El poder de una historia que transforma al villano en un personaje amado por el telespectador está en un buen guión, pero, no hay dudas, también en la performance del actor o la actriz. Eso queda comprobado en el historial de Camila Pitanga. La actriz brasileña, que cumplió 48 años ayer, tiene en su currículo personajes inolvidables que despertaron amor y odio en la audiencia. Uno de ellos es Lola, su más reciente trabajo en la trama de Belleza Fatal, la primera telenovela de Max en Latinoamérica.
Se trata de una apuesta osada que buscó dar espacio a un género que en los últimos años quedó algo relegado en la programación de los canales de TV. El gigante del streaming quiso unir lo mejor de los dos mundos: las historias de larga duración con el ritmo dinámico de las series, apostando a que la crisis de las telenovelas no sea necesariamente la de un género, sino un cambio en la forma de consumirlo.
La producción, que disponibilizó su último episodio el 21 de marzo, tiene 40 capítulos, una trama ágil, y muchos giros inesperados. Está llena de caras conocidas del país vecino y Pitanga es una de las que brilla. Lola, su personaje, es una villana con estilo extravagante que plasma el concepto de maximalismo. Sus outfits incorporan mucho animal print, brillos, metalizados y accesorios, dándole una identidad visual impactante.
Dirigida por Maria de Médicis, la producción acompaña la trayectoria de tres mujeres: Lola, Elvira y Sofia, interpretadas por Pitanga, Giovanna Antonelli (protagonista de la novela El Clon) y Camila Queiroz (Ángel de Verdades Secretas). El personaje de Pitanga es la esposa de un honesto policía civil y trabaja como secretaria para un excéntrico —y poco ético—cirujano plástico, y que sueña con abrir su propia clínica de belleza y hacerse rica. El primer gran giro llega cuando se ve involucrada en la muerte de uno de los pacientes y su esposo se entera. Lola lo mata y convence a su prima de asumir la responsabilidad del asesinato, lo que desencadena una densa trama de crímenes y venganza.
“Estoy agradecida de tener un personaje tan complejo que a la gente le encanta odiar. Es el que todo actor quiere tener. Alguien que te desafía, y termina siendo graciosa. Tiene una actitud burlona, sin pudor. Eso le da al público la oportunidad de ser cómplice”, dijo Camila a Revista Quem.
En la trama, Lola se caracteriza por su obsesión por la apariencia. Sin embargo, fuera de la pantalla, la intérprete sigue un camino diferente. “A menudo me invitan a reflexionar sobre la imagen, ya sea a través del cine, la televisión o las redes sociales. Y la actriz que quiero seguir esculpiendo acepta las huellas del tiempo”, afirmó en entrevista a Marie Claire.
Sus comienzos
Nacida en Río de Janeiro e hija de dos conocidos actores (Antonio Pitanga y Vera Lúcia Manhães), empezó en la actuación de chica. A los 16 años fue elegida por la gigante Globo para la exitosa miniserie Sex Appeal (1993). Durante el mismo período, debutó en las tablas interpretando los papeles de Afrodita y Penélope en adaptaciones de los clásicos La Ilíada y La Odisea, de Homero. Sin embargo, fue en 2007 que captó la atención de Brasil al interpretar a la icónica Bebel, en la telenovela Paraíso Tropical, una prostituta que logra dar el salto, saliendo de la rambla de Copacabana para transitar en las altas esferas de la sociedad carioca. El papel le valió varios premios. “Bebel tenía un lado tan irreverente que se convirtió en un personaje multifacético. Reflejaba una realidad difícil. Y fue un éxito. Hay un antes y un después de Bebel en mi vida”, ha dicho.
Camila ha actuado en más de una decena de telenovelas y varias películas, entre ellas Redentor (2004), Sal de Prata (2005), Saneamento Básico, o Filme (2007), y Eu Receberia as Piores Notícias de seus Lindos Lábios (2011). Entre sus trabajos más recordados también está la indigena Paraguaçu en A Invenção do Brasil (2000), una miniserie estrenada en cines bajo el título Caramuru - A Invenção do Brasil.
Presente de maduración
En 2016, durante un intervalo de la jornada de grabaciones de la telenovela Velho Chico, Camila y su compañero de reparto, Domingos Montagner, nadaban en un río cuando la corriente se llevó al actor. Su muerte conmocionó al vecino norteño y provocó un trauma en la actriz, quien tras lo ocurrido hizo una pausa de nueve años en su carrera. “Necesitaba parar todo, respetar el duelo y empezar de cero”, comentó sobre su decisión de alejarse de las pantallas.
“Fue una decisión por respeto y amor a la vida. Pude pasar cada día con mi hija (Antonia, ahora de 16 años) y repensar mi relación con mi carrera y mi tiempo”, siguió. “Trabajaba de domingo a domingo. Publicidad, portada de revista, telenovelas, teatro, siempre era un montón. Lo hacía con mucho gusto y alegría, pero es bueno madurar y entender que es importante centrarse en una sola cosa. Fue una elección muy feliz, aunque el puntapié inicial fue una tragedia. Fue algo que, con terapia, amor, amistad y familia, me hizo bien”, contó en entrevista al programa Roda Viva.
Considerada sex symbol desde principio de los 2000, la actriz también ha dicho que varias veces ha rechazado papeles que la sexualizaban u objetificaban. “Fui una persona que dijo muchos ‘no’, y ahora vengo diciendo muchos ‘sí’, porque la vida viene siendo generosa y estoy trabajando por lo que creo”, reconoció.
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