El cine la inspiró para que sus productos tuvieran un toque distinto y en pocos meses logró vivir de lo que hace

Florencia Giordano confecciona bolsos, fundas de libro y tote bags con motivos cinematográficos y seriéfilos y le va muy bien. Su objetivo es tener su propia marca de ropa y venderla en un local.

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Florencia Giordano
D. Borrelli

"Creo que soy la ladrona de lo textil de las películas”, dice Florencia Giordano (31 años) y apela al ejemplo de Quentin Tarantino, que admite que roba de otros para hacer sus films. Ella roba ideas para crear bolsos, fundas de libros o tote bags con motivos cinematográficos o seriéfilos y no le va nada mal. En pocos meses ha logrado vivir de Kinetta, el emprendimiento que habita en las redes, pero que tiene el objetivo de llegar a ser un local y sumar indumentaria vinculada al arte.

No es que Florencia haya soñado esto desde siempre. Más bien se le fue dando por ser una persona inquieta, que ama trabajar, pero que necesita que los resultados se le den con bastante rapidez.

En Estación Queguay, el pueblito de Paysandú en el que nació y se crió, no había más allá de cuarto año de liceo, por lo que no pudo terminar la secundaria. Cuando tenía 17 años, motivos familiares determinaron que resolviera mudarse a Montevideo, estuvo un tiempo en Punta del Este trabajando de moza y luego retornó a la capital.

Sostiene que su vida cambió cuando empezó a trabajar en librerías y luego en el rubro atención al cliente porque allí adquirió las herramientas que más tarde le servirían para Kinetta.

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Bolso diseñado por Florencia Giordano

Florencia había empezado un curso de moldería, pero no lo terminó porque no era lo que buscaba. Ella pretendía hacer ropa. Como se había comprado la máquina de coser, comenzó a buscar material en Internet para practicar en su casa y lo que más la atrajo fueron bolsos, cartucheras… el tema es que ella quería que tuvieran un toque distinto.

Su madre, que cose hace muchos años, le regaló unas diez cajas de telas que tuvo que ir a buscar a Paysandú. De viaje de vuelta en el ómnibus no hizo otra cosa que pensar en qué iba a utilizar todo ese material.

Como le gusta mucho el cine, el arte y la pintura, se le ocurrió investigar cómo usaban la colorimetría. Ahí apareció la idea: “Voy a agarrar los colores de una obra y los voy a llevar a un bolso”, dijo. “Fue así que empecé”, cuenta a Domingo.

Los primeros diseños fueron basados en obras de artistas como Goya o Artemisa Gentileschi. Pero el cine no tardó en llegar cuando entre las telas de su madre identificó una tela blanca con manchas negras idéntica a la que sirve de fondo a Bill Murray y Scarlett Johansson en una emblemática escena de la película Perdidos en Tokio, de Sofia Coppola. “La usé para un bolso y sumé el rosado como la peluca que usa ella, y el amarillo por el buzo de él”, recuerda.

Así fue que el séptimo arte se metió en sus creaciones.

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Bolso diseñado por Florencia Giordano
Cinéfila

Amor al cine por sus tíos y por el cine universitario

El gusto por el cine le viene de niña. “Yo crecí con mi abuela y cuatro tíos varones que consumían mucho cine de acción: Van Damme, Jackie Chan, Stallone”, recuerda de una casa en la que hasta había cuadros de estos actores en personaje. “Había cajas de películas, mis tíos incluso se iban a trabajar y yo me encerraba a mirar en alguno de los cuartos, porque había DVDs por todos lados”, cuenta quien con el tiempo fue direccionando sus gustos hacia el drama. Cuando se mudó a Montevideo se hizo socia de Cine Universitario, cosa que agradece porque la acercó a un cine menos masivo que la terminó por conquistar. “Reforzó mucho mi amor por el cine”, asegura al hablar de su pasión por las producciones japonesas, coreanas, iraníes o griegas. “Cuando estaba terminando el liceo, que lo hacía de noche, trabajaba hasta las 2 de la tarde y a las 5 me iba al cine y de ahí salía para el liceo”, apunta y aclara que no es muy fan de los Oscar, pero sí presta atención a los films premiados en el Festival de Cannes. Hoy no tiene tanto tiempo como antes para dedicarle, pero igual se hace su espacio y además le sirve para relajar. “Por ejemplo, antes de ayer estuve trabajando de las 7 de la mañana a las 8 de la noche y dije ‘ta, voy a parar para mirar una película’. Eso me desconecta muchísimo; además no podría dejar de consumirlo porque ahora vivo de ese material”, sostiene con razón. Incluso se anima a realizar algunas recomendaciones en su Instagram @kinetta.uy (listas de films favoritos según origen o género), lo que lleva a que muchos le pregunten si estudió cine o, sino, por qué no lo hace. “Yo no tuve la opción de estudiar, capaz que si la hubiera tenido, podría haberlo hecho. No sé”, comenta y agrega que de decidirse sería por el lado de la crítica de cine. Además confiesa que unas de las cosas que la unieron a su pareja fueron el arte y el cine.

Nace Kinetta

“Cuando se me ocurrió la idea del emprendimiento dije: ‘Lo voy a hacer, pero lo voy a hacer bien’”, relata Florencia. Eso significaba no solo dedicarse a confeccionar los bolsos con sumo detalle, sino también armar todo el packaging –bolsas, sellos para estamparlas, etiquetas-, diseñar el logo y ponerse en la cabeza que se iba a encargar de absolutamente todo: hacer, vender, llevar los productos al servicio de entrega, ocuparse de las redes…

Organizarse le llevó alrededor de un mes y fue así que por noviembre de 2025 estuvo todo listo para lanzar Kinetta.

“Elegí ese nombre porque es una película de Yorgo Lanthimos, un director griego que me encanta. No es mi película favorita, pero me gustó porque es una palabra griega que significa estar en movimiento, y yo estaba en proceso de cambio, de hacer algo nuevo. Como soy muy activa y tengo mucha energía, me encantó”, explica.

Fue sumando productos (ver recuadro), diseños y máquinas para estampar las telas. Instagram fue su gran aliado a la hora de vender, por lo general invirtiendo en publicidad, salvo en épocas como las de las fiestas de fin de año en que los pedidos la desbordaron tanto que decidió no promocionar su marca porque sabía que no iba a poder cumplir con la demanda. “Y eso que trabajo 12 horas. Me levanto a las 7 de la mañana y ya tengo mensajes, y a veces estoy hasta las 10 de la noche”, señala.

En 2024 terminó el liceo y al año siguiente empezó la carrera de Comunicación para poder impulsar su página. “Pero estaba tan sobrecargada con el trabajo, la tienda y todo, que tuve que elegir y descarté la Facultad”, comenta quien en poco tiempo logró vivir de Kinetta y vivir bien, siendo fundamental el apoyo de su pareja con la que llevan juntos nueve años.

Pero los sueños de Flor no terminan acá. Ella quiere tener su marca de indumentaria y con el tiempo abrir un local, quizás a mediados del año que viene. Por eso en 2026 va a estudiar Diseño Textil en la UTU y ya piensa en cambiar su máquina de coser familiar por una industrial. “Yo siempre digo que estoy empezando”, reconoce con humildad aún sorprendida por la gente que la sigue y que la llena de mensajes para que no se detenga. Está dispuesta a no hacerlo.

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Bolso diseñado por Florencia Giordano
Los más demandados

"Kill Bill" entre los primeros y "Fleabag" el más vendido

Entre las primeras cosas que hizo Florencia fue un bolso de Kill Bill, de Quentin Tarantino. “Es una película que me gusta de siempre, la busqué en Internet y me resultó súper fácil”, recuerda. Como dice que se aburre rápido, siempre está buscando cosas nuevas para hacer. Así fue agregando las fundas para libros, los necessaires y las tote bags, que primero eran simples, con forro interior, y ahora las empezó a hacer con cierre. Los diseños pueden ser de su ocurrencia, pero también personalizados según lo que demanden sus compradores. “Tengo clientes que me compran desde que llegué a Montevideo”, señala y cuenta que entre ellos hay muchos profesores, periodistas, fotógrafos... “Todos relacionados con el mundo del cine”, acota. “Siempre me compra más gente de afuera que de mi entorno, es algo que veo mucho en los emprendedores”, apunta quien tiene más de 6.000 seguidores en Instagram que fue cosechando a pesar de considerarse una persona que tira más a lo “antisocial”. Como complemento ofrece pins y llaveros que le proporciona un proveedor, o sea que es lo único que no produce ella. Dice que el bolso que más ha vendido es el de la serie británica Fleabag
(Phoebe Waller-Bridge), que además es su preferida. “Me sorprende muchísimo porque no es muy conocida y la hice porque me gustaba a mí, pensando que no lo iba a vender”, apunta. Una de las fotos más conocidas de la serie es la de la protagonista con una remera a rayas, por lo que recurre a ese estampado para los diseños que va cambiando para no cansarse. De Friends también le piden mucho, aunque no tanto como de Fleabag.

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