Matías Villegas: el uruguayo que dejó las 8 horas de oficina para dedicarse a tiempo completo a fotografiar la naturaleza

Hoy lidera la primera y única agencia de viajes fotográficos registrada en Uruguay, además de haber fundado Umbral Explore, una propuesta más amplia que incluye trekking, fauna y experiencias en la naturaleza. Sus servicios de guía son requeridos incluso desde Europa.

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Matías Villegas.
MATIAS VILLEGAS

En el mapa de Uruguay, el nombre de José Enrique Rodó aparece apenas como un punto en el departamento de Soriano. Pero para Matías Villegas ese lugar es origen y base de operaciones. Desde allí -y tras un camino que incluyó oficinas y estructuras laborales rígidas- terminó construyendo una vida que hoy transcurre entre montañas, cielos estrellados y travesías en algunos de los paisajes más extremos del planeta.

Villegas se define, sin decirlo explícitamente, como un buscador. “La fotografía siempre me gustó. Me acuerdo de chiquito, en el viaje de sexto de escuela a la Estancia de Anchorena. Había una foto desde el faro y me encantó. Intenté replicarla con una camarita que tenía en casa, No salió nada que ver, pero ahí quedó el bichito”, recuerda.

Durante más de una década trabajó en el mundo empresarial, lejos de cualquier horizonte natural. Sin embargo, la inquietud crecía en paralelo. “Siempre fui de ir a acampar. Y el tema del cielo, las estrellas, todo eso, me encantaba”, señala. El punto de quiebre llegó en 2016, cuando logró comprar su primera cámara. “No sabía ni cómo usarla, pero soy muy pasional. Si algo me gusta, voy a fondo”, destaca.

Su obsesión inicial tenía un objetivo claro: fotografiar el cielo. “Quería ir al campo de noche y sacarle fotos a las estrellas”, dice. Lo logró, y ese momento todavía lo emociona: “Hice la foto, fui re contento a mostrarla y no me dieron mucha bolilla, pero yo estaba copadísimo. Era la primera vez que veía lo que era la Vía Láctea”.

A partir de ahí, el aprendizaje fue constante. Estudió fotografía, astronomía básica y empezó a recorrer lugares alejados de la contaminación lumínica. En 2018 dio un paso clave: organizó sus primeros talleres de astrofotografía. “Pensé: voy a hacer una salida con algunos fotógrafos. Y se anotaron como 15 o 17 personas. Para mí era un montón”, recuerda. El escenario elegido fue el Cerro Catedral, el punto más alto del país. “Tenía esa mística, la de estar en la parte más alta de Uruguay haciendo fotos de noche”, dice. El éxito fue inmediato. En 2019 ya había multiplicado los talleres y todos se agotaban.

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Foto: Matías Villegas.

Pero lo que parecía un crecimiento lineal tomó otra dimensión con los viajes. Islandia, Patagonia, la cordillera de los Andes... Cada destino amplificó su vínculo con la naturaleza. “Muchos de los eventos naturales me estaban llamando mucho la atención”, explica. En la Patagonia, especialmente en El Chaltén, vivió un punto de inflexión: “Me enamoré del lugar. Es una locura”.

La pandemia, lejos de frenar ese impulso, lo redirigió hacia Uruguay. Recorrió el país de punta a punta, descubriendo rincones desconocidos: “Me encantó. Conocí lugares increíbles acá”.

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Foto: Matías Villegas.
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Ampliando horizontes

Pero el verdadero salto no fue geográfico, sino personal. En 2023 tomó una decisión que venía madurando hacía tiempo: dejar su trabajo estable. “Yo provengo de una familia muy humilde y había logrado una vida cómoda. Y de repente decidí volver a empezar. Fue difícil”, confiesa.

La determinación fue radical: vendió todas sus pertenencias, “literalmente todo, no sabía ni de dónde iba a sacar plata”. Subió la perra y lo poco que le quedaba a su camioneta y se regresó a su pueblo. Poco después vendió el vehículo. Y partió.

