"¿Qué estás haciendo, abuela? Cuando Carmen le contestó a su nieto, este le dijo: “Entonces en el telón habrá un retazo de vos”. El telón es el del Complejo Cultural Politeama de la ciudad de Canelones, una pieza formada por un sinfín de retazos bordados y cosidos por mujeres canarias.
La idea de Retazos de vida fue lanzada por Andrea Sica, licenciada en artes plásticas y visuales y directora del teatro. La actividad fue pensada para cerrar el Mes de la Mujer, pero tomó tal magnitud y vida propia que puede derivar en algo más grande, incluso de carácter nacional.
“Las mujeres se apropiaron del proyecto, lo difundieron, fueron organizando encuentros en espacios culturales, en clubes… hasta en parques. Algunas ofrecieron sus casas y así se fueron generando redes de difusión al punto que no hubo necesidad de involucrar a los municipios”, cuenta Andrea a Domingo.
Lo que se pedía era hilar historias de vida en retazos de tela de 25 por 25 centímetros que luego iban a ser unidos. La convocatoria se lanzó el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y se fijó el 1° de abril como una primera fecha para unir los retazos.
“Lo interesante era que no lo hicieran solo en sus casas, sino que se encontraran a coser juntas. Que se diera una instancia para hablar de temas que nos preocupan a todas y que compartieran una tarea”, destaca Andrea sobre lo que en principio se creyó derivaría en un telón no demasiado grande. “Pero el resultado nos sorprendió, superó las expectativas”, agrega sobre lo que terminó siendo un telón de 7 metros por 10 metros que cubre casi todo el escenario.
La convocatoria se dio en el boca a boca, a través de gestores culturales, talleristas, grupos de mujeres; no fue algo institucional si bien partió del Politeama. “Lo que nos pasaba era que lo difundíamos y había alguien que llamaba de Atlántida para decirnos: ‘Quiero formar parte’. Entonces lo apoyábamos haciendo un afiche para difundir la actividad. Así pasó con Tala, Juanicó, Las Violetas… cubrimos casi todo el departamento”, comenta.
¿Por qué no se decidió pintar o pegar? La impulsora explica que se fue por el lado del coser porque coser conecta con las historias de las familias, muchas veces de nuestras abuelas. “El cosido y el bordado eran parte de un remiendo, una reparación, y decíamos que eso tiene que ver con nuestras vidas, de cómo uno a veces se va rompiendo y se va remendando. La unión con las otras partes nos termina uniendo en un todo; era lo simbólico de decir ‘estamos construyéndonos juntas’”, señala Andrea.
Aclara que si bien fue un trabajo en el que predominaron ampliamente las mujeres, también participaron hombres. Por ejemplo, todos los funcionarios del teatro aportaron sus retazos. En cuanto a las edades, hubo desde gente grande hasta gente joven, aunque por ser una actividad que conecta con las abuelas y el tejido, tuvo más que ver con mujeres más mayores.
“La idea es que en algún momento el telón siga circulando y además está surgiendo la posibilidad de que se comience a replicar en otros lugares de Canelones, donde hay pequeños teatros. Por eso es un proyecto que está vivo, que no se cerró”, destaca Andrea. Imaginan que la iniciativa podría incluso realizarse en otros departamentos y volverse nacional.
La nieta más grande de Carmen le dijo: “Un día le diré a mis amigas, y en un tiempo a mis hijos que ‘ahí hay un trabajo de mi abuela'. Me voy a sentir orgullosa de vos”. “Ella pensaba que podía ir a ver el telón ya. Cuando le expliqué que había que esperar, me dijo: ‘Voy a esperar el tiempo que sea necesario para poder ver tu trabajo’. Me sentí muy halagada y fue una caricia para mi alma”, recuerda emocionada una de las muchas protagonistas de esta historia.
