Los zapatos sobre la tierra

| ¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de comprar un calzado? Podólogos dan las claves para elegir y evitar deformaciones, superposiciones y juanetes.

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LA NACION | SEBASTIAN A. RÍOS

Para muchas personas, es la primera impresión la que vale a la hora de elegir el calzado: los zapatos, las botas, las sandalias o los championes exhibidos en las vidrieras despiertan una suerte de amor a primera vista difícil de contradecir en el probador. Pero, advierten los especialistas, un calzado que no se adapta a las características del pie puede dar lugar a múltiples molestias, dolores y problemas de salud. "El calzado no debe comprarse con la vista, sino con el sentimiento del pie: uno debe calzarse el zapato y no debe dolerle ni apretarle nada", dice Federico Saldarini, podólogo y jefe de la Sección Podología del hospital Houssay de Argentina. Y agrega: "Eso de que el zapato se amolda después al pie es erróneo; siempre es el pie el que termina amoldándose al zapato".

Y el resultado no es otro que deformaciones como los dedos en martillo, en garra, los juanetes o las superposiciones de dedos que, según estadísticas españolas, afectan en 85% a las mujeres.

"En la mujer, lo peor es el taco demasiado alto", no duda en decir Saldarini. Cuanto más alto, mayor es la sobrecarga que se deposita sobre la parte anterior del pie. Y de ahí al dolor hay un solo paso. Pero, ¿qué tan alto es demasiado para un taco? "No más de 4 centímetros es lo ideal, y con una buena base, ancha, todo lo contrario al taco aguja".

El calzado masculino también tiene sus bemoles. "El zapato de horma italiana, que termina muy en punta, o las botas tejanas son terribles. Aún así, el que más problema trae es el mocasín", señala el podólogo.

Dedos en martillo, en garra, callos en el dorso y en el pulpejo de los dedos son problemas frecuentes a los que da lugar un mocasín. "Tiene que ser justo; si es un punto más grande se sale, lo que no ocurre con el calzado con cordones".

En los chicos y adolescentes, los trastornos suelen ser otros. Lo más observado son las uñas encarnadas, las excoriaciones y, cuando el calzado es chico con el tiempo se ven los dedos en garra o se comienzan a formar los juanetes.

Un calzado que suma muchos adeptos en el público adolescente, pero que es desaconsejado por los podólogos, son los championes de tela con puntera de goma. "El espacio para los dedos es demasiado angosto. Y al tener punteras rígidas, es difícil determinar si la medida del calzado es el correcto". El espacio entre la punta de los dedos y la punta del zapato no debe ser menor a medio centímetro.

Otros consejos a la hora de elegir calzado son: el talón debe ser fuerte para brindar contención; la suela, flexible; evitar el plástico que no deja respirar al pie; evitar aquel con costuras internas para evitar rozaduras; y no dejarse llevar ciegamente por la moda.

Ir con buen pie

Para todos. El momento para probarse un calzado es la última hora del día, cuando los pies están cansados.

Para niños. Según se hacen más activos, y se desarrollan sus pies, van necesitando zapatos con un contrafuerte firme, suela algo adhesiva para evitar caídas y flexibles para doblar con el pie.

Para mujeres. Los tacones de más de 4 centímetros son, desde el punto de vista de la salud, poco seguros. Para aliviar sus efectos, se puede limitar el tiempo de uso, alternándolos con zapatillas de buena calidad, o con zapatos planos una parte del día.

Para hacer deporte. El calzado debe ajustarse para mantener el pie en la posición más natural. Es aconsejable elegir el tipo de zapato dependiendo del tipo de deporte.

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