Tras dejar el fútbol vivió entre la depresión y los realities de cocina; este año analizará el Mundial en la TV

Luego del retiro, Richard Porta hizo "Masterchef", "Punto Penal" y "Bake off". Ahora está en "Ahora caigo" y comentará el Mundial. Quiere crecer en la TV; solo volvería a ser DT por una gran propuesta.

Richard Porta (214955629).jpg
Richard "El Canguro" Porta.
Foto: Ignacio Sánchez.

"Lo único que falta es que me llamen para MasterChef”. Esa fue la frase que desencadenó todo. Richard “Canguro” Porta (42 años) la dijo en una entrevista, recordando su estancia en Ecuador como futbolista de Independiente del Valle, época en la que estuvo sin su familia y tenía que cocinarse. También lo hacía para algunos compañeros, ganándose el apodo de Maru Botana. Canal 10 se enteró y lo convocó para Masterchef Celebrity. De ahí en más llegarían Punto Penal, Bake off, Ahora Caigo y una carrera en los medios de comunicación para la que se está preparando y apostando su futuro.

“Nunca me imaginé trabajar en los medios, pero me gustaba”, confiesa a Domingo. Reconoce que siempre fue medio el payaso de los planteles de los equipos de fútbol que integró y que, desde que se animó a la pantalla, mucha gente le ha dicho que cuenta con potencial para la TV. Él no se había dado cuenta a pesar de ser parte de una familia de artistas. “Mi padre era cantante de la murga La Bacana, que los uruguayos tienen en Australia, y dibujaba; mi hermano del medio se dedica a la fotografía y pinta cuadros, y el grande hace música tropical y ahora canta salsa en Australia”, cuenta.

Australia. De ahí es que proviene su apodo. Es que el Canguro nació allí, es el país al que emigraron sus padres en años de dictadura. Pero ya cuando tenía 2 años se mudaron al Uruguay, a Toledo (Canelones). Con el tiempo su familia retornaría a Sydney y acá solo le quedaría la familia de su esposa Natalia, con quien está casado desde hace 20 años. “Era la hermana melliza de la novia del ‘Ruso’ Vega, un compañero de River. Un día en un partido voy entrando a la cancha, la veo y me la quedo mirando. Cuando salió, le pedí el teléfono, la llamé y estamos juntos desde el 2005”, relata.

Viven en una casa en el Prado, el actual barrio del equipo en el que debutó como futbolista profesional —River Plate— y en el que pretendió retirarse, pero no se le dio por decisión del técnico de turno. Colgó los botines en 2017, jugando en Cerro. En el medio pasaron Siena (Italia), Os Belenenses (Portugal), Al Wasl y Dubai (Emiratos Árabes), César Vallejo (Perú), Independiente del Valle (Ecuador) y Rentistas. Claro está que sus épocas más recordadas son las tres que vivió en el Club Nacional de Football, donde fue goleador y Campeón Uruguayo.

“Mis tres hijas —Julieta (18), Jazmín (14) y Josefina (10)— son hinchas de Nacional, pero no por verme a mí, porque cuando yo jugué la grande era muy chica y la del medio nació cuando salimos campeones en 2011. Me acuerdo que yo estaba de pretemporada con Marcelo Gallardo en Punta del Este y me llamaron porque le iban a hacer cesárea a Natalia”, recuerda quien muchas veces las acompaña al Gran Parque Central. “El problema es que ellas quieren ir a la tribuna, prendidas al tejido, y yo no puedo. Entonces casi siempre vamos al palco del Chino (Recoba)”, señala.

La pantalla

“Este año, de fútbol, nada. Estoy abocado a los medios y voy a ver si por ese lado puedo abrir la brecha aún más”, dice quien hasta el año pasado trabajó como director técnico. Su último club fue Huracán Buceo y antes estuvo en las juveniles de Liverpool. Desde el 23 de febrero integra Ahora Caigo Famosos y más adelante se sumará al plantel de expertos de Canal 4 que analizarán los partidos del Mundial. Vale aclarar que hizo el curso de periodismo deportivo de La Nueva Generación (Martín Charquero, Mauro Mas).

“Estoy para lo que sea con ustedes”, le dijo a los productores generales de Canal 4 dado que su intención es seguir vinculado a la TV, haciendo lo que haga falta. “Por eso me empecé a preparar, leo mucho, me pongo publicidades en la tablet o la computadora y las repito… porque uno nunca sabe de dónde puede venir la propuesta del canal”, apunta y sueña con un rol de jurado en Bake off o, ¿por qué no?, de conductor.

Razones tiene; basta remontarse a Bake off, donde popularizó sus alocuciones a cámara, dirigiéndose “a la vecina y al vecino” para ofrecerles sus Cangu-tips. “Ese ida y vuelta con la gente fue lo que me dejó más contento del programa”, asegura y agrega que hay quienes se lo llegaron a plantear como idea. “El tema es que lleva todo un presupuesto y una infraestructura que no tengo. Tenés que tener sponsors, quien te apoye”, reconoce.

