Las lecturas que no se olvidan: un balance

Los libros del 2019

Los mejores libros publicados y reeditados en 2019, elegidos por los colaboradores de El País Cultural.

Olga Tokarczuk, Premio Nobel
Olga Tokarczuk, Premio Nobel

Carlos María Domínguez:

Teoría de la prosa, de Ricardo Piglia. En 1995 Ricardo Piglia dictó este seminario en la Universidad de Buenos Aires, dedicado a reflexionar sobre el género de la nouvelle a través de la obra de Juan Carlos Onetti. El análisis minucioso de la escritura de El pozo, La cara de la desgracia, Los adioses, Para una tumba sin nombre, Tan triste como ella, La muerte y la niña y Cuando entonces, es un semillero de ideas narrativas en las que despliega con intenso tono personal y la lucidez crítica que lo consagró como un gran lector, una fuerte interpelación a los modelos de la interpretación, dentro y fuera de los espacios académicos. (Eterna Cadencia)

Los errantes, de Olga Tokarczuk. Recién galardonada con el Premio Nobel 2018, la escritora polaca Olga Tokarczuk propone una constelación de textos y géneros que dialogan entre sí y agigantan su significación a medida que avanza la lectura. Dos temas se cruzan a lo largo del libro: el viaje, la vida nómade, la errancia y todo lo que le pertenece, y la fugacidad del cuerpo humano, el aspecto de sus vísceras, los esfuerzos de los anatomistas del siglo XVIII por conocerlo y preservarlo después de la muerte. Viajes y vísceras se alternan en los textos con un tono observador y reflexivo, no falto de humor, agudeza y sensibilidad. (Anagrama)

Carina Blixen:

Cuentos completos, de Mario Levrero. El conjunto de relatos, escritos entre 1966 y 2003, brinda una estupenda oportunidad de acercarse a la versatilidad, la maestría narrativa y la desconcertante imaginación de Mario Levrero. Este volumen presenta seis libros de cuentos en orden cronológico de edición, e inserta en la serie dos textos: “Tres aproximaciones ligeramente erróneas al problema de la Nueva Lógica” y “Ya que estamos” que amplían el registro de las experimentaciones del autor con el lenguaje y, en el segundo texto, explora climas propios de la poesía. En el conjunto predomina el mundo del relato minucioso, laberíntico y arborescente, del deslizamiento entre mundos posibles. (Literatura Random House)

Los orígenes, de Carlos Liscano. El que recuerda recupera un Montevideo pobre, de barrios periféricos, en los que la dureza de la vida no impedía la dignidad y una sobria ternura. No escribe con nostalgia ni endulza ese tiempo anterior a la adultez. El narrador, elige, una vez más, contar en fragmentos, sin cronología, aunque no en desorden. Un fuerte hilo, emocionado y lúcido, enlaza las personas y las situaciones. Por detrás de las historias se puede percibir un diálogo sordo, intenso con el padre “débil” y la madre “fuerte”: es con ellos que necesita explicarse, es con la memoria de cada uno que la palabra realiza el trabajo de coser heridas. Un pequeño libro imprescindible. (Fin de Siglo)

Cristina Carneiro
Cristina Carneiro

Juan de Marsilio:

Para simplificar, de Cristina Carneiro. Publicado poco antes de la muerte de su autora, este libro de la uruguaya Cristina Carneiro (1948–2019) muestra a la vez en sus textos una lucidez desencantada y un empecinamiento visceral, para dar al lector un libro donde las angustias sociales de nuestro tiempo, vistas por una sobreviviente del siglo pasado y sus esperanzas de revolución, cobran por momentos hondura de cuestión metafísica. (Yaugurú)

¿Por qué tomarse la molestia de hacer elecciones?, de Adam Przeworski. Libro de uno de los mayores politólogos de la actualidad, de documentación rigurosa y amplia, que indaga hasta el hueso preguntándose hasta sobre lo que solemos dar por obvio, para rescatar la validez y el carácter imprescindible del mecanismo electoral, en una coyuntura de crisis del entusiasmo democrático a nivel planetario. (Siglo XXI editores)

Alfredo Alzugarat:

Los orígenes, de Carlos Liscano. Contar no es solo recordar sino también comprender. Así lo entiende el autor: por eso, recorrer la vida de sus ancestros le implica también encontrarse consigo mismo, descubrir cuánto heredó de ellos y lo que ha llegado a ser. Se trata de un relato íntimo, auténtico y valiente, que complementa otros relatos autobiográficos de Liscano como El furgón de los locos o El escritor y el otro. (Fin de Siglo)

