Redacción El País
Sentirse borracho sin haber probado una gota de alcohol parece una exageración, pero es una realidad clínica. El síndrome de autofermentación, también llamado autocervecería, es un trastorno metabólico poco común que puede generar episodios de ebriedad real a partir de procesos que ocurren en el intestino, sin consumo de bebidas alcohólicas. Aunque durante años fue subestimado, hoy despierta la atención de médicos e investigadores.
Un intestino que produce alcohol
En quienes padecen este síndrome intestinal, el organismo transforma ciertos carbohidratos en etanol mediante procesos de fermentación internos. Es decir, el intestino funciona como una suerte de “fábrica” de alcohol. Instituciones médicas de referencia, como la Clínica Cleveland, explican que esta producción endógena puede elevar el nivel de alcohol en sangre y provocar síntomas similares a una intoxicación alcohólica.
Durante décadas se creyó que el problema estaba ligado casi exclusivamente a un exceso de levaduras. Sin embargo, investigaciones más recientes ampliaron la mirada y pusieron el foco en el microbioma intestinal y en el desequilibrio de ciertas bacterias.
El rol de las bacterias intestinales
Un estudio publicado en la revista Nature Microbiology, realizado en un hospital universitario de la Universidad de California en San Diego, analizó muestras de personas con síndrome de autofermentación, de familiares cercanos y de individuos sanos. Los resultados mostraron que quienes padecían esta afección tenían niveles significativamente más altos de alcohol producido dentro del organismo.
Los investigadores identificaron bacterias como Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae capaces de fermentar hidratos de carbono en exceso y generar etanol. Según los autores del trabajo, estas bacterias utilizan distintas vías metabólicas que pueden elevar el alcohol en sangre a niveles que incluso vuelven riesgoso manejar o realizar tareas cotidianas.
Síntomas que suelen confundir
El síndrome de autofermentación no se manifiesta igual en todas las personas. De hecho, esa variabilidad explica por qué muchas veces pasa desapercibido o se confunde con otros problemas de salud digestiva o neurológica. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran los mareos, la fatiga crónica, la pérdida de coordinación y la sensación de resaca sin haber bebido.
También pueden aparecer dificultades para hablar, confusión, cambios en el estado de ánimo, hinchazón abdominal, diarrea, visión borrosa, enrojecimiento facial y malestar digestivo. En algunos casos, estos episodios generan un fuerte impacto en la vida social y laboral de quienes los padecen.
Un trastorno poco frecuente, pero real
Aunque no existen cifras claras sobre cuántas personas tienen este trastorno metabólico, los especialistas coinciden en que es más común de lo que se pensaba. La dieta, el entorno y el equilibrio del microbioma parecen ser factores clave en su desarrollo.
Por eso, ante síntomas persistentes de ebriedad sin alcohol, es fundamental consultar con un profesional de la salud, evitar la automedicación y no minimizar señales que pueden estar vinculadas a un problema intestinal complejo, pero tratable con el abordaje adecuado.
En base a El Tiempo/GDA
-
Por qué alguien puede dar positivo en el test de alcoholemia sin que haya tomado alcohol
¿La cerveza le causa hinchazón? Consejos para evitar la inflamación estomacal luego de tomar esta bebida
Refrescos alternativos: qué son las bebidas probióticas y cuáles son sus beneficios para la salud
¿Cuáles son las bebidas alcohólicas que producen menos resaca? La clave está en los congéneres