1O MILLONES DE PASOS

Honrar la vida paso a paso: el desafío que unió a trasplantados uruguayos de todo el país

El desafío 10 millones de pasos por Uruguay motivó a decenas de personas trasplantadas a hacer actividad física. Participaron trasplantados y también familiares y amigos que se sumaron a la causa.

Los participantes sumaron 10 millones de pasos. Foto: archivo
Los participantes sumaron 10 millones de pasos. Foto: archivo

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Tres semanas. Cincuenta participantes. Diez millones de pasos. Y en cada paso un agradecimiento infinito a la vida y a quien en su momento decidió ser donante de órganos para hoy poder honrarla.

El desafío 10 millones de pasos por Uruguay fue pensado por la Asociación Uruguaya de Deportistas Trasplantados (AUDETx) como una forma de incentivar a los trasplantados a hacer actividad física. Comenzó el 4 de enero y, si bien la meta esperaba ser cumplida en un mes, llegaron una semana antes del plazo.

Participaron uruguayos de varios departamentos y también compatriotas que están, por ejemplo, en España o Alemania. Se sumaron familias enteras y amigos, como una forma de apoyar, hacer actividad física y celebrar la vida.

“Yo, cuando tenía 42 años no podía ni siquiera agacharme para atarme los cordones de los zapatos”, contó a El País Freddy Saldivi, quien hoy tiene 53 años y hace casi 11 le hicieron un trasplante de corazón.

“Que hoy pueda caminar, andar en bicicleta o jugar con mi nieto es algo que no tiene precio y que realmente no se puede describir con palabras”, explicó. Freddy aportó sus pasos desde el departamento de Treinta y Tres, donde vive.

Freddy Saldivia. Foto: Freddy Saldivia
Freddy Saldivia. Foto: Freddy Saldivia

Los participantes de la caminata llevaban la cuenta de sus pasos a través de una aplicación en su teléfono móvil y al finalizar cada jornada se contabilizaba y se iban sumando.

Tuvieron la ayuda voluntaria de “El Profe”, como todos lo llaman. Se trata de Irineo Rocha, quien es docente de Educación Física y desde hace 24 años comparte con la comunidad de trasplantados estas actividades.

“A través de WhatsApp él nos iba guiando y diciendo, por ejemplo, que empezáramos caminando 15 minutos y después fuéramos aumentando de a poco el tiempo; nos decía que cada uno hiciera lo que pudiera”, dijo Sandra Decima, quien hace más de dos años recibió un trasplante de hígado.

Sandra tiene 53 años, es de Montevideo y se sumó al desafío saliendo a caminar casi a diario con su hija, aunque en varias oportunidades otros familiares y amigos también se sumaron a las salidas, como ocurrió con casi todos los participantes.

Antes del trasplante, ella no tenía incorporado el hábito de caminar y no hacía actividad física. Pero después de la operación se unió a la Asociación de Trasplante Hepático del Uruguay (Atrahe) y todo cambió: “Antes de trasplantarme, hacía cuatro cuadras al supermercado y tenía que descansar porque no me daban las fuerzas para volver. Y ahora, por ejemplo, el pasado 31 de octubre caminé 20 kilómetros”, sostuvo.

Sandra Decima. Foto: Sandra Decima
Sandra Decima. Foto: Sandra Decima

Además del ejercicio, un aspecto que Sandra destaca es que “incluir la actividad física es la mejor manera de honrar al donante. “Este desafío de los 10 millones de pasos fue una experiencia única. Ya voy participando en tres desafíos, acompañé a dos compañeros trasplantados, hice el desafío en familia del billón de pasos, que era como ir y volver a la Luna caminando, y ahora terminamos el desafío de los 10 millones de pasos por Uruguay”, agregó.

Los beneficios de la actividad física.

Sergio Miranda tiene 63 años y en el 2010 recibió un trasplante hepático. Los pasos que sumó a este desafío los dio junto a su esposa en Atlántida, Canelones, donde viven.

“Vengo realizando actividad física desde hace tiempo. Después del trasplante empecé a practicar ciclismo. He participado en cinco latinoamericanos para trasplantados y en cinco mundiales para deportistas trasplantados. En mi caso, hago actividad física en forma importante, entreno unos 60 kilómetros en bicicleta por día”.

Sergio Miranda. Foto: Sergio Miranda
Sergio Miranda. Foto: Sergio Miranda

Sergio, quien integra la directiva de la Asociación Uruguaya de Deportistas Trasplantados, contó que “la idea de este desafío surgió debido a que entendemos que la actividad física es algo muy importante, no solamente para las personas trasplantadas, pero esta comunidad hace poca actividad física. Por eso, tratamos de implementar diferentes proyectos que puedan generar adherencia a la actividad física. Luego, si la persona quiere hacer un deporte, con más intensidad y mayor regularidad, lo verá, pero la idea es motivarlos a que hagan ejercicio”, señaló.

Realizar actividad física, agregó, tiene muchos beneficios para los trasplantados: “Por ejemplo, nosotros tomamos una medicación inmunodepresora que tiene mucho que ver con una menor respuesta de los músculos y la pérdida muscular. Entonces, esto nos ayuda. Además, cuando se toman inmunodepresores por un largo tiempo, estos pueden generar otras problemáticas, porque no hay medicamentos perfectos. Siempre tienen una acción secundaria y en este caso, muchos trasplantados se vuelven hipertensos, por lo que otra vez, el ejercicio va a ayudar a estabilizar la presión arterial”.

Con el desafío 10 millones de pasos por Uruguay “se generó una movida muy importante”, dijo Sergio, “porque no solamente estuvimos participando trasplantados, sino que se sumaron también familiares y amigos, se hicieron equipos en todo Uruguay y además se sumó gente de España y Alemania”.

Detalló que, en un principio, pensaban llegar a la meta en un mes, pero lo lograron antes. Los cálculos los habían hecho en base a estándares de actividad física que tenían, pero los participantes acumularon los pasos establecidos cuando aún faltaba una semana para cumplirse los 30 días.
Sergio añadió la importancia de este tipo de eventos, no solamente por la actividad puntual, sino también por el mensaje de fondo que la asociación quiere hacer llegar a la sociedad: mostrar la calidad de vida que puede tener una persona después de pasar por un trasplante.

Gabriel Suárez, por su parte, vive en Montevideo y tiene 56 años. Actualmente está en lista de espera para un trasplante de riñón y está en diálisis. Contó a El País que hace tiempo ya fue trasplantado, pero luego de 10 años volvieron los problemas y hoy está nuevamente en espera.

Luego de aquella primera operación, comenzó a ejercitarse: “Se me ocurrió empezar a correr. Comencé de a poquito a moverme y terminé fanatizado al punto de que corrí una maratón de 42 kilómetros”, dijo, añadiendo que “ahora continuo con un entrenamiento de base, que es en la pista de atletismo, pero me muevo con menos intensidad, porque al estar en diálisis no es igual la vitalidad”.

Gabriel Suárez. Foto: Antonella Durán / AUDETx
Gabriel Suárez. Foto: Antonella Durán / AUDETx

Gabriel resaltó que lo que buscan con estas actividades es que los trasplantados hagan actividad física, “porque lo hemos observado en nuestro propio cuerpo, vemos que es una medicina más. Vemos cómo reacciona al trasplante, vemos la mejor calidad de vida que tenemos. Entonces, nuestra intención es que cada vez más trasplantados se inclinen al deporte”.

Los primeros días del año estuvo de licencia, por lo que las caminatas fueron en el Este. Luego, siguió en Montevideo, en la zona del Parque Batlle, donde vive.

“Se trata de una postura y una actitud ante la vida. También participaron personas empáticas hacia el tema o conocidos de trasplantados, que han agradecido por ellos y por los donantes”, sostuvo.

Un lugar de referencia para los trasplantados.

Freddy, trasplantado del corazón y presidente de la asociación, contó que la misma tiene poco tiempo en actividad: “En septiembre de 2020 comenzamos el trámite y todavía estamos esperando la personería jurídica”, dijo.

“Nuestra actividad involucra a los pacientes trasplantados, que es un debe que hay en los equipos de trasplantes del Uruguay. Porque te trasplantan y te dicen que hagas vida normal pero no hay un centro de referencia para los pacientes en este sentido”, señaló.

Ante esta inquietud, se juntaron y se involucraron con lo que es la actividad deportiva de esta comunidad: “Hubo un desafío de la Federación de los Juegos Mundiales para Trasplantados y participamos desde Uruguay con seis equipos. Allí vimos la necesidad de tener alguna actividad ante el verano que se venía, en pandemia, y así surgió este desafío de los 10 millones de pasos”.

“Desde que fundamos la asociación hemos motivado a varias personas para hacer ejercicio. Hay, por ejemplo, una compañera trasplantada de corazón que vive en Colonia que estuvo ocho o nueve años postrada. Desde el centro de salud donde la atendían nos pidieron ayuda y nosotros pudimos motivarla para que pudiera al menos caminar cuatro o cinco kilómetros por día. Entonces, este tipo de eventos, aunque puedan motivar a una sola persona a que haga actividad física, ya es algo que no tiene precio, más aún en estos momentos de pandemia, tenemos que aprovechar que podemos generar eventos virtuales”, explicó Freddy.

El presidente de la asociación contó que ya están planificando más movidas como un evento que involucre diferentes disciplinas, no solo caminatas.
Agregó que en la asociación están abiertos a recibir a todos los que deseen sumarse: “Tenemos una cláusula que dice que si la persona no puede abonar la cuota mensual, eso no es un impedimento para que forme parte”.

María Luisa Piccardo es otra de las uruguayas que participó en el desafío. Tiene 52 años, desde niña practicó natación y es de Las Piedras, departamento de Canelones. En 2010 recibió un trasplante de médula y tiempo después de la intervención comenzó a involucrarse con la AUDETx.

María Luisa Piccardo. Foto: María Luisa Piccardo
María Luisa Piccardo. Foto: María Luisa Piccardo

María Luisa sumó pasos para este desafío en compañía de su familia: solía salir a caminar con su marido y a veces también se unían sus hijas, por lo que la actividad reunió a la familia en este último tiempo. “El fin era generar una motivación deportiva, que fue muy buena porque al promocionar este evento también se sumaron algunos amigos. Hubo dos participantes, por ejemplo, que no son trasplantados pero son amigos míos desde hace años y se sumaron. Además, esto sin dudas va a generar más movidas en el futuro para seguir en actividad”, señaló.

María siempre estuvo vinculada a la natación, pero en estos tiempos de pandemia el desafío de los 10 millones de pasos le vino muy bien, contó: “Fue muy motivador el sumarme a las caminatas porque a raíz de la pandemia las actividades en muchos clubes y piscinas fueron restringidas. Entonces, para mí tener esta actividad fue muy bueno, porque al ser virtual te podías sumar desde donde estuvieras, salir a caminar a la hora que pudieras y manejar tus tiempos y tu capacidad de caminata”.

"El profe" desde hace más de 24 años.

La Asociación Uruguaya de Deportistas Trasplantados  tiene pocos meses de vida y está en trámite su personería jurídica. Desde el comienzo, contaron con el apoyo de quien todos conocen como “El profe” o “Peto”, docente de Educación Física.

Irineo Rocha trabaja desde hace 24 años con la comunidad de trasplantados en Uruguay.

“Siempre estuve unido a la comunidad de trasplantados a través de un primo mío que era muy deportista y lo trasplantaron. En aquella época, por 1997, no había tanta comunicación como ahora con toda la tecnología, entonces averiguamos y nos enteramos que había juegos para trasplantados a nivel latinoamericano y mundial, y por ahí arrancamos”, contó Irineo al diario El País.

Irineo Rocha. Foto: AUDETx
Irineo Rocha. Foto: AUDETx

De a poco se fueron sumando a otros trasplantados y se fue formando una comunidad.

En estos años Peto los ha acompañado en numerosas experiencias, inclusive en competencias mundiales. “Uno trata de ayudarlos porque el hecho de hacer actividad física contribuye a la mejora de su calidad de vida. Es además una manera también de demostrar la responsabilidad que tienen al tener un órgano trasplantado, porque es importante recordar que hubo una familia que en un momento muy doloroso decidió determinada acción muy solidaria”, sostuvo.

La actividad física es una manera de agradecer y ser responsable con ese órgano que recibieron, dijo El profe y coinciden quienes participaron en el desafío de 10 millones de pasos por Uruguay.

En la comunidad uruguaya de trasplantados hay de todo: algunos que toda su vida hicieron deporte y otros que nunca realizaban actividad física, por lo que la guía de Irineo y el trabajo en equipo es esencial.

“Está comprobado que la actividad física previa al trasplante los ayuda a ir mejor condicionados desde el punto de vista físico para tener una recuperación mucho más rápida. Y también se sabe que el ejercicio posterior al trasplante, si se realiza de forma sistemática, prolonga la vida útil del órgano”, explicó el docente, que se acaba de jubilar pero mantiene su labor voluntaria con la comunidad.

Peto alienta a que los trasplantados hagan actividad física y disfruten de esta segunda oportunidad que les dio la vida.

En equipo, con familia y amigos.

El desafío 10 millones de pasos por Uruguay fue realizado de manera virtual, por lo que pudieron participar uruguayos de todas partes del país, incluso compatriotas que se encuentran en España y Alemania.

Se formaron 25 equipos de dos personas y cada jornada se iban sumando los pasos que hacían.

Sandra, por ejemplo, es de Montevideo e hizo equipo con su hija: se bautizaron Sumando juntas. Freddy, en Treinta y Tres, se unió a Santiago, también trasplantado, para formar La dupla. Gabriel, en Montevideo, hizo grupo con Javier, ambos en diálisis, para el equipo Los caminantes de diálisis. Sergio hizo dupla con su esposa, y en honor a la zona en la que viven se bautizaron Águilas, por el monumento que se encuentra en Canelones. María Luisa, de Las Piedras, Canelones, caminó junto a su esposo en el equipo De a pie.

Contacto:

AUDETx está en Facebook y en Instagram como @audetxuy. Su correo electrónico es [email protected]

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