Perú fue el destino elegido para una travesía de montaña que había planificado durante más de un año. “Era una cordillera bastante remota. Hice la travesía, conocí mucha gente y ahí dije: esto es lo que quiero hacer”, repasa. Por entonces, el consejo de la astrofotógrafa chilena Cari Letelier (con quien luego viajó a Islandia a “cazar” auroras boreales) fue fundamental para que se lanzara a la aventura.

La idea empezó a tomar forma: no solo fotografiar, sino compartir la experiencia. Así nacieron sus expediciones. “Mucha gente me decía: ‘qué linda foto, nos hacés viajar’. Y yo pensaba: ¿por qué no llevarlos realmente a esos lugares?”, dice.

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Foto: Matías Villegas.
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Hoy, Villegas lidera la primera y única agencia de viajes fotográficos registrada en Uruguay, además de haber fundado Umbral Explore, una propuesta más amplia que incluye trekking, fauna y experiencias en la naturaleza. Sus expediciones convocan a personas de todo el mundo. “Anuncié un viaje a Perú y en cuatro horas se vendió. Se anotó gente de España, México, Chile, de todos lados”, revela.

Sin embargo, su propuesta va más allá de la imagen: “No es que te llevo, hacés la foto y te vas. Hay que caminar, preparar la mochila, hay un esfuerzo detrás. Y eso genera una conexión distinta”. Los grupos son pequeños, casi íntimos. “Busco que termine siendo como un grupo de amigos”, destaca.

También, desde el año pasado, incluyó propuestas para niños. “Queremos que vuelvan a conectar con la naturaleza, que se olviden un poco de las pantallas”, explica.

Aterrizar los sueños

Hay una dimensión menos visible en la historia de Villegas que explica, en gran parte, el alcance que hoy tiene su proyecto: la combinación entre intuición, riesgo y una estructura que tuvo que aprender a construir desde cero. Porque si bien el impulso inicial fue casi instintivo, el crecimiento lo obligó a profesionalizarse. “Por más que uno le ponga ganas, siempre hay una parte legal en todo”, reconoce. Convertirse en agencia formal no fue sencillo. En Uruguay, registrar una agencia de viajes implica cumplir con requisitos exigentes, entre ellos una garantía económica equivalente a unos 120.000 dólares. “Obviamente yo no tenía ese capital. Mi cuenta estaba bastante en cero”, recuerda. La solución llegó tras meses de averiguaciones: una empresa aceptó respaldarlo mediante una fianza. “Tuve que poner algo de dinero y pedir ayuda a amigos, pero lo logré”, acota. Ese paso, aunque burocrático, fue clave para consolidar su propuesta en un rubro donde -según señala- predomina la informalidad. “Es una lástima, porque no es algo imposible de hacer”, opina.

En paralelo, Villegas fue entendiendo que la fotografía, por sí sola, no alcanzaba para contar todo lo que implicaban sus expediciones. De ahí surgió su canal de YouTube: “Hacía travesías muy exigentes, de varios días, en condiciones extremas. Y pensaba: todo esto para mostrar solo una foto, no alcanza”. Los vídeos comenzaron a documentar el proceso completo: el esfuerzo, las decisiones, los imprevistos, porque “mostrar lo que hay detrás también conecta mucho con la gente”.

“Siempre voy con guías locales. Queremos que la gente entienda el lugar, la flora, la fauna. No es solo ir y sacar una foto linda”, agrega.

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Foto: Matías Villegas.
MATIAS VILLEGAS

Presente y futuro

El crecimiento de su proyecto ha sido vertiginoso. En 2026 ya tiene la mayoría de sus viajes completos y una agenda que incluye destinos como Bolivia, Patagonia o los Esteros del Iberá. Pero el éxito trae nuevos desafíos. “Cuando no estoy de viaje, estoy 12 horas por día en la computadora gestionando todo. Es muy demandante”, admite. Hoy, su objetivo es consolidar un equipo y expandir la propuesta. “La idea es seguir creciendo, pero sin perder la esencia. Que más personas puedan vivir esto”, asegura.

Matías Villegas tiene una cuenta de Instagram con más de 55.000 seguidores, un canal de Youtube y una página web: matiasvillegas.com.

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