Nadie más que tú, de Rupert Thomson. Excelente biografía novelada de Marcel Moore y Claude Cahun, fotógrafas surrealistas francesas, que debieron defender su relación amorosa de prejuicios y tabúes presentes aún en el mundo artístico de París. Alejadas de la sociedad en la isla de Jersey, enfrentaron con sumo ingenio la ocupación nazi. Una historia hasta ahora invisible, contada por una de las dos protagonistas. (Galaxia Gutenberg)

Mercedes Estramil:

La única historia, de Julian Barnes. La confirmación, una más, de que el amor como tema literario es inagotable y siempre hay nuevas maneras de encararlo. El inglés Julian Barnes lo hace apoyado en una estructura bien pensada y desde personajes sencillos: un adolescente acomodado y una veterana casada y madre. La novela coquetea primero con la sensiblería, luego toma una inteligente distancia de los hechos y finalmente se asienta en el terreno agridulce de la verdad, donde todas las cartas están expuestas. Aun jugando con el clisé quizá este Barnes mayor logre convencer al más duro de los lectores de que el amor —el que sea— es al cabo de la vida “la única historia”. (Anagrama)

La mediana edad, de Pablo Casacuberta. A los cincuenta años varias estructuras comienzan a colapsar y La mediana edad enfoca algunas de ellas en el momento espectacular de su derrumbe. Tobías Badembauer y Humberto Svarsky, un vago hipocondríaco y un homeópata fraudulento, van de la mano en esta novela de Casacuberta que despliega humor ácido y crítica mordaz. El resultado es una corrosión total donde lo que se salva es el lenguaje. La pericia e intuición para elaborar un discurso voluntariamente engolado y hacerlo brillar por encima de la trama irrisoria y los personajes angustiantes es ya un sello del autor. (Estuario)

Inés Bortagaray
Inés Bortagaray

Gera Ferreira:

Prontos, listos, ya, de Inés Bortagaray. Porque fue traducido y reeditado en varias oportunidades fuera de nuestro país y este año retornó. Es un libro cortito pero a la vez muy estimulante. Porque trata de un viaje personal y atemporal donde el concepto de viaje se comporta como múltiple llave de lectura. La anécdota central es simple: irse en auto de vacaciones con la familia a la playa cuando se es niño. Porque lo que no es simple es la composición del camino que prepara Bortagaray para los lectores. (Criatura editora)

Escrito en super 8, de Natalia Mardero. Once cuentos que marcan el regreso de Natalia Mardero a la arena literaria luego de la novela Cordón Soho (2014). Entre esos cuentos hay uno en particular, “La tapa de julio”, por el que ya amerita tener el libro. Porque en las historias que integran el volumen no hay personajes sino personas, no hay espacios sino lugares, no hay relaciones sino vínculos. Porque Mardero actualiza su temario de anécdotas, ampliando su registro a otras zonas discursivas, como lo erótico o lo histórico, que no había transitado tanto. (Estuario)

Hugo Fontana:

Mentirosos enamorados, de Richard Yates. Publicado en 1981, es este el segundo de los dos libros de cuentos de uno de los escritores fundamentales de la segunda mitad del siglo XX estadounidense. Fue el precursor de un movimiento literario que dos décadas más tarde se conocería como minimalismo, y que alcanzaría en manos de autores como Richard Ford y Raymond Carver sus mejores expresiones. Siete cuentos unidos por la melancolía y el dolor de amores truncos, de esperanzas perdidas en el desencanto de una generación que había dejado atrás los espantos de la Segunda Guerra Mundial, y que esperaba encontrarse con un mundo mejor. (Editorial Fiordo)

Historia de la sexualidad 4, de Michel Foucault. Treinta y cuatro años inédito desde la muerte de Michel Foucault (1926-1984), este cuarto tomo formaba parte del proyecto del gran pensador francés sobre la historia de la sexualidad en Occidente, que había dado comienzo con La voluntad de saber (1976), El uso de los placeres y La inquietud de sí (ambos de 1984), y que el propio autor había pedido no publicar. Dedicado a investigar los usos discursivos y prácticos del sexo y de instituciones como el matrimonio y la confesión en los primeros años de la Iglesia, el volumen vino a establecer algunas consideraciones clave acerca de una actitud normatizadora que ya tenía sus antecedentes en las civilizaciones griega y romana. (Siglo XXI editores)

