Perros domésticos y bacterias resistentes: el hallazgo chileno que alerta sobre un riesgo sanitario silencioso

Investigadores muestran que las mascotas pueden transferir a los humanos bacterias resistentes que disminuyen el efecto de los medicamentos, pero hallan métodos protectores.

Perro mascota
Perro lame a su dueño.
Foto: Freepik.

Redacción El País
Un estudio realizado por la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (FAVET) de la Universidad de Chile encendió una señal de alarma: incluso los perros domésticos sanos pueden portar bacterias resistentes a los antibióticos críticos que se utilizan en medicina humana. La investigación, publicada en la revista Animals, analizó la presencia de Escherichia coli resistente en mascotas aparentemente saludables y abrió una conversación urgente sobre los riesgos de transmisión entre animales y personas.

De acuerdo con la profesora Lisette Lapierre, autora corresponsal del estudio, uno de cada cinco perros evaluados portaba cepas de E. coli resistentes a antibióticos críticos. Estas bacterias pueden circular con facilidad dentro de los hogares debido a la microbiota compartida entre humanos y animales, lo que convierte al hallazgo en un tema de salud pública.

El equipo analizó 263 muestras fecales provenientes de perros de distintas comunas de la Región Metropolitana. A partir de ellas se identificaron factores de riesgo y factores protectores relacionados con la presencia de bacterias resistentes. Entre los riesgos más relevantes:

  • Perros hospitalizados en clínicas veterinarias: cuatro veces más probabilidades de portar bacterias resistentes.
  • Perros provenientes de tiendas o criaderos: seis veces más riesgo que los animales adoptados.

Lapierre enfatiza una práctica frecuente en algunos criaderos: el uso de antibióticos preventivos en cachorros que no presentan enfermedad, lo que favorece la selección de cepas resistentes. Según la investigadora, estas bacterias pueden terminar en los hogares y, en última instancia, transmitirse a las personas. La Universidad de Chile señaló que esta evidencia podría impulsar mejores prácticas de bioseguridad en clínicas veterinarias y criaderos, sectores clave en la contención de bacterias resistentes.

Perro con los ojos cerrados.
Perro con los ojos cerrados.
Foto: Unsplash

Cómo mejorar la salud humana y animal

El estudio también reveló hallazgos curiosos. Los perros que convivían con personas que trabajan en áreas de la salud tenían menos probabilidades de portar bacterias resistentes, posiblemente debido a mejores hábitos de higiene y uso racional de antibióticos.

Además, los animales que mantenían contacto ocasional con otros perros —por ejemplo, en plazas o paseