George Bass - The New York Times
El señor que se había bajado del tren antes que yo se desplomó, y se partió la ceja al golpearse contra el piso. La sangre goteaba sobre su traje. Su esposa suspiraba: “Se supone que íbamos a ir al teatro hoy de noche”, dijo entre murmullos en tono de resignación.
Parte de mi trabajo como portero y guardia de seguridad es servir como auxiliador médico de emergencia en ocasiones como peleas, incendios o accidentes. Cuando vi al señor sangrando, le indiqué automáticamente a los demás pasajeros que se alejaran y busqué el botiquín de primeros auxilios portátil que siempre llevo en mi chaleco como parte de mi equipamiento profesional. Cuando no lo encontré, me acordé de que estaba fuera de servicio.
Para cualquier viajero que no quiera depender de extraños para recibir ayuda inmediata, aquí hay algunos artículos útiles que para poner en la valija.
Caramelos
Durante un vuelo reciente a España, escuché de repente un anuncio por el parlante del avió: “¿Alguien con conocimientos médicos podría identificarse, por favor?”. Levanté la mano y varios del staff del vuelo me dirigieron a un caballero que sudaba profusamente. El señor me explicó que era diabético, y que se había saltado el desayuno.
Le pedí a los integrantes de la tripulación que estaban cerca que le dieran un pequeño vaso de jugo de naranja; una alternativa a eso hubiera sido una cucharada de azúcar, o unos caramelos. La última opción, los caramelos, también es excelente para calmar a los viajeros más chicos que necesitan una distracción mientras reciben primeros auxilios.
“Hielo” instantáneo
Aunque por lo general no forman parte de muchos botiquines de primeros auxilios que se venden ya armados, las compresas frías químicas pueden aliviar dolores de cabeza, de espalda y quemaduras. Durante una ola de calor, también pueden ayudarte a dormir si te encontrás en un hotel sin aire acondicionado: simplemente colocá la compresa frente a un ventilador de la misma manera que lo harías con una botella de agua congelada.
Curitas
Las curitas son el artículo más usado en mi botiquín médico como tratamiento para todo, desde un dedo cortado hasta una rodilla raspada. Cuando sea posible, elegí curitas de tela con un adhesivo fuerte, para asegurar que permanezcan en su lugar. Además, no caigas en la trampa de pensar que necesitás quitártela por la noche para dejar que la herida respire.
Gasa hemostática
Si te cortás algo más serio que la piel, el reloj empieza a correr. Una hemorragia arterial, como la que sufrió un excursionista francés que trágicamente se desangró tras caer en un barranco en 2019, puede acabar con la vida en tan solo dos minutos. Para cualquiera que explore una zona silvestre, recomiendo llevar gasa hemostática, que puede detener rápidamente incluso cortes graves (la gasa se presiona profundamente en la herida y contiene ingredientes que aceleran la coagulación de la sangre).
También viene doblada en una bolsa que es fácil de abrir. Además, si sufrís una herida importante que no puede cubrirse con una curita, una venda de emergencia cuenta con una compresa estéril de 15 centímetros y un mecanismo de sujeción que permite ejercer una presión equivalente a 18 kilos. Esa venda no es adhesiva, por lo que no provoca dolor ni tironea la piel al retirar el vendaje.
Linterna de calidad
Para cualquiera que conozca la falibilidad de la luz de un teléfono al intentar evaluar una lesión, la linterna llavero ZB1T de la marca Zweibrüder es más pequeña que tu dedo y tiene un alcance de haz, a máxima potencia, de más de 180 metros (muy útil si intentás pedir ayuda). El modo de baja potencia (50 lúmenes) es suficiente para verificar la respuesta pupilar de una víctima en busca de signos de intoxicación por alucinógenos u opioides.
Tijeras/cuchillo suizo
Algunos accidentes requieren que se retire rápidamente la ropa exterior. Las tijeras “Raptor Rescue” por ejemplo no solo cortan la mayoría de las telas, incluido el cuero; también incluyen un cortador de correas para quitar ligaduras y cinturones de seguridad, así como un rompevidrios incorporado y una llave para tanques de oxígeno. Nunca volverás a bucear o conducir con paranoia. Si preferís un cuchillo multiuso, recomiendo Victorinox SwissChamp. Viene con pinzas para astillas e incluso un abridor de botellas, algo que podrías necesitar cuando termines de tratar lesiones y requieras algo de atención propia.
Desfibrilador
Quizás consciente de que solo el 10% de las víctimas de paro cardíaco extrahospitalario sobreviven, St. John Ambulance, un grupo sin fines de lucro de primeros auxilios, ideó un desfibrilador semiautomático de bolsillo. Incluyendo su batería y parches, pesa aproximadamente seis kilos y puede aumentar significativamente las probabilidades de supervivencia. No es barato (1.350 dólares en Estados Unidos), pero si estás explorando una zona remota, particularmente como (o con) alguien con problemas cardíacos conocidos, podría significar la diferencia entre la vida y la muerte.