Los bigotes de los gatos no son un simple detalle estético. Estas estructuras, conocidas como vibrisas, cumplen un rol central en la percepción del entorno y en la orientación del animal. Aunque a veces aparezcan caídos en el piso de la casa, su función es tan relevante que nunca deberían cortarse ni manipularse.
Lejos de ser pelos comunes, las vibrisas están profundamente enraizadas y conectadas a terminaciones nerviosas que las vuelven extremadamente sensibles. Gracias a ellas, el gato puede moverse con seguridad, incluso en condiciones de poca luz, y evaluar distancias con notable precisión.
Una herramienta sensorial imprescindible
De acuerdo con especialistas de la empresa de nutrición animal Royal Canin, los bigotes de los gatos poseen receptores que detectan cambios mínimos en la presión y el movimiento del aire. Esta capacidad les permite identificar objetos cercanos y posibles obstáculos, algo fundamental durante la exploración o la caza.
Cuando están atentos o concentrados, los gatos proyectan las vibrisas hacia adelante para calcular espacios. En situaciones de alerta, en cambio, tienden a plegarlas hacia los lados para protegerlas. Según expertos de Vitakraft, la longitud de los bigotes suele coincidir con el ancho del cuerpo del animal, lo que les facilita saber si pueden atravesar un lugar estrecho sin quedar atascados.
Además, estas estructuras ayudan a percibir variaciones en la humedad o en la presión ambiental, elementos que influyen en su capacidad de orientación. Por eso, afectar los bigotes puede alterar su equilibrio y seguridad al desplazarse.
¿Es normal que se caigan?
Al igual que el resto del pelaje, los bigotes de los gatos atraviesan un ciclo natural de caída y renovación. Encontrar una vibrisa suelta en el sillón o en el piso no debería generar alarma. La regeneración forma parte del proceso habitual.
Sin embargo, si la caída se vuelve frecuente o llamativa, puede ser señal de algún problema dermatológico, estrés o alteración en la salud general del animal. En esos casos, la recomendación es consultar con un veterinario para descartar complicaciones.
Lo que sí debe evitarse bajo cualquier circunstancia es cortar o arrancar las vibrisas. Al estar conectadas a terminaciones nerviosas, esto puede provocar dolor y desorientación. Un gato sin sus bigotes funcionales puede chocar con muebles, fallar en los saltos o mostrarse inseguro al moverse en la oscuridad.
Cuidar los bigotes de los gatos es, en definitiva, respetar una herramienta sensorial clave para su bienestar. Más que un rasgo simpático, son parte esencial de su forma de habitar el mundo.
En base a El Tiempo/GDA
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