Qué significa que un perro se lama mucho las patas y cuándo es señal de un problema de salud

Un lamido ocasional forma parte del aseo, pero cuando se vuelve frecuente o compulsivo puede revelar alergias, parásitos, dolor o una infección que requiere atención veterinaria.

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Foto: Commons.

Que un perro se lama las patas de vez en cuando no necesariamente es motivo de preocupación. Como parte de su conducta de higiene, puede hacerlo después de caminar, jugar o entrar en contacto con tierra y otros residuos. El problema aparece cuando el lamido se vuelve frecuente, intenso o insistente, especialmente si siempre se concentra en una misma pata.

Según el Dr. Jerry Klein, jefe veterinario del American Kennel Club (AKC), el lamido excesivo puede estar relacionado con lesiones, problemas de piel, alergias, parásitos, sensibilidad alimentaria, dolor o incluso aburrimiento y ansiedad.

Cuando lamerse las patas deja de ser normal

Una de las primeras pistas es observar cuánto y cómo se lame el perro. Unos pocos lamidos ocasionales no tienen el mismo significado que un animal que interrumpe constantemente sus actividades para morderse o lamerse las patas.

La dermatóloga veterinaria Millie Rosales, especialista certificada en dermatología veterinaria, explica que el lamido y mordisqueo persistente suelen indicar picazón o molestias. En casos de pododermatitis —inflamación de la piel de las patas— también pueden aparecer enrojecimiento, hinchazón, grietas, costras, sangrado o dolor al caminar.

Por eso, si el comportamiento es nuevo o aumentó de forma marcada, conviene revisar cuidadosamente las patas, incluidos los espacios entre los dedos, las almohadillas y alrededor de las uñas.

Alergias: una de las causas más frecuentes

Las alergias son uno de los motivos más habituales detrás del picor que lleva a un perro a lamerse las patas. Pueden ser ambientales —por ejemplo, relacionadas con polen, pasto u otros elementos del entorno—, alimentarias o provocadas por contacto con determinadas sustancias.

La especialista Rosales señala que las alergias pueden generar mucha picazón en las patas y que el propio lamido puede terminar lesionando la piel y favoreciendo una infección secundaria.

También los parásitos, como pulgas o ácaros, pueden desencadenar un cuadro de picazón. La irritación no siempre se limita al lugar donde se encuentra el parásito, por lo que un perro que se lame las patas en exceso merece una evaluación si el comportamiento persiste.

Perro caniche
Perro caniche
Foto: Pixabay

Una herida, una espina o algo clavado

Cuando el perro comienza de repente a lamer una sola pata, hay que prestar especial atención. En estos casos puede existir una causa localizada: una pequeña herida, una uña rota, una espina, una piedra, un cuerpo extraño entre los dedos, una picadura o incluso una quemadura.

El Dr. Klein recomienda revisar las uñas, las almohadillas y los espacios entre los dedos cuando el lamido aparece de manera repentina y se concentra en una sola extremidad.

También puede acompañarse de cojera o de una negativa a apoyar la pata. Estos signos son especialmente importantes porque indican que puede existir dolor y no solamente picazón.

El problema puede empeorar por el propio lamido

Hay una paradoja frecuente: el perro se lame porque algo le molesta, pero lamerse de manera constante puede agravar el problema original.

La humedad y el traumatismo repetido pueden dañar la barrera de la piel y favorecer la proliferación de bacterias o levaduras. Así se instala un círculo difícil de cortar: picazón, lamido, irritación, infección y todavía más picazón.

Entre las señales que pueden indicar que ya existe una complicación están el enrojecimiento intenso, hinchazón, mal olor, pérdida de pelo, piel oscurecida o engrosada, secreción, costras, heridas o sangre.

Perro en el balcón de una casa.
Perro en el balcón de una casa.
Foto: Canva.

¿Y si no hay ninguna lesión visible?

Que la pata parezca normal no significa necesariamente que no haya un problema. Algunas alergias o alteraciones dermatológicas comienzan con picazón antes de que aparezcan cambios evidentes en la piel.

Además, en determinados casos el lamido puede estar relacionado con dolor articular o con factores conductuales, como ansiedad o comportamientos compulsivos. El AKC también señala que algunos perros pueden lamerse de manera repetitiva ante situaciones de estrés o aburrimiento.

Por eso, intentar solucionar el comportamiento simplemente impidiendo que el perro se lama puede no resolver la causa.

Cuándo consultar al veterinario

No es necesario alarmarse por un lamido ocasional. Pero es recomendable consultar con un veterinario si:

  • el perro se lame las patas todos los días o durante períodos prolongados;
  • el comportamiento comenzó de manera repentina;
  • insiste siempre sobre una misma pata;
  • hay enrojecimiento, hinchazón, heridas, grietas o costras;
  • aparece mal olor o secreción;
  • pierde pelo entre los dedos;
  • la piel se vuelve más oscura o gruesa;
  • sangra o parece sentir dolor;
  • cojea o evita apoyar la pata;
  • el problema persiste aunque no se observe una lesión.

La consulta es importante porque el tratamiento depende de la causa. Una alergia, una infección, un parásito, un cuerpo extraño o un problema de dolor no se abordan de la misma manera. En algunos casos, el veterinario puede necesitar realizar estudios de piel para identificar bacterias, levaduras o parásitos.

Una señal que conviene no pasar por alto

El lamido de las patas, por sí solo, no permite determinar qué tiene un perro. Pero cuando se transforma en una conducta repetitiva, es una señal que merece atención.

Observar cuándo comenzó, si afecta a una o varias patas y qué aspecto tiene la piel puede aportar información valiosa al veterinario. Detectar temprano la causa también ayuda a evitar que una simple irritación termine convirtiéndose en una infección dolorosa y más difícil de tratar.

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