WILLIAM PESEK | BLOOMBERG
Las pasadas semanas fueron difíciles para los funcionarios de Pekín.
El 4 de junio, las conmemoraciones del 20º aniversario de la represión de la plaza Tiananmen fueron difundidas ampliamente por la televisión en todo el mundo al tiempo que China pugnaba por mantener a su pueblo a oscuras. La idea de que la cuarta mayor economía del mundo bloquee incluso el servicio de redes sociales Twitter Inc. era sencillamente asombrosa.
El día siguiente trajo más atención indeseada, esta vez sobre la que habría sido la mayor inversión extranjera por una compañía china. Rio Tinto Group canceló una inversión de US$ 19.500 millones de Aluminum Corp. of China.
"Estamos muy decepcionados con este desenlace", dijo, con sumo recato, Xiong Weiping, el director general de Chinalco, como también se conoce a la empresa.
Hay muchas cosas que decir sobre el que Rio Tinto rechace a China a favor de recaudar US$ 21.000 millones con una venta de acciones y una sociedad de riesgo compartido en el sector de mineral de hierro con BHP Billiton Ltd. He aquí tres que vale la pena considerar: las ambiciones mundiales de China se están frustrando, la crisis crediticia dista de estar cerca de su fin y China seguirá con sus planes.
Primero, China está sufriendo algunos reveses en su afán de asegurarse los recursos necesarios para alimentar su rápido crecimiento. El colapso del trato con Rio Tinto, en tamaño la tercera compañía minera del mundo, es algo más que un mero golpe al productor estatal de aluminio.
GOLPAZO HUMILLANTE. Es un golpazo humillante para un país que rebosa de liquidez. Sus aseveraciones de que lo de Rio Tinto era un ejercicio puramente comercial nunca se tomaron en serio. Sobre todo después de que Xiao Yaqing, ex presidente de Chinalco y uno de los arquitectos del trato, se sumó al gabinete del gobierno chino tras anunciarse el acuerdo.
China está llevando a cabo una de las mayores campañas de acaparamiento de recursos de la Historia. Las inversiones enormes en América Latina, África y Asia han deleitado a muchos políticos ansiosos de revivir el crecimiento económico. En economías más desarrolladas, mientras tanto, China se está topando con su cuota de resistencia o infortunio.
En el 2005, el Congreso de Estados Unidos echó por tierra una oferta del mayor productor petrolero chino de aguas profundas, Cnooc Ltd., para la compra de Unocal Corp. Las autoridades chinas tampoco pueden estar contentas con sus inversiones multimillonarias en Blackstone Group LP y Morgan Stanley.
Y luego, claro está, tenemos los US$ 768.000 millones invertidos por China en deuda soberana estadounidense. Cualquier descenso importante del valor del dólar le infligirá pérdidas enormes al gobierno chino. Por más que en Pekín se ufanen de tener influencia sobre Estados Unidos, es poco lo que China puede hacer fuera de esperar que las cosas salgan bien.
¿BUENA DECISIÓN? Aquí, los reguladores chinos habrán tomado una buena decisión si bloquean el acuerdo de General Motors Corp. de vender la marca Hummer de vehículos todoterreno a Sichuan Tengzhong Heavy Industrial Machinery Co. ¿Acaso hay un mercado verdaderamente grande para todoterrenos con pésimo rendimiento de combustible?
Segundo, el papel de los menguantes precios de las materias primas, los mercados de crédito congelados y la poca demanda de ventas de activos no pueden subestimarse en lo que a Rio Tinto y Chinalco se refieren. Las tendencias mundiales están socavando las valoraciones de ambas empresas.
Todo lo que se dice de los "retoños verdes" en los mercados y las economías no valdrá gran cosa si los sistemas financieros no vuelven a la normalidad. Una vez lo hagan, el mundo tendrá que lidiar con que los bancos centrales retiren las últimas dosis de liquidez que inyectaron en los mercados durante los dos últimos años.
Ese ajuste será tan duro para las compañías adquisitivas en todo el mundo como para el balance promedio del plan de ahorros 401(k). Igual puede decirse de un gobierno que tenga unos US$ 2 billones de reservas en divisas. Los profundos bolsillos de China no importan más que el caos en los mercados.
EL MODELO DE CHINA. Tercero, no es probable que China se repliegue calladamente a la larga. Una característica singular del modelo económico de China es un mayor hincapié en adquirir marcas extranjeras que en crear nombres nacionales. También, mantener el crecimiento de China conllevará cantidades cada vez mayores de materias primas.
Es posible que las cosas se aceleren por las presiones para que China aumente el valor de su moneda. Cada aumento de un diez por ciento en el valor del yuan hace más baratas firmas tales como Chevron Corp., que compró Unocal en el 2005.
Claro está, el Congreso estadounidense se opondría a que China comprara la segunda mayor empresa petrolera de Estados Unidos. Lo mismo podría decirse de las ofertas chinas por las compañías Boeing Co. o Goldman Sachs Group Inc.
Con todo, una China más adquisitiva será un elemento cada vez más notable del panorama comercial mundial en los años venideros. Esto será especialmente cierto si resultan válidas las predicciones de que China superará la economía de Estados Unidos dentro de unos treinta años. Será fascinante ver cómo responden los líderes del mundo.
ESQUIVANDO BALAS. La decisión de Rio Tinto permitió que el primer ministro australiano Kevin Rudd esquivara una bala política. Rudd, ex diplomático que habla mandarín, y el tesorero Wayne Swan no han decidido aún si permitir la venta al cabo de un examen de cuatro meses.
Si dicen que no, pueden provocar tensiones diplomáticas con China. Si dicen que sí, se arriesgarán a enfurecer a los votantes que manifestaron inquietud por la venta de activos mineros a una compañía cuyo accionista dominante es un gobierno comunista.
Nick Economou, profesor de Ciencias Políticas en Monash University en Melbourne, tuvo razón al decir que la noticia de Rio Tinto era "una tarjeta gratis de excarcelación para Rudd y Swann; estarán contentísimos".
Puede decirse con seguridad que los dirigentes de China no están contentísimos. De cualquier forma, aprenderán de este revés más reciente, y pronto. Este no será el fin de las ambiciones extranjeras de China.