Estaba dentro de las posibilidades de la noche y nadie lo veía mal. El pasado 18 de mayo, en el Hotel Hilton de Buenos Aires, se comentaba que el Martín Fierro de Oro podía ir a manos de Guido Kaczka. Conductor, productor, actor en sus inicios, este comunicador de 48 años se crió en un estudio de televisión y cada paso que dio fue para mejorar. Que terminara alzándose con la estatuilla dorada no fue sorpresa para nadie, quizás tampoco para él, pero lo vivió con la emoción genuina de quien sabe agradecer y valorar lo que se ganó con mucho trabajo.
Su discurso en el escenario fue breve, pero en él puede resumirse toda su trayectoria. Sin querer, con esas pocas y sentidas palabras, estaba contando su historia.
“La tele es mi vida. Encontré una forma de vida en la tele desde chiquito”.
Así fue. Con 4 años, Guido acompañaba a sus hermanos Emiliano y Analía a las grabaciones de Pelito y a fuerza de estar terminó actuando en la tira juvenil. Fue su puerta de entrada al mundo de las ficciones, pero antes de pasar a la siguiente, Carlos Mareco lo convocó para Homenaje, un programa que iba por el viejo Canal 13.
“Mareco me llamaba para presentar gente muy grossa, tipo Libertad Lamarque, ponele. Yo lo admiré mucho y conducía de manera fenomenal, era un uruguayo hermoso”, le dijo a diario Clarín hace un par de años mientras miraba una foto en blanco y negro de aquellos programas en los que vestía un smoking. “Yo realmente quería conducir”, agregaba sobre lo que soñaba por esos años. Y lo empezaba a lograr.
Pocos años después llegaría quizás el personaje más recordado de sus inicios como actor, el Quique de Clave de sol (1987-1990). Era el hermanastro de Diego (Leonardo Sbaraglia) y muy amigo de Lali (Gabriela Allegue, luego una de las “chancle” de ¡Grande, pá!). En esa tira juvenil, que se vio en Uruguay, también actuaba su hermano Emiliano, que hacía de Rolo.
Cuentan que a pesar de la fama conseguida con Clave de sol, siempre siguió siendo el niño que iba a la piscina del club Amigos de Villa Luro o jugaba al fútbol en las calles de Moreno o La Paternal, práctica que también repetía en los set de grabación con los técnicos del canal.
De esa época circula un video del programa Badía y Cía en el que Guido, como uno de los invitados del elenco de la tira, se robó todas las cámaras con sus ocurrentes respuestas. Allí dejó en claro que era hincha de River Plate —se lo hizo preguntar por uno de los niños entrevistadores— y que su vida no había cambiado por ser famoso. Cuando otra chica le preguntó si sentía algo por Lali, contestó: “Me ponés en un compromiso, lo hablamos en privado”, provocando las risas del público con apenas 10 años.
Esa soltura lo llevaría a seguir actuando y ser parte de ¡Grande, pa!, Chiquititas, Verano eterno, Rincón de luz, Floricienta, Casados con hijos y Solamente vos, por solo nombrar algunas ficciones en las que tuvo un personaje regular o de pocas apariciones.
“Muchísimas gracias a todos. Me quieren mucho y lo siento. Lo sentí esta noche, lo siento, siempre me bancan. Gracias a El Trece, Adrián, Pablo, Coco… Gracias por la cantidad de programas que hacemos”.
La cantidad de programas en su faceta de conductor, la que sostiene hasta hoy, comenzó en 2005. Pero no fue en El Trece, sino en Telefé.
El primero que hizo fue El último pasajero, una propuesta parecida al Feliz Domingo de los años 80 y 90 en el que grupos de estudiantes competían para ganar el viaje de egresados a Bariloche. Ya en ese momento consiguió dos nominaciones al Martín Fierro.
Además se estaba animando a producir, aunque en el rubro ficción, con la tira Niní, protagonizada por quien en ese entonces era su esposa, Florencia Bertotti. La había conocido en las grabaciones de Verano eterno, se casaron en 2006, en 2008 fueron padres de Romeo y se divorciaron en 2010.
Volviendo a la conducción, estuvo al frente de Alto juego en Telefé y de ahí en más se sucederían sí los programas que realizó en El Trece y por los que en los Martín Fierro agradeció a Adrián (Suar), Pablo (Codevilla) y Coco (Fernández), varios de estos formatos con versiones uruguayas: A todo o nada (Martín Fierro en 2017), Los 8 escalones (Martín Fierro en 2015), Guido a la noche, Bienvenidos a bordo, The Floor, The Balls, Buenas noches familia… entre muchos otros hasta llegar al actual Es mi sueño, que en Uruguay emite Canal 4.
Entremedio se animó a la radio y condujo No está todo dicho junto a comunicadoras como Claudia Fontán (también actriz) y Luciana Geuna, en La 100. No le fue nada mal; en 2022 ganó el Martín Fierro por Labor en Conducción Masculina, sumando una estatuilla más a las varias que le fue dando la televisión.
Desde hace años Guido es además dueño de su propia productora, Kuarzo, junto a Martín Kweller, con el que trabaja desde El último pasajero. Lo curioso es que producen Gran Hermano, que ha sido competidor en horario de programas de Guido.
“Resulta que mi hobby es mi trabajo. Hago lo que me gusta y además me pagan por eso. Puedo vivir y puede vivir mi familia. Eso es mucho, muchísimo”.
Guido menciona a su familia. Luego de separarse de Bertotti, en 2011 conoció a Soledad Rodríguez, una licenciada de fuera del ambiente del espectáculo. Se ennoviaron, fueron padres de Benjamín en 2014 y de Helena en 2017, en 2018 decidieron casarse y lo festejaron a lo grande, y en 2021 completó la familia Eliseo.
De sus cuatro hijos, el comunicador habla siempre con mucho amor: a Romeo lo define como “muy inteligente, muy dulce, muy lúcido”; de Benjamín dice que es “muy sensible y muy divertido”; con Helena confirmó esa relación particular de un padre con su hija mujer, y a Eliseo lo ve muy parecido a él cuando era chico. “Es como era yo”, le dijo a Clarín.
“Tengo mucho más que lo que me imaginé y mirá que me imaginaba cosas cuando era chiquito, pero tengo muchísimo más”.
En esta parte de su discurso se refiere a su deseo ya desde muy niño de tener un programa propio. “Pero era inalcanzable”, le comentó en una entrevista a la revista Caras. “Cuando estaba en Homenaje pensaba: ‘Mirá si algún día llego a ser como Mareco’”, agregó sobre lo que el tiempo finalmente le concedió. “Logré mucho más de lo que imaginaba y me imaginaba un montón”, señaló además quien también llegó a ser parte de Polémica en el bar y conducir los especiales de Unicef Un sol para los chicos.
No en vano los Premios Konex ya lo reconocieron en 2021 como uno de los mejores conductores argentinos de la década. Pero en el país vecino siempre parece que sin el Martín Fierro algo está faltando. Tenía los suyos como conductor o los de sus programas, pero el de Oro era la sellada. Hace unas semanas ese anhelo se le cumplió, pero él se encargó de dejar bien en claro que no se trata solo de un objetivo cumplido, sino sobre todo de un envión para seguir dándole a la TV más y más Guido:
“Prometo apoyar esto en la biblioteca y seguir trabajando un montonazo por la TV. ¡Gracias!”