Recuperaron ratos con madres, tías y abuelas
Andrea Sica cuenta a Domingo que con el telón llegaron historias increíbles, de mujeres que usaron un pedacito de su vestido de novia, una carpetita que había cosido su abuela o un mechón de pelo. “Surgieron cosas impresionantes. Ahí te dabas cuenta del compromiso y el amor en eso que estaban haciendo; realmente querían que fuera un retazo de vida, que contara parte de su historia de vida”, destaca.
A continuación les dejamos dos ejemplos de lo que se dio gracias a esta experiencia:
“Me enteré ya tarde del armado de un telón con retazos bordados por mujeres. Bordé solo uno y junto a mí estuvo mi madre, una mujer que no conoció a la suya propia, que no sabía leer ni escribir, pero se empeñó en mandarnos a la escuela y con horas de trabajo inclinada sobre la pileta y empuñando después la planchita de hierro, se aseguró que fuésemos siempre limpios y prolijamente vestidos. Los sencillos puntos que usé en mi bordado los aprendí a los 7 años porque ella me mandaba después de clases a casa de una vecina para que me enseñara. Las tres horas que duró mi tarea estuve de nuevo en el rancho, quincha y chapa, paredes de terrón y piso de tierra. Me envolvió el calor de la cocina a leña siempre encendida. La vi poner sobre la mesa una caja de lata, repleta de botones, hilos y agujas. Observé cómo preparaba su mate dulce y luego se sentaba a la mesa junto a mí. En la radio a pilas sonaba el radioteatro de Julio César Armi y ella me enseñaba a coser un remiendo, a pegar un botón. Me sentí agradecida al entender que me dio mucho más de lo que ella misma recibió” (Graciela).
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“Me pasó algo muy lindo con los retazos. Primeramente me motivó la idea de hacer un telón que plasmara los sentires de las mujeres de Canelones y luego ocurrió la magia: al buscar puntillas y botones me encontré con que mis tías y mi abuela estaban junto a mí, así que estoy agradecida. Y si a todas le pasó más o menos lo mismo que a mí, ese telón tiene vida propia. Un beso” (Charo).
Una danza circular y un estreno con obra el 23 de junio
El primer encuentro para unir retazos se dio el pasado sábado 1° de abril, en el Paseo de las Artes, que es el nombre que recibe la peatonal que está frente al Complejo Cultural Politeama.
Hasta allí llegaron mujeres de diversas localidades dispuestas a compartir sus historias de vida y unir sus creaciones.
En la Sala Principal se proyectó Nieves florecida en astros, documental realizado en pleno confinamiento en el que Sergio De León filmó con su celular las conversaciones, comidas, risas, recuerdos, perspectivas y sueños que compartió con su vecina de 91 años. “Tenía que ver con esto de qué hacer con nuestros tiempos y sobre todo el contraste entre el aislamiento que tuvimos en pandemia y estas ganas que hay ahora de juntarse y compartir”, explica Andrea Sica.
El encuentro se cerró con una danza circular en torno al telón, coordinada por la profesora de biodanza Noelia.
El jueves 25 de mayo hubo otro encuentro para armar el telón en el escenario del teatro, mientras que el estreno propiamente dicho del telón se producirá el próximo viernes 23 de junio, cuando un grupo de mujeres de Sauce, que también cosió retazos, ponga en escena en el Politeama la obra Monólogos de la vagina, de Eve Ensler.
Retazos de vida contó con la participación de mujeres de las localidades: Santa Lucía, Las Violetas, Juanicó, Los Cerrillos, Aguas Corrientes, Parador Tajes, Migues, Montes, Tala, San Antonio, San Bautista, La Paz, Las Piedras, Progreso, Costa Azul, La Floresta, Cuchilla Alta, Santa Rosa, Sauce, Totoral del Sauce, Pando, Empalme Olmos, Paso Carrasco, San Jacinto, San Ramón, Santa Ana, Salinas, Parque del Plata, Las Toscas y Remanso de Neptunia.