A pesar de que han pasado casi 87 años desde el hundimiento del Graf Spee, las decisiones de su capitán siguen dando que hablar. Un libro biográfico publicado en Alemania sobre la vida de Hans Langsdorff ha generado polémica y molestia en la familia del marino, que cedió documentación para la obra y se sintió traicionada por el autor. La hija de Langsdorff, que pidió a Lacalle Pou no fundir la famosa águila nazi para hacer una “paloma de la paz”, murió el año pasado defendiendo a capa y espada el honor de su padre.
El libro, publicado en alemán, fue escrito por el capitán de fragata retirado de la Reserva de la Marina Federal de Alemania (Bundesmarine) Hans-Jürgen Kaack, bajo el título Kapitän zur See Hans Langsdorff. Der letzte Kommandant des Panzerschiffs Admiral Graf Spee (“Capitán de Navío Hans Langsdorff. El último comandante del Acorazado Admiral Graf Spee”). Se trata de una extensa obra de 650 páginas que presenta la vida, desde su infancia hasta su deceso en Buenos Aires, de uno de los protagonistas de la Batalla del Río de la Plata.
El autor utilizó una profusa documentación y bibliografía. Aunque el real valor agregado de la obra es que la familia de Langsdorff, en la persona de su única hija, Inge Nedden, cedió por primera vez la correspondencia personal e íntima de su padre. Se trata de cartas enviadas a sus progenitores, esposa y hermano, que al ver la luz convierten el trabajo, quizás, en la fuente de información más completa sobre el famoso capitán.
“La intención de la familia al entregar al autor Kaack estos documentos muy personales, como la carta de despedida de Langsdorff a su esposa anunciándole su muerte voluntaria, u otra a su hermano relatándole de un informe de un oficial alemán en Argentina que intentaba tildarlo de cobarde, era lograr un objetivo hasta entonces no alcanzado: instalar definitivamente la imagen del capitán como un comandante que había priorizado la vida de su tripulación a la suya”, comenta a Domingo el escritor Daniel Acosta y Lara, coautor del libro Graf Spee. De Wilhelmshaven al Río de la Plata (Ediciones de la Plaza).
Y agrega: “Un capitán que con su muerte mantuvo su honor de marino al seguir a su barco a su destino, y que negándose a un segundo enfrentamiento con la flota aliada, había desobedecido manifiestamente al régimen nacionalsocialista que subyugaba a Alemania en ese momento”.
Defraudados
Lamentablemente para la familia y el “Círculo de Camaradería del Río de la Plata”, que comparten una misma visión sobre Langsdorff, el autor no presentó los argumentos que, al parecer, se había comprometido a publicar.
Así lo hizo saber la familia a Enrique Dick, hijo de uno de los tripulantes del acorazado alemán, en una carta que se dio a conocer en la publicación “Bitácora N° 22”, en la que se difunden informaciones del Círculo de Camaradería:
“Estimado Heinrich: No sé si ya leíste la biografía de Hans-Jürgen Kaack, ¡que al final no cumple con nuestras expectativas! Kaack postula que el Spee efectuó un ataque directo a los barcos británicos, pese a las órdenes en contrario (…) Esto tiene consecuencias desagradables, pues la Marina nos ignora en gran medida”.
Los familiares aluden aquí a que la Marina Federal de Alemania sigue dándole la espalda a Langsdorff: “No puede integrar la tradición de la Marina de Alemania un capitán que entrega su barco sin luchar”, señala el nuevo libro.
Acosta y Lara tiene su respuesta. “Al no confrontar este concepto con datos y estudios disponibles hoy en día, y a la que el autor pudo haber accedido, no hace otra cosa que sumarse cómodamente a una corriente de opinión basada en desinformación y permitiendo que permanezcan en la percepción de sus lectores las nociones de cobardía, ineptitud y desobediencia”.
¿Nazi sí o no?
Además de cuestionar la idoneidad del Langsdorff para capitanear el Graf Spee, Hans-Jürgen Kaack vuelve sobre un tema sensible para la familia: la supuesta afinidad del marino con el nacionalsocialismo.
El autor dice que no ha tenido acceso a ningún documento en el cual el comandante demuestre simpatía y adhesión a las políticas y acciones de los nazis. Pero afirma que Langsdorff expresó en una carta su consternación por el asesinato político de uno de sus superiores. Por temor a situaciones como esta, habría decidido solicitar su regreso al servicio activo.
En ese entonces, los miembros de las fuerzas armadas alemanas (Wehrmacht) no podían ser miembros del partido nacionalsocialista.
“El enojo de la familia con el autor proviene del hecho que él apoya abiertamente en su trabajo los conceptos de errores cometidos durante la batalla, ineptitud y falta del carácter adecuado para comandar el Spee, y su decisión de no salir a combatir. No lo hace por boca propia, sino que cita a los que afirmaron esto, algunos oficiales alemanes, pero sobre todo a ingleses. Y son estos argumentos que impiden que Langsdorff entre en la tradición de la Marina”, comenta Acosta y Lara.
Y concluye: “Creo que debido a que los documentos que defienden y apoyan la gestión de Langsdorff son precisamente de la Kriegsmarine, el autor de la biografía prefirió ignorarlos y utilizar los que lo critican, que son mayormente aliados, y muy conocidos por todos. Es que resulta increíble que la Marina continúe negándose, cuando cuenta con información de época que demuestra que Langsdorff actuó correctamente, teniendo en cuenta el estado del buque y la situación estratégica que le impedía repostar combustible y provisiones, aumentar el número de municiones y zafar de los cruceros livianos que aguardaban su salida del puerto de Montevideo”.