías de tránsito urbano y suburbano para mejorar el desplazamiento de los conductores con sus vehículos, el crecimiento de compraventas de automóviles nuevos y usados tiene como consecuencia natural el aumento del costo en tiempo de los desplazamientos entre lugares, tanto por motivos de ocio como de negocio. Esa evidencia es clara en el caso de Montevideo y en departamentos limítrofes o cercanos, en los que se observa que los desplazamientos toman un tiempo mucho mayor que hace unos años, lo que ha provocado cambios sustantivos en sus barrios y zonas, determinando aumentos o disminuciones en el valor de sus propiedades.
Ajuste departamental
Más allá de lo señalado respecto a la disminución del precio de los automóviles nuevos y usados, tanto en dólares como significativamente en términos del ingreso salarial de la población, se recibe estos días con sorpresa los valores publicados que se deben pagar por la patente de rodados en el caso de numerosos automóviles que circularán en todos los departamento de nuestro país.
La evidencia que sorprende hoy es que para las intendencias de todos los departamentos, el ingreso por patente de rodados no solo aumentará debido a los nuevos vehículos que se vendieron en 2025 sino, además, por los ajustes a los pagos de patentes de una gran mayoría de vehículos usados que circulan por sus pocas o no renovadas vías de tránsito.
El pago de las patentes se regía anualmente por un ajuste del valor del vehículo de acuerdo con su valor de mercado, al que se le aplicaba el aumento del índice general de precios al consumo del año anterior. Obviamente, el valor de la tasación resultaba menor en el nuevo año, tanto en pesos como en dólares, y también menor el pago de la patente respecto al año anterior —en pesos y en dólares—. Los autos se deprecian y su valor baja a medida que es menor su vida útil, por lo que debería ser menor el valor anual de la patente departamental.
Los valores de las patentes que se comunicaron hace unos días y que serán ingreso de cada intendencia departamental del país durante 2026, para un número significativamente alto de vehículos que circulan en nuestro país, han resultado desajustados absolutamente ante la realidad vehicular. Valores que han aumentado en lugar de disminuir por la menor vida útil del vehículo y sobre todo por haber caído —como se puede verificar—, su valor en el mercado. El aumento no se debe a un incremento de la tasa que se aplica y grava al valor de tasación, sino a este último, lo que implica un claro ajuste “fiscal” departamental. Un ajuste que debería tener repercusiones negativas sobre las ventas en general, de vehículos nuevos y usados, que al menos hoy, son difíciles de estimar.