Aspirina, de Park Min-Gyu
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Porque, aun sin los fastos del premio Nobel que adornaron a su compatriota Han Kang, la narrativa de Park Min-Gyu (Ulsan, 1968) merece traspasar fronteras y ser disfrutada. Aspirina es un goce en sus siete relatos, disparatados, críticos y perversos. No importa de qué hable o qué tan banal sea el asunto, el autor hunde un cuchillo afilado hasta descubrir el mal que anida en las relaciones humanas. Lo hace con humor, con fluidez narrativa, y a través de personajes dominados por lo incontrolable, ya se trate de un meteorito, una multinacional o el simple paso del tiempo. Siempre calando hondo en las tensiones generadas entre tradición y modernidad en Corea del Sur. (Malas Tierras)