Sergio Altesor:

Operaciones especiales en la edad de la caballería, de Yuval Noah Harari. Fuera de las batallas y los asedios a castillos, la baja Edad Media y el Renacimiento incluyeron asesinatos, secuestros, traiciones y sabotajes poco conocidos que cambiaron el curso de sus guerras e incluso de la Historia. Esas “operaciones especiales” fueron las precursoras de las actuales acciones encubiertas de los grupos de elite de muchos ejércitos modernos. El libro es una vieja investigación de estudiante del autor de Homo Deus. (EDAF)

Vigilancia permanente, de Edward Snowden. Memorias de quien en 2013 filtró a la prensa documentos de los programas de vigilancia del gobierno de los Estados Unidos que revelaron barridos masivos de los registros telefónicos, escuchas a líderes extranjeros y recopilación de datos a través de la actividad en internet. Absorbente como una novela policial, es el testimonio de un hombre que puso en peligro su vida para denunciar cómo el Gran Hermano vigila la vida privada de los ciudadanos en todo el mundo. (Planeta)

Luis Fernando Iglesias:

Denuncia inmediata, de Jeffrey Eugenides. Diez cuentos narrados con oficio por Jeffrey Eugenides, escritor nacido en Detroit, Michigan, autor de la novela Las vírgenes suicidas (1993), llevada al cine por Sofía Coppola. Los vaivenes económicos, la tentación de violar la ley y la vergüenza ante el fracaso son algunos de los muchos temas que se abordan. Especial destaque merece “Huertos caprichosos” donde cuatro personas que se encuentran casi por casualidad en una casa de Irlanda desarrollan una trama de equívocos y choques de deseos incumplidos. (Anagrama)

Mi historia, de Roger Daltrey. El fundador de la banda The Who cuenta su vida de forma poco pretenciosa y con mucho humor. Su infancia en medio del racionamiento luego de la Segunda Guerra Mundial, su carácter irascible, su expulsión del colegio por parte del Sr. Kibblewhite —a quien agradece desde el título por haberle abierto la puerta a su vida como músico— son el comienzo de las peripecias. La larga historia de The Who, donde acepta su papel de ser el cantante de las canciones de Pete Townshend, es narrada en forma cronológica, con buena autocrítica y mucha amenidad. Necesario para entender algunas de las razones de la eclosión del rock en los sesenta. (Libros del Kultrum)

Virginia Martínez:

Melancolía de izquierda, de Enzo Traverso. Es una brillante colección de ensayos sobre la memoria de la izquierda tal como se construyó en el siglo XX. Lo hace a través de testimonios, cartas, fotos, afiches, películas y monumentos en el entendido de que su objeto de estudio se reconoce mejor en las expresiones de la imaginación socialista que en la doctrina y las controversias teóricas. Riguroso, de una prosa consistente y clara, la obra ofrece una sorprendente libertad y creatividad en la elección de las fuentes y en la manera que las hace dialogar. Imprescindible para quienes se interrogan sobre el siglo XX y, por qué, no sobre el XXI. (Fondo de Cultura Económica)

Carlos Liscano
Carlos Liscano

Diego Recoba:

Yo soy el que no está, de Fidel Sclavo. Vida y arte formando un relato único, aunque no homogéneo. Fragmentos sueltos, en apariencia inconexos, pero profundamente atravesados por el autor y su vida. Memoria, imaginación, realidad, ficción, certezas, dudas, recuerdo, política, sensibilidad, referencias, diálogos, cruces, territorios, desplazamientos, todo configurando un relato que discute y termina por desnudar la fragilidad de las viejas reglas y el lugar de la literatura, en uno de esos libros saludables para esperanzarse con que en la literatura uruguaya se pueda crear sin seguir los mismos modelos de los últimos cincuenta años. (Banda Oriental)

Desierto Sonoro, de Valeria Luiselli. La escritora mexicana trabaja como traductora voluntaria de niños en el Departamento de Migraciones de Nueva York. Fruto de esa experiencia, publicó el ensayo Los niños perdidos en 2016. Expandiendo ese proyecto, transformándolo, retoma el material y lo inserta en una novela sobre una pareja de investigadores viajando por el desierto norteamericano. Una muestra de lo que puede ser una obra sin límites, híper-novela, integrando una variada gama de registros que van desde la novela de viaje hasta la investigación archivística, anulando las fronteras de géneros y de etiquetas para generar la nueva novela, suma perfecta entre invento y documento. (Sexto Piso)

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