Por las dudas, comenzó a ir a castings. Hizo uno como conductor hace poco y, si bien admite que arrancó con mucho nervio, luego se soltó y quedó conforme con el resultado, aunque sabe que la elección depende de muchos factores, varios de ellos ajenos al talento del candidato. “Volví a sentir ese cosquilleo de nervios. No es igual al que tenía con el fútbol, pero hacía mucho tiempo que no me pasaba. Fue como decir ‘mirá, hay otra cosa que te puede mover también’ y me gustó”, comenta y sus ojos se iluminan.

Si bien es cierto que el fútbol lo apasiona, el Canguro lo ve como una etapa terminada. “Para que vuelva a dirigir tiene que ser una propuesta que me cierre en lo deportivo, en lo económico… en todo, porque hoy tengo la palabra dada en la TV”, aclara.

Recuerdos le quedan muchos. El país que más disfrutó fue Emiratos Árabes, a donde llevó a toda su familia. No hay que olvidar que el primero en convocarlo para jugar allí fue nada menos que Diego Maradona. “Vivía en un apartamento en la calle Millán y cuando abro la puerta suena el teléfono: ‘Hola, flaquito, soy Diego’”. “¿Qué Diego?”, preguntó. “Maradona”. “Quedé agarrado al pestillo, cuando terminó la charla estaba pálido”, recuerda y defiende al Maradona DT. Para El Canguro, tenía buenas ideas, pero no estuvo bien rodeado deportivamente. “Sino hubiera sido un gran entrenador”, asegura.

Otro que le dejó su marca fue Juan Ramón Carrasco. Se peleó con él en un vestuario jugando en River Plate, pero el DT lo llamó cuando sabía que se iban a reencontrar en Nacional. “Richita, empezamos de cerooo”, lo imita y se ríe. “Soy un agradecido de Juan. Cuando entendí realmente su mensaje, le pude sacar mucho provecho. La cosa es así: si me exige, es porque puedo dar. Si hago lo que me pide, voy a jugar. Si empiezo a jugar, me va a ir bien. Y si a mí me va bien, a él también”, razona. Lamenta que no esté dirigiendo porque considera que revolucionó el fútbol uruguayo.

Y están los amigos, como el Chino Recoba, que lo ayudó mucho en su carrera en el exterior gracias a un vínculo que comenzó en un avión hacia Italia. En Nacional fueron compañeros de cuarto y la relación se extendió a sus respectivas familias. “Con los amigos no necesitás hablar todos los días, pero sabés que cuando levantás el teléfono están”, destaca.

El Chino es de los que no se asustan cuando cae de visita en su casa y tiene que compartir el espacio con... ¡diez perros! (llegaron a ser 15): dos chihuahuas, dos pomeranias, cuatro salchichas y dos bulldogs. “En 15 días llega otro bulldog”, informa. “Son parte de nosotros”, agrega.

Richard Porta (214925567).jpg
Richard "El Canguro" Porta.
Foto: Ignacio Sánchez.

Salud mental

Cuando el Canguro dejó de jugar al fútbol, tanto él como su esposa cayeron en pozos depresivos. Natalia empezó con las pastillas, por eso era más evidente; él se la pasaba acostado jugando al Candy Crush o mirando series.

Ella buscó terapias para sanar y dio con un psicólogo que terminó por revelarle un don que no sabía que tenía. Natalia es médium y desde hace unos años comunica lo que ve leyendo los registros akashicos. La última agenda la abrió en diciembre y está dando fechas para agosto.

“Ya hace varios años que es el sostén de la casa porque es su trabajo el que paga las cuentas. Uno acompaña”, admite el Canguro. Incluso fue ella quien, desde su rol de médium, lo empujó a viajar a Australia en 2024. Él nunca había vuelto y estaba peleado con sus hermanos y su madre por temas económicos. Los había visto por última vez en 2013, cuando se casó y murió su padre.

“Viajé por seis días, solo. Nunca había visto a mis sobrinos de 8 y 4 años y me abrazaron como si me conocieran de toda la vida. Volver a ver a mi familia fue muy fuerte. A los pocos meses mi madre murió. Fueron esas señales, yo tenía que viajar”, relata. Regresó en 2025 por un viaje de la FIFA y cargó energías nuevamente.

Pero algo seguía sin andar bien. Cuando dejó de ser futbolista, el Canguro continuó viviendo como si nada hubiera cambiado. Se llenó de actividades, sumó sueldos que no alcanzaban para pagar un colegio de sus hijas y comenzó a frustrarse. “A perder el valor de uno”, acota, “entrás a cometer errores y errores… uno tras otro. Los futbolistas tenemos eso de que no podemos errar, las cosas siempre van a salir bien”, analiza sobre lo que finalmente lo llevó a pedir ayuda el año pasado. “Por intermedio de la Mutual de jugadores terminé con psiquiatra y psicólogo. Me están apoyando mucho. Estoy con ganas de vivir, de salir adelante, de no solamente pensar en el fútbol, sino en hacer cosas con mis hijas, buscar otros horizontes y abrir el abanico como lo hago ahora con la TV”, cierra con nuevos ánimos.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar