Hace humor hace más de 20 años, produce y escribe, y es pareja de un famoso del que no le gusta que le pregunten

Las mujeres son el tema preferido de Dalia Gutmann, precursora del stand up femenino en Argentina. El jueves 7 de mayo se presenta en El Galpón con "Experiencia", espectáculo ganador del Estrella de Mar.

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Dalia Gutmann.
Foto: Alejandra López.

"Me imaginaba teniendo un negocio, no me imaginaba en el mundo del espectáculo”, confiesa Dalia Gutmann (48 años) a Domingo. Dentro de tres semanas se estará presentando nuevamente en Montevideo con Experiencia (7 de mayo, Teatro El Galpón), un show que ya hizo en Uruguay, pero al que está continuamente modificando.

“El final, por ejemplo, se lo cambié la semana pasada”, apunta haciendo honor a la forma en cómo la gente la define: cambiante. Ella prefiere decir que evoluciona permanentemente y tiene sus razones.

Hace más de 20 años que hace humor, pero no es algo que haya tenido muy claro desde siempre en su vida. Entre otras cosas porque, cuando le llegó el momento de decidir a qué dedicarse, la carrera de comediante y más concretamente el stand up era algo que recién estaba asomando en Argentina.

“En principio me importaba un montón que mis amigas se rieran de las cosas que hacía. Es algo que tuve de chica. Quizás en la adolescencia fui más vergonzosa, pero me gustaba hacer ridiculeces para que se riesen", recuerda de aquellos momentos en los que también pasaba que ella relataba cosas que le resultaban trágicas y provocaba carcajadas.

Se daba cuenta de que ahí había algo, pero aún así se sentía muy perdida vocacionalmente. Entonces le viene a la mente que la radio siempre la fascinó, la palabra hablada. Estaba también eso que hoy se ha perdido con el streaming: el misterio de escuchar una voz y no saber qué cara tenía su dueño. “Es uno de los temas que hablo mucho en mi show, que antes todo era mucho más misterioso que ahora”, acota.

Algo había que estudiar y Dalia eligió locución. Entró al mundo de los medios como cronista del noticiero de Canal 9, un trabajo donde no la pasaba nada bien porque se tomaba todo muy a pecho. Fue su trabajo de los 23 a los 26 años y, según ha dicho, “un caldo de cultivo para dedicarme a la comedia de lleno”.

Se anotó en un taller de stand up, una modalidad de actuación de la que ha sido precursora en su país. Desde el 2005 se dedica al humor y desde 2009 realiza unipersonales que se caracterizan sobre todo por abordar el mundo de las mujeres. “Es mi tema preferido”, confiesa y asegura que los hombres también lo disfrutan mucho. “Para ellos es un planazo porque se enteran de cosas nuestras que tal vez no contaríamos abiertamente si no fuera en un show”, sostiene.

Sus espectáculos convocan mucho público, por eso no le costó tanto pasar de los pequeños escenarios a presentarse en el Teatro Maipo cada año, durante 10 años. A eso hay que sumar las giras que hace por toda Argentina y por países como Chile, Ecuador, Perú, Colombia, Estados Unidos y España.

“Es lo bueno que tiene este género, que no necesitás mucho. Vas con tu monólogo y te presentás en cualquier parte del mundo de habla hispana, porque otro idioma no te hablo”, comenta entre risas y se acuerda cuando la invitaron por primera vez a Colombia, en 2005. “¡Ay, pero qué loco! ¡Estoy yendo en un avión solita!”, fue lo que pensó en ese momento.

Uruguay fue el primer lugar en que la aplaudieron de pie y no lo olvida. “Fue en la Trastienda, creo que por el 2011 o 2012. Yo era mucho más chica. Como el público uruguayo es tan respetuoso, no tenés tanta idea de lo que pasa. Y yo pensaba: ‘¿la estarán pasando bien?’ Hasta que al final se pararon todos y me aplaudieron. Me sorprendió, fue muy lindo”, rememora.

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Dalia Gutmann.
Foto: Alejandra López.

Sus temas

Experiencia es el nombre de su último show. Antes hizo Cosa de minas y Tengo cosas para hacer, todos ellos basados en lo que le pasa en su vida cotidiana. Es lo mismo que ha compartido en los tres libros que ha escrito —Tengo algo para decir, Cosa de minas y Entregada al ridículo— y que hoy también vuelca en sus columnas en el diario Clarín.

“Creo que los temas son más o menos los mismos, cada uno de nosotros tiene esas cosas que nos obsesionan. Obviamente mi mirada y lo que tengo para decir al respecto sí cambia”, señala y menciona como un punto de inflexión de esas variantes el haber sido madre. Cada etapa de sus hijos —Federico y Kiara— le ha dado un tinte diferente a su humor. Por ejemplo, hoy es madre de adolescentes y eso la tiene un poco más liberada en cuanto al tiempo del que dispone.

Admite que tiene una visión ambigua sobre la idea del nido vacío. En alguna época se hacía “la canchera” y bromeaba al respecto; hoy no lo tiene tan claro. “Creo que me generaría mucha nostalgia, pero también sé que si un día mis hijos se van a vivir solos es lo mejor, porque si se quedan en casa es porque algo no está funcionando en su vida adulta”, reflexiona.

“Somos bastante fans de los chicos”, lanza sobre la familia que formó con el también comediante y comunicador Sebastián Wainraich, su pareja desde hace casi 25 años. “Me encanta cuando no me preguntan nada de Sebas”, confiesa alguien que sabe que en toda entrevista que da —y le encanta hacerlas— siempre va a aparecer una referencia a su compañero de vida.

Domingo solo le consulta si reconsideraría esa negativa a trabajar juntos que ya ha manifestado. “No, sería para quilombo. Ya es mucho convivir y criar hijos juntos. Además los dos estamos acostumbrados a manejar la batuta de nuestras carreras y siempre en un proyecto tiene que haber uno que mande. Si estamos los dos bien con nuestras cosas, no tiene mucho sentido”, analiza.

La maternidad fue una de las razones que la llevó a renunciar a Las chicas de la culpa en 2020. Sus hijos eran chicos y demandaban mucho su presencia. “Me dolió un montón haberme bajado. Qué sé yo, cada una va siguiendo con su vida, pero eso no quita que, en algún momento, en el futuro, podamos volver a hacer algo juntas”, desliza sobre el grupo que conformaba con Malena Guinzburg, Connie Ballarini, Fernanda Metilli y Natalia Carulias.

En cuanto a sus propios padres, relata que les costó acostumbrarse a la idea de que se iba a dedicar a la comedia. “Estuvieron años y años de su vida tratando de que estudie en la UBA (Universidad de Buenos Aires) y mi madre estuvo años preocupada porque tuviera un trabajo estable. Me acuerdo que quería que fuera panelista, que tuviera un laburo al que ir todos los días. Y mi papá, cuando fui mamá, me dijo: ‘ahora que los chicos están un poco más grandes, ¿por qué no te anotás en una carrera?’ Recién hace pocos años que están más tranquilos”, comenta entre risas.

El año pasado sumó el rol de productora y creó Chiaku, una empresa con la que produce a comediantes mujeres que hacen unipersonales. Entre ellas está la uruguaya Lea Bensasson, con la que trabajó para la obra Mi gran casamiento hebreo.

“Es un rol que da mucho laburo, pero me gusta. Me tiene entretenida”, manifiesta y aclara que solo toma unas pocas obras. “Prefiero hacer poco y bien, que mucho y descontroladamente”, apunta.

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Dalia Gutmann.
Foto: Alejandra López.

Sus mambos

A Dalia no le preocupa la edad que tiene; está segura de que va a festejar sus 50 años. “En el show hablo muchísimo de que creo realmente que la juventud está sobrevalorada. La juventud no está tan buena como nos la quieren vender. Me parece que tener más experiencia, entenderte mejor, conocerte mejor está bueno. No soy del club que pelea contra el paso del tiempo”, afirma.

Tampoco se agobia con el tema de la estética. “En mi lista de prioridades, nunca está primero”, asegura. Cuenta que durante muchos años no tuvo ni idea de cuál era su estilo y que trabajar en televisión con vestuaristas la ayudó a encontrarlo. “Empecé a encontrar una onda. Me gustan los colores vibrantes, me generan mucho entusiasmo. Por eso cuando veo los autos me da por preguntarme por qué no hacen autos de colores. Me encantaría que todo el mundo esté con colores”, expresa.

Dalia ha trabajado en televisión, ha actuado en películas y series, y ha ganado premios. Este año, por ejemplo, se llevó el Estrella de Mar como Mejor Show de Humor de la temporada en Mar del Plata.

Estar arriba de un escenario es de las cosas que más disfruta, por eso asegura que quiere estar allí hasta el día de su muerte.

“Me parece que siempre hay algo muy enigmático en lo que hace que una persona se mantenga entusiasmada. Cuando uno encuentra algo que le apasiona y te hace sentir vivo, está buenísimo. Eso no implica que todos los shows estén buenos; uno va pasando por diferentes estados y diferentes tipos de shows, pero escuchar risas es algo que siempre me revitaliza. Ojalá pueda hacerlo hasta el último día de mi vida”, sentencia.

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Dalia Gutmann.
Foto: Alejandra López.

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