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Vitalik Buterin, el joven ruso que es creador de un nuevo sistema financiero

El emprendedor ruso estudiaba computación y criptografía pero la posibilidad de crear un sistema financiero propio y nuevo lo atrajo más que una carrera académica en su nueva patria, Canadá.

Vitalik Buterin
Foto: Flickr.

Nació hace 27 años en Kolomna, una ciudad relativamente pequeña a algo más de 100 kilómetros de Moscú. O sea que cuando Vitalik Buterin vio la luz, la Unión Soviética había fenecido hacía tres años. Siendo un poco fatalista, este es un apropiado comienzo vital para un hijo de esa época, cuando el socialismo real, y las no pocas penurias que este había traído a gran parte de los rusos, ya no era el dique de contención del capitalismo.

El ruso es, casi, capitalismo en estado puro: creó “capital” de la “nada”. Perdón el exceso de comillas, pero es que Buterin es el co-fundador de Ethereum, una criptomoneda que es la segunda más exitosa luego de Bitcoin (en rigor, es el diseñador de la plataforma en donde ese tipo de moneda circula, pero queda mejor decir que es él quien le da vida digital a los distintos valores que esa moneda expresa).

El fenómeno de las criptomonedas puede resultar algo esotérico para muchos, quien firma incluido, porque se trata de algo que involucra tanto a las ciencias económicas como computacionales. Esas áreas del saber no están tan distantes de los legos como la astronomía o la física cuántica, pero tampoco son de acceso inmediato.

Lo cierto es que Butarin es hoy considerado una autoridad en la materia, pero no solo. También es famoso por eso. El expresidente argentino Mauricio Macri se sacó una foto con él cuando estuvo de visita en ese país, lugar al que fue para, como había dicho, ver la inflación in situ. El periodista y youtuber argentino Pedro Rosemblat se preguntaba en su canal de Youtube cómo sería eso de “ver” la inflación en el lugar de los hechos. Más allá de eso, que un presidente argentino se saque fotos con un creador de una moneda (por ficticia que nos parezca al resto) es una señal muy distinta a hacerlo con una banda de rock, como cuando el también expresidente argentino Carlos Menem se sacó una con Rolling Stones (Buterin también se dejó fotografiar con otro referente argentino cuando estuvo ahí, el líder social Juan Grabois).

Vitalik Buterin
Foto: La Nación.

Fotos con presidentes o referentes aparte, Buterin también tiene algunos otros atributos de la fama en la actualidad. Tiene, por ejemplo, tres millones de seguidores en Twitter.

Buterin habrá nacido en Rusia, pero su familia emigró a Canadá cuando él aún era un niño. En ese país se educó formalmente hasta que abandonó la Universidad de Waterloo. No parece que haya sido por no adaptarse a los esquemas de las instituciones de educación. Antes de irse, se desempeñaba como el asistente de un profesor en criptografía.

Fundó junto a otros Ethereum, una “red descentralizada para mining y desarrollo de software, todo en una”, a la edad de 21 años. Mining es el término para describir cómo las unidades de valor se generan y se usan en transacciones en criptomonedas. Así lo describen en Investopedia: “Mining es una actividad que se hace usando equipos sofisticados que resuelven problemas computacionales matemáticos muy complejos (…) Cuesta tiempo y dinero, y las recompensas son ocasionales. De todas maneras, es una actividad que ejerce magnetismo para muchos inversores (…) Si tienes una inclinación por lo tecnológico ¿por qué no hacerlo?”

Buterin pensó eso mismo años antes, y por eso es la cara de Ethereum. Viene de familia. Fue su padre quien (al menos según Wikipedia, vale la aclaración) le hizo comprender las nociones fundamentales de las criptomonedas (su padre era, también, un tipo inclinado por la tecnología y se había recibido de Cientista Computacional en la Unión Soviética).

Cuando estuvo en Argentina, varios medios que cubrieron sus recorridas por Buenos Aires describían su manera de aparecer en público como informal por la vestimenta, que es casi el uniforme de los ídolos de la cultura tech: prendas cómodas y de materiales que un sastre despreciaría.

Pero la vestimenta no importa en este contexto. Lo que sí parece importar es la capacidad de Buterin (y sus socios) para haber diseñado una plataforma que por ahora parece lo suficientemente atractiva y segura como para que grandes bancos y otras instituciones financieras al menos conversen con él para incorporar esa tecnología. Según una nota publicada en Infobae en los días de su visita a Argentina, “Santander ya empezó a probar Ethereum para sus sistemas de pago, la angloaustraliana BHP Billiton, una de las más grandes mineras del mundo, hizo lo mismo para el seguimiento de las cadenas de suministro de minerales, John Hancock, un fondo de inversión de EE.UU., lo exploró para la creación de un registro de vacunas y J.P. Morgan, que buscó primero construir su propio sistema de blockchain, optó por Ethereum para su proyecto Onyx, con el que trabaja con la autoridad monetaria de Singapur en la creación de su propia moneda digital”.

En esa misma nota, un conocido de Butarin lo describe como alguien que le presta poca atención a lo material. No es como Kim Dot Com, el creador del sistema de almacenamiento Mega, que compraba artículos de lujo para sacarse fotos y ostentar con ellos. Más bien, aparenta tener un interés auténtico y casi excluyente por temas numéricos y económicos.

Su sitio web/blog es de lo menos marketinero que hay: cero videos, cero fotos, cero animaciones. En otras palabras, cero chiche. En vez de eso, hay únicamente textos sobre temas como “Matemática”, “Filosofía”, “Criptografía”.

Sin embargo, tampoco parece vivir en un tupper. En una entrevista para la exrevista Vice, Buterin contó que él empezó trabajando cobrando bitcoins. “Encontré a un tipo que me pagaba cinco bitcoins por cada artículo que yo escribiera para su blog, que era sobre criptomonedas. Para alguien en edad liceal, que no tenía casi nada de dinero, no me pareció mal negocio”.

El periodista le pregunta entonces cuánto valían las bitcoins en esa época. “Casi un dólar”, responde Butarin. El periodista hace la cuenta y le dice: “Hoy, cada artículo tuyo costaría unos US$5.000”. Lo concreto es que cuando Buterin tuvo la suficiente cantidad de bitcoins, la cambió por dólares canadienses y se compró una remera. “Ahí pensé: ‘Cool’. Lo que me atrajo fue eso de que todavía es posible que nos juntemos entre muchos y podamos crear un sistema financiero nuevo”.

¿Utópico? Puede ser. En esa misma entrevista, él aclara que no tiene un impulso revolucionario de “tirar abajo” algo como las instituciones financieras que dominan parate del mundo. Más bien, parece tener un punto de vista del “Hombre pequeño”: “Antes de las criptomonedas, parecía que había unas personas arriba que hacían lo necesario para que todo funcionara. Pero con esto es bastante obvio que el dinero es algo que una comunidad puede crear para sí misma”. Lo dicho: un creador de dinero. Veremos con qué moneda y bajo qué sistema nos manejaremos en el futuro.

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