Javier Ambrossi y Javier Calvo llevan años acostumbrados a que sus proyectos generen conversación. Lo que comenzó con una obra de teatro en una pequeña sala madrileña se convirtió en una trayectoria que atraviesa el teatro, la televisión y el cine, combinando humor popular, cultura queer y dramas familiares. Pero La bola negra, su segundo largometraje como directores, los llevó a otra dimensión: en mayo de 2026 ganaron el premio a la mejor dirección en Cannes y, meses después, España los eligió para representar al país en la categoría de mejor película internacional de los Oscar de 2027.
La película también consolidó una sociedad profesional que sobrevivió a un cambio personal: los realizadores pusieron fin a su relación sentimental, pero continuaron trabajando juntos. “Ya no somos pareja, pero somos familia”, dijeron a El País de España.
El fenómeno de Paquita Salas.
Todo empezó en el teatro. Ambrossi, nacido en Madrid en 1984, y Calvo, nacido en Murcia en 1991, se conocieron a través de Facebook. Antes de dirigir, ambos habían trabajado como actores. Calvo participó en la serie juvenil Física o química, mientras Ambrossi participó en producciones como Sin tetas no hay paraíso.
Su primera gran apuesta conjunta fue La llamada, un musical estrenado en 2013 en el Teatro Lara de Madrid. La historia de dos adolescentes en un campamento religioso, entre canciones, apariciones divinas y descubrimientos personales, creció gracias al boca a boca hasta convertirse en un fenómeno teatral. En 2017 llegó su adaptación al cine, protagonizada por Macarena García y Anna Castillo.
El salto a la televisión llegó con Paquita Salas, una comedia creada en 2016 sobre una representante de artistas que intenta sobrevivir en una industria que cambia a toda velocidad. Interpretada por Brays Efe, Paquita es una profesional de la vieja escuela que se resiste a perder su lugar mientras sus métodos y contactos parecen quedar obsoletos. Su mezcla de humor incómodo, ternura y sátira del mundo del espectáculo convirtió a la serie en un fenómeno de culto, que amplió su audiencia con la llegada a Netflix.
La serie también mostró una de las principales virtudes de Los Javis: encontrar humanidad en personajes que podrían parecer ridículos y retratar con humor las inseguridades, los fracasos y la necesidad de pertenecer. Efe, que ha seguido vinculado profesionalmente a los directores, celebró el éxito de La bola negra en una entrevista con elDiario.es: “Yo los he conocido desde la nada y estoy feliz de ver todo el éxito que tienen”.
De Veneno a Lorca.
En 2020, con Veneno, Ambrossi y Calvo dieron un paso hacia un drama de mayor ambición. La serie reconstruyó la vida de Cristina Ortiz, la mujer trans conocida como La Veneno, cuya popularidad televisiva convivió con la exclusión y la violencia. Más que una biografía convencional, la producción reflexionaba sobre quién tiene derecho a contar su propia historia y qué ocurre cuando la sociedad reduce a una persona a un personaje.
Tres años después estrenaron La mesías, una serie sobre una familia marcada por el fanatismo religioso y sus consecuencias. Más oscura y formalmente ambiciosa, combinaba drama psicológico, música pop y traumas que atraviesan generaciones.
El germen de La bola negra apareció cuando Calvo leyó La piedra oscura, la obra teatral de Alberto Conejero sobre Rafael Rodríguez Rapún, colaborador de Federico García Lorca y uno de sus grandes amores. Allí encontró una referencia a La bola negra, una pieza que Lorca había dejado inconclusa y cuyo protagonista era un homosexual.
A partir de las páginas conservadas, el universo de Conejero y sus propias ideas, los cineastas construyeron una ficción que imagina las vidas que podrían haber existido y las historias silenciadas por la intolerancia.
La película entrelaza tres épocas -1932, 1937 y 2017- para explorar el deseo, la memoria y la transmisión del dolor entre generaciones. No es un biopic de Lorca ni una adaptación literal de su manuscrito, sino una creación inspirada en aquel fragmento histórico.
Los Oscar y lo que viene.
El premio a la mejor dirección en Cannes marcó un antes y un después para el dúo. En setiembre, la Academia de Cine española seleccionó La bola negra para representar al país en la categoría de mejor película internacional de los Oscar de 2027. En Estados Unidos, la película inició su recorrido comercial y una campaña de promoción orientada a la temporada de premios.
El éxito coincide con una nueva etapa personal. La ruptura sentimental no terminó con su colaboración profesional. Ambrossi y Calvo continúan desarrollando proyectos juntos, aunque también han hablado de la necesidad de crecer individualmente.
Su recorrido demuestra que Los Javis no se han limitado a repetir fórmulas. De la comedia musical pasaron a retratar personajes relegados por la sociedad y a explorar la memoria española desde perspectivas cada vez más ambiciosas. La bola negra es su apuesta más internacional, pero también una síntesis de los temas que atraviesan su obra: el deseo de pertenecer, la necesidad de contar la propia historia y la posibilidad de encontrar en el arte una forma de reparación.