Nombres del Domingo

Irvine Welsh: letras escocesas y viscerales

El escocés, una de las voces más talentosas de las letras británicas en los ‘90 con la novela y película Trainspotting, charla con Domingo.

Irvine Welsh
Foto: Marcelo Bonjour

Con la mirada penetrante y maníaca de Renton —el personaje principal— hacia la cámara concluía la película Trainspotting (Danny Boyle, 1996), que adaptaba la primera novela homónima del escritor escocés Irvine Welsh que —por segunda vez— llegó en estos días a Uruguay para estar en la edición montevideana del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (FILBA).

Con ese mirada de Renton (interpretado por Ewan McGregor), comenzó la fama de Welsh, que tras el debut siguió escribiendo a un ritmo de, aproximadamente un título cada un año y medio. Tiene 15 libros publicados a lo largo de 22 años, y aunque al gran público su nombre le suene asociado a la película, eso no parece importarle mucho. Si bien él mismo ha revisitado a los personajes de Trainspotting —Renton, Begbie, Spud, Sick Boy— su vida creativa da mucho más la impresión de estar en constante movimiento hacia adelante, antes que a la curaduría del mausoleo erigido en honor a su mayor éxito.

Antes de arribar de nuevo a Montevideo, Welsh charló telefónicamente con Domingo, y recordó cómo fue cuando tuvo el primer ejemplar de su primera novela en la mano: "Fue lindo, claro, pero también tuve sensaciones encontradas, porque estuve esperando dos años a que se publicara. Entregué el original en 1991 y no fue sino hasta dos años después que salió a la venta. Sentí en ese momento que debió haber salido antes".

En ese libro estaban varios de los tópicos que le son caros: drogas, vida rápida, situaciones violentas y personajes periféricos o marginales que luchan por superar tanto demonios internos, como inequidades e injusticias externas. Todo eso a menudo envuelto en un estilo lleno de profanidades, jerga y expresiones descarnadas. Visceral es uno de los calificativos para su estilo aunque no el único, claro.

En otras obras, Welsh ha retratado barrabravas, necrofílicos y policías corruptos, entre muchos otros (a menudo, además, personajes de un libro aparecen en otros). Enfrentarse a los mundos de Welsh no es tarea sencilla para los más delicados. A veces, hasta da la impresión de que Welsh quiere irrumpir en el mundo del lector y sacudirlo con imágenes y personajes extremos. Pero no. "No tomo en consideración las reacciones a lo que escribo. Lo único que tengo en cuenta es a los personajes, cómo piensan, cómo reaccionan. No tengo intenciones de mostrar una realidad sombría o shockeante, y no puedo hacerme responsable por cómo va a reccionar la gente. Porque es una realidad que construyo para los personajes, no es algo real. Sí soy consciente de que es algo que puede ser polarizante. Pero no tengo problemas con eso: creo que debe ser así porque vivimos en un mundo polarizado. Desconfío de todo lo que intente ser catch all, que intente agradarle a todo el mundo".

Para Welsh, el conflicto es el motor de la sociedad, y según dice, es un mecanismo para el cambio en un mundo lleno de inequidades. Más allá de las particularidades de las tramas y los personajes, Welsh es un escritor consciente de la importancia de la política y sus consecuencias. ¿Cómo ve desde afuera —porque ya no vive en Escocia— la política en el Reino Unido? "Los políticos están muy lejos de la gente, desconectados, y no se ven a sí mismos como servidores públicos. Y al resto de la población no le preocupa. Parece que estamos deliberadamente tratando de destruir el sistema votando a los idiotas más grandes que haya para que nos representen. Y creo que en parte eso es porque tenemos miedo. Tenemos miedo de lo que puede pasar, y entonces seguimos al idiota que grita más fuerte, que parece saber lo que está pasando y ofrece soluciones fáciles. Hay gente que parece pensar: Bueno, dejemos que estos idiotas se hagan cargo, para así anticipar el fin de este sistema. Y me parece algo peligroso".

Hace ya unos cuantos años que abandonó Escocia y luego de vivir España, según su propia web oficial alterna entre Dublín y Miami (durante unos años, también vivió en Chicago). "Cuando uno vive afuera, entiende mejor las particularidades y las excentricidades de del lugar del cual uno proviene. Cuando me fui a vivir a otros países, me di cuenta de que mi Dios, ¡Tenemos una reina! ¡Tenemos una aristocracia y un sistema de clases! Cosas extrañas en una democracia moderna, y que siguen teniendo influencia y poder. Me sigue resultando raro eso de Gran Bretaña".

—Cuando uno lee cosas sobre su obra y su vida, llama la atención que parece estar bastante solo en las letras británicas.

—Sí. No me siento conectado a otros escritores británicos. A la gente le gusta agrupar a distintos autores, identificarlos como si fueran parte de una tradición. Y hasta cierto punto es verdad: nadie es una isla y todos estamos más o menos conectados. Pero en cuanto a mi estilo, a lo que yo hago y cómo lo hago, no me siento parte de ningún grupo ni tengo particular afinidad con otros escritores. Es cierto, también, que la del escritor es una actividad muy solitaria, aislada e individualista".

FILBA 2018

Explorar los excesos en una charla

Mañana lunes —en el Museo Nacional de Artes Visuales y a las 18.30— Irvine Welsh participará de la Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (FILBA) en un panel junto a Nicolás Barcia, Gabriel Calderón y Enzo Maqueira. Los aportes de Welsh contarán con traducción simultánea y la charla, que lleva como título 120 días en Sodoma, tratará sobre "las fiestas y los excesos".

Escoria (1998)

El retrato de un policía que es, como dice el título, pura escoria. Bruce Robertson es vicioso, manipulador y tramposo. El libro fue llevado al cine en 2013 (Filth), con James McAvoy como protagonista.

Cola (2001)

Cuatro amigos que crecen y maduran en la Edinburgo más proletaria, con sus adversidades y obstáculos, a lo largo de 40 años. Un retrato no solo de cuatro personajes sino también una situación social y política.

Crimen (2008)

Policial ambientado a Miami que sigue al inspector Ray Lennox, cocainómano y con síndrome de burn out, en su intento por recuperarse en la Florida estadounidense. Pero los problemas lo persiguen.

T2 (2002)

Publicado primero con el título de Porno, es la secuela de Trainspotting, y retoma las vidas de los protagonistas 20 años después de lo ocurrido en el primer libro. Fue adaptado al cine y estrenado el año pasado.

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