NOMBRES
La televisión para los más chicos, Spider-Man, Euphoria y ahora Malcolm & Marie. La actriz que no quiere encasillarse en ningún papel.
El día que Zendaya pisó sus primeros Globos de Oro tenía 19 años. Caminó por la alfombra roja con un vestido bordó de capas superpuestas que llegaban hasta el piso y su pelo moreno suelto rozando la cintura. El día que Zendaya pisó los Globos de Oro, tuiteó que se sentía como en un cuento de hadas. “Tener 19 años y estar en un lugar como ese fue intimidante, pero fue tan humilde y honorable. Solo estar ante esas presencias te hace querer merecer estar ahí”, contó en una entrevista de 2016 en el programa The Talk.
Cinco años después Zendaya es una de las jóvenes actrices de Hollywood más prometedoras. Por aquel entonces, 2016, ya había fama y Zendaya consolidaba su popularidad, pero su última actuación en Malcolm & Marie (Netflix, 2021), donde compartió protagonismo con John David Washington y fue dirigida por Sam Levinson, va más allá. Para la actriz significó un quiebre de sus roles de niña o adolescente. Con 24 años, interpretar a Marie fue su paso a la adultez cinematográfica. En esa pantalla, Zendaya y David eran una pareja desmoronándose (ver recuadro).
La película que dejó la cuarentena
Malcolm & Marie surgió, en parte, de una larga lista de llamadas telefónicas entre Zendaya y el director Sam Levinson, con quien venía trabajando en Euphoria (HBO). La actriz le dijo a Sam que necesitaba actuar. Él meditó y reflexionó y pasó por ideas superficiales hasta llegar a la historia de esta pareja que discute hasta el hartazgo, todo entre las “cuatro paredes” de su hogar.
Marie, dijo Zendaya a GQ, le permitió una catarsis que no es común en ella. “No grito. No soy una persona muy argumentativa, pero es agradable soltar la mierda, poder hacerlo. No sé… Supongo que ¿‘exteriorizar sentimientos’ sería la expresión?”.
Marie fue, también, una decisión importante para la intérprete que durante 2019 rechazó varios papeles porque, justamente, no le daban lo que sí esa mujer pensada por Sam Levinson. También a GQ, dijo: “Simplemente percibí que muchos de los papeles que estaba leyendo, específicamente los femeninos, estaban cortados de tal forma que podría haberlos interpretado todos como la misma persona y no habría importado, si eso tiene sentido”.
Fue también ese personaje el que la hizo pasar por uno de sus momentos de mayor frustración actoral. En escenas poscrédito de Netflix, la actriz cuenta que hubo un día en el que notó que no podía transmitir absolutamente nada de lo que estaba diciendo y sintiendo su personaje. Que nadie se contagiaba de su vibra porque ella no lograba sentir lo que Marie necesitaba. Pero fue cuestión de ir a dormir y volver al día siguiente.
La madurez de su personaje, dijo la actriz, fue algo que sus seguidores no comprendieron del todo. Aquellos fans fervientes que pasaron de verla en Disney a Euphoria (HBO) se sintieron incómodos. Así, surgieron varias críticas respecto a la diferencia de edad entre los actores (Zendaya tiene 24 y John, 36). A esto, la actriz respondió a través de E! Entertainment: “He interpretado a una chica de 16 años desde que tenía 16. También tienes que recordar que la gente creció conmigo cuando era niña. Es como ver, supongo, a tu hermano menor ahora, ya sabes, ha crecido... Así que es difícil para la gente entender la idea de que he crecido en la vida real. Ya sabes, aunque interpreto a una adolescente en la televisión todavía”.
Su trabajo allí no solo tuvo que ver con la actuación. Zendaya también financió parte de la realización y fue productora, un rol que estrenó a los 19 años, cuando trabajó en la serie de Disney K.C. Agente especial. Hace mucho tiempo que la actriz viene anunciándose como una de las grandes estrellas del cine actual, pero ahora, con sus nuevas búsquedas, se consolida.
Desde Shakespeare a Disney y Euphoria
La primera vez que Zendaya actuó frente a un público era una niña. Era extremadamente tímida, pero tenía por costumbre merodear butacas, escenario y detrás de escena del California Shakespeare Theater donde trabajaba su madre; también se divertía vendiendo rifas para colaborar con el lugar y más adelante fue estudiante de esa compañía. Hasta que un día le tocó subir a escena para interpretar a una de las brujas de Macbeth de Shakespeare.
Después de jugar a actuar y de probar sus primeros trabajos como modelo en publicidades y bailarina en un grupo de hip hop, vino Disney. Entonces tenía 14 años y obtuvo el papel de Rocky Blue en la serie Shake it Up, que protagonizó junto a Bella Thorne.
Zendaya, destacan los medios especializados, hizo un camino completamente distinto al de sus colegas infantiles. No dejó que la fama la atormentara y así lo afirmó una vez: “No habrá sorpresas, yo no voy a volverme loca”. Incluso hubo una serie de polémicas que surgieron alrededor de su nombre y el de Bella Thorne, pero Zendaya aprendió a ir más allá de la constante competencia que se suele instalar entre artistas femeninas.
Su otra preocupación ha sido que la tomen en serio. Lo que ha hecho con su carrera desde entonces ha confirmado que no quiere saber nada sobre etiquetas.
El gran showman, en 2017, fue una primera muestra de eso. Euphoria fue la siguiente. En la serie de HBO, interpreta a una adolescente que busca subsistir tras la adicción a las drogas. Dice la madre de Zendaya, Claire, que ese papel es todo lo opuesto a lo controladora y perfeccionista que es su hija respecto al rumbo de su vida. Pasar de eso a la dama inteligente que interpreta en la saga de Spider-Man que protagoniza Tom Holland es parte del vaivén actoral en el que quiere ordenar su vida.
Además, en 2020 se convirtió en la actriz más joven en recibir un premio Emmy, por Rue Benett en Euphoria.
“Mi intención era solo ser honesta, porque este, a veces, parece un periodo descorazonador, sobre todo en Estados Unidos. Sé que mucha de la gente que es como yo siente rabia y está harta de vivir en un sistema que no se diseñó para nosotros. Resulta difícil encontrar alegría y belleza y pienso que eso es lo más importante. Las personas negras debemos abrazar la felicidad y no permitir que nos la arrebaten”, compartió tiempo después al hablar sobre una premiación en un año atípico, en una entrevista que le hizo su colega Thimotée Chalamet.
Qué sucede con Zendaya detrás de las cámaras es más bien una telarañas de rumores y suposiciones. Incluso en su Instagram, con 89 millones de seguidores, la artista no comparte mucho más que sus trabajos de modelaje, la música o actuación. Su timidez a veces se confunde con un misterio que los paparazzi mueren por desvelar, pero por ahora, la chica viene ganando la batalla de ser, ante el ojo público, una trabajadora y nada más.