Imperdibles del Este

| A los clásicos de todas las temporadas, cada verano se suman nuevas iniciativas a las que vale la pena darles una oportunidad. De los nuevos y de los viejos, aquí una selección.

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Cada temporada surgen en el Este cientos de alternativas para comprar ese adorno único para la casa, comer aquello que no estaba en la dieta, pasar la noche en un lugar con una onda diferente o animarse con ese salto entre los cerros que hasta ahora sólo disfrutábamos en las películas del cable. Acá van algunas recomendaciones, como para saber por dónde empezar sin tropezones.

DEPORTE: ECO PARQUE AVENTURA. Pantalones largos, gorro con visera, calzado deportivo, repelente y protector solar. Esos son los requisitos para disfrutar de las actividades del Eco Parque Aventura en el Cerro Pan de Azúcar, en el kilómetro 93.800 de la Ruta Interbalnearia. Hay canopy (tirolesa), rápel, kiwi ball, eco cetrería y trekking para aquellos que disfrutan del deporte aventura, desde los 3 hasta los 85 años. Lo que más se pide, dice Alejandra Suárez, coordinadora de las actividades, son los circuitos de cables. Hay para todos los gustos y grados de dificultad: Quick Canopy ($600), Circuito Sensacional ($ 1.400) y Circuito Aventura (el más completo, dura unas cuatro horas, $ 1.800). Aunque todos son aptos para niños, los menores de 12 años van acompañados por un guía del parque y deben tener la autorización de adulto. También vale la pena probar la Kiwi Ball, una bola de tres metros de diámetro para rodar en una larga pista (individual o en pareja, $300) y perder la noción del tiempo y el espacio. Las actividades comienzan a las 9 de la mañana o a las 2 de la tarde, siempre con previa reserva. Más información en www.cerropandeazucar.com

CULTURA: AQUEL ABRAZO. El nombre de este refugio de piedra y barro en Punta Negra (Maldonado) no es casual. Hasta diciembre de 2003, este "centro social y cultural", como lo define su propietaria, Stella Barrios, era de madera. Pero una noche un incendio lo destruyó completamente y hubo que volver a empezar. Unas 80 personas lo levantaron en 40 días utilizando, además de sus manos, arena, barro y pasto. A partir de ese momento, pasó a ser un poco de todos, quienes luego de terminar con la estructura aportaron elementos para la decoración. Así, el ambiente incluye ventanas hechas con ruedas de carro, sillas pintadas de distintos colores, recuerdos de viajes por el mundo y un deck con una impresionante vista al Cerro de las Espinas. El fuerte de la propuesta de Barrios es la gastronomía ("son todos platos diferentes, que no encontrás en otro lado"), pero también los espectáculos de música, las exposiciones y sus ya tradicionales "terteñas", mezcla de peñas folclóricas y tertulias literarias; la última reunió a más de cien personas, recuerda Barrios. "Yo me propuse hacer un boliche lindo y lo hice", explica, segura de sus logros. Además del público uruguayo, cada vez llegan más europeos. El próximo jueves estará en vivo Fernando Torrado, uno de los músicos habitués del lugar. Está abierto los fines de semana de todo el año y durante la temporada. En su volante dice: "Por reservas o consultas (o por si te perdés): 099 167 502 y 095 147 905".

DECORACIÓN: LA TIENDA. Hace tres años Rodolfo Cacciola se dio el gusto de abrir un restaurante, Rody`s -comidas rápidas y sabrosas con un claro acento norteamericano-, en Palmas de La Barra. El negocio de la comida marchó bien, pero para sorpresa de su propietario la ambientación del lugar llamaba mucho la atención y casi todos los días había un cliente que le quería comprar alguno de los objetos de la decoración. "Por eso este año decidí traer un contenedor lleno de muebles y objetos para restaurar", cuenta este hombre que vive la mitad del año en Miami y la otra en el Este uruguayo. Trajo sillones, mesas, adornos, juguetes, almohadones, todas cosas usadas que gracias a su experiencia trabajando en hoteles de Estados Unidos restaura con buen gusto. "Lo que más vendo son los sillones, todos estilo berger pero retapizados con telas diferentes", cuenta. El estilo vintage de los productos y la onda del lugar no pasan inadvertidos. Y la diversidad de objetos que La Tienda (Ruta 10, km.160) ofrece por metro cuadrado son una tentación tanto para compradores como para curiosos.

GASTRONOMÍA: NO ME OLVIDES. No es una novedad de esta temporada, una sorpresa ni una revelación. Todo lo contrario. Lo singular de esta pizzería de Manantiales (Ruta 10. km. 164), de este pionero y clásico de la zona, es que en una temporada donde muchos restaurantes y boliches sintieron la baja del público argentino, No me olvides mantiene el lleno total todas las noches. También está abierto al mediodía, pero es cuando se va el sol que sus mesas se ven colmadas. Las especialidad de la casa son las pizzetas a la parrilla, a $480 pesos para dos personas. Una de las más populares es la Florcita No Sé, que tiene muzzarella, cebolla caramelizada y queso de cabra. También salen mucho la Susana Romero (muzzarella, panceta y romero) y la Manantiales (muzzarella, lomo y rúcula). Después de las pizzetas, es hora de los tragos: caipiroskas y mojitos. A primera hora es tierra de familias con niños; luego de la medianoche, de los jóvenes que lo eligen para hacer la previa. Cierra "temprano", advierte uno de los mozos, alrededor de las tres de la mañana.

HOSPEDAJE: LA PEDRASANTA. Laura Ferrari es italiana y Miguel Rodríguez argentino. Juntos, eligieron La Pedrera como lugar para vivir. Y juntos armaron allí su emprendimiento, La Pedrasanta, un Bed & Breakfast y restaurante que va por su tercera temporada pero que recién en 2013 está empezando a recibir público local. "Hasta ahora habían llegado muchos argentinos y europeos, pero este año se sumaron los uruguayos", cuenta Miguel, oriundo de Paraná y con un poco de acento tano. La Pedrasanta tiene sólo cuatro habitaciones (U$S 125 la matrimonial) decoradas con un estilo moderno y cálido a la vez. La tarifa incluye "un buen desayuno casero y buffet", con mermeladas, tortas, licuados de frutas, yogur y varias delicias más. Además está el restaurante, donde la especialidad son los platos italianos, sobre todo pastas caseras y risottos. El precio promedio por persona es de 400 pesos e incluye una degustación de entradas a cuenta de la casa. "La idea es que funcione como una trattoría", dice Miguel. La Pedrasanta (www.posadalapedrasanta.com) disfruta de los pros y contras de estar a 400 metros de la calle principal: tan lejos como para no sentir el bullicio y tan cerca como para caminar hasta él cuando se desea.

ESAS RUTINAS ESTIVALES QUE NO ES PECADO VOLVER A RECORRER

No por ser un clásico, una parada obligada de cada verano, hay que desmerecer el encanto de ciertas rutinas que hacen que uno se sienta realmente de vacaciones. Algunas son con "entrada libre", como ver la puesta del sol en Punta Ballena o mientras se recorre Casapueblo. Otras son capaces de garantizar la felicidad por una módica suma de dinero, como comprar bizcochos en la panadería Baipa de Atlántida, comer una docena de churros en la avenida Gorlero, unas Medialunas Calentitas en La Barra o Portezuelo o un helado de Popi, en La Paloma. También califican en esta categoría los helados del Faro de Piriápolis o los de Arlequino, también en Punta del Este, con la única contra de que generalmente vienen precedidos de una larga cola.

Cuando hay niños, ir a Lapataia es casi una obligación. Ellos corren, juegan, le dan la mamadera a las cabras y montan en los ponys. Mientras, los adultos disfrutan los panqueques con dulce de leche y, aquellos que se animan, la leche merengada. También para los más chicos, sigue siendo un programa tentador recorrer la reserva de fauna del Cerro Pan de Azúcar, salvo un día muy caluroso.

Si las vacaciones son en Rocha, hay algunos ítems que no pueden faltar. El Bosque de Ombúes es uno de ellos. La cabalgata de Valizas a Cabo Polonio es otro. Una vez en el Cabo, hay que probar los buñuelos de algas.

Para cultivar el alma, y no solo el estómago, no fallan el club Medio y Medio de Punta Ballena ni la Fundación Atchugarry en Manatiales, dos enclaves que seguramente merecerían varios astericos en cualquier buena guía turística del Uruguay que se precie de tal. Eso sí, por favor, no hay que aplaudir el atardecer. Es un cliché.

DE COMPRAS EN LA BARRA

Rody`s y La Tienda comparten el local, el primero en la planta baja y la segunda en el primer piso. Tanto las recetas como los objetos de decoración llegaron directamente desde Estados Unidos, donde su propietario vive durante la mitad del año. El estilo vintage es el sello que caracteriza el lugar.

REFUGIO EN PUNTA NEGRA

Stella Barrios trabajaba en un colegio de Piriápolis hasta que llegó la crisis de 2002. A partir de ahí se propuso armar un "boliche lindo" y mudó sus cosas a Punta Negra. Aquel Abrazo es su mayor logro, donde se siente cómoda oficiando de chef y productora de espectáculos musicales y literarios.

PIZZETAS EN MANANTIALES

Decir Manantiales y decir No me olvides son casi sinónimos. El lugar está siempre lleno y es un éxito total. Nacho García, el dueño, es oriundo de San Carlos y defensor de mantener el auténtico encanto de la zona. Por ello, en la carta se lee esta sutil frase: "No venda su ranchito en Manantiales"

ITALIA EN LA PEDRERA

Además de lindos ambientes y una gastronomía que invita a quedarse, la posada La Pedrasanta tiene algunos conceptos claros. Cuidan el entorno calentando el agua con paneles solares y no tienen televisor en las habitaciones. "Este lugar no invita a encerrarse a mirar cable", explican.

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