Moria Casán, siempre diva, nunca decorado: convirtió su vida en espectáculo y ahora llega a Netflix como ficción

Entre el teatro, la televisión y el escándalo, construyó un personaje único en la cultura argentina. Netflix intenta ahora narrar ese fenómeno.

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Moria Casán

Actriz, vedette, conductora, jurado implacable y autora de algunas de las frases más memorables de la televisión argentina, Moria Casán construyó una carrera tan extensa como inclasificable. Su vida, marcada por éxitos, peleas mediáticas y confesiones íntimas, será ahora materia de ficción en una producción de Netflix. Pero cualquier intento de narrarla parte de un problema: lo personal y lo performático se confunden porque Moria, la diva indomable, siempre fue más grande que cualquier formato.

Ana María Casanova nació el 16 de agosto de 1946 en la ciudad de Buenos Aires. Fue hija única de Rosa Fraga, actriz y ama de casa, y de Juan Casanova, oficial del Ejército. Su madre quería llamarla Moria Elizabeth, pero al no poder hacerlo, terminó siendo Ana María.

Su ingreso al mundo del espectáculo tuvo algo de azar y de destino. En 1969, una compañera la invitó a ver una obra en el Teatro Nacional y, en medio de esa visita casual, el coreógrafo Carlos Petit reparó en su porte y se le acercó con una propuesta inesperada: necesitaban una vedette. Moria, que por entonces estudiaba Derecho, aceptó casi a desgano y llegó tarde a la prueba, pero bastaron unos pocos pasos de baile para definirlo todo. “Esta noche debuta”, sentenció Petit. En cuestión de horas, tuvo que probarse vestuario, prepararse y salir a escena.

Desde ese momento, trabajó en decenas de películas junto a Alberto Olmedo, Jorge Porcel y Susana Giménez, protagonizó numerosas obras de teatro y se reinventó en distintos formatos, desde ciclos de entretenimiento hasta realities y jurados televisivos. “Si querés llorar, llorá” es, quizá, una de sus frases más recordadas, pero no la única. Su relación con la palabra —su “lengua karateca”— se volvió una marca registrada.

“Todo se me fue dando como sin buscarlo, porque estoy en el mundo del espectáculo sin saber que iba a estar; entré al teatro sin saber que iba a entrar; entré a la tele hace más de 50 años sin saber…”, confesó en una entrevista con Clarín.

A lo largo de más de cinco décadas de trayectoria, construyó una identidad pública única, atravesada por el humor, la provocación y una impronta personal que la convirtió en uno de los íconos más reconocibles de la cultura popular argentina, o simplemente en “La One”.

Esa construcción no se explica sin el conflicto, uno de los motores centrales de su figura pública. A lo largo de los años, protagonizó enfrentamientos que trascendieron lo anecdótico para convertirse en parte del archivo cultural de la televisión: desde sus históricos cruces con Susana —marcados por una rivalidad tan mediática como persistente— hasta sus filosos intercambios con Carmen Barbieri. A eso se suman episodios más recientes, como peleas televisivas con Silvina Escudero, Marcelo Polino o tensiones con Jorge Rial, donde su lengua afilada volvió a marcar el tono.

“Soy tan querida como odiada. El público me mima mucho, pero algunos me detestan porque, más allá de lo profesional, yo supe cuidar mi vida personal. Yo sé que en esta profesión son diez los que triunfan y el resto sigue haciendo lo que puede. Como yo estoy dentro de esos diez, a muchos les molesta”, dijo alguna vez.

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Moria Casán

Uno de los episodios más resonantes de su vida ocurrió en 2012, cuando fue detenida en Asunción, acusada de haberse llevado un collar de zafiros valuado en US$ 80 mil tras un evento de promoción. La imagen de ella esposada, a punto de abordar el avión de regreso a Buenos Aires, tuvo un impacto inmediato y recorrió todos los medios. Estuvo en prisión y quedó involucrada en una causa judicial que se extendió durante años, sin que nunca se aclarara del todo qué ocurrió con la joya. Lejos de replegarse, volvió a hacer de la situación una extensión de su propio personaje: tiempo después regresó al penal para fotografiarse con internas y, fiel a su lógica de convertirlo todo en espectáculo, incluso capitalizó ese episodio cuando fue convocada para promocionar Orange Is the New Black, una serie estadounidense sobre mujeres en prisión.

Todo el universo de Moria Casán será el que intente capturar Moria, la serie de Netflix que se estrenará el próximo 14 de agosto. Lejos de una reconstrucción lineal, la ficción propone un relato fragmentado que recorre distintas etapas de su vida y carrera, desde sus inicios como vedette hasta su consolidación como figura central del espectáculo.

Para encarnarla, la producción apostó por tres actrices para un mismo mito. Sofía Gala Castiglione, su hija, interpreta a la Moria joven, Griselda Siciliani a la etapa de consolidación y Cecilia Roth a la figura madura y vigente. La serie no busca solo contar una vida sino meterse en su lógica: la de una mujer que, incluso al narrarse a sí misma, nunca deja de actuar.

“Yo estoy activa, muy lejos del retiro y de los tributos por el pasado. Lo mío es hacer, moverme, generar (…) No paro. La edad es lo único que no elegí. Tengo una temporalidad única: no tengo cerebro cansino ni camino lento”, dijo a Clarín.

Moria Casán no es solo una historia para contar, sino una presencia que sigue en movimiento, siempre un paso más allá de cualquier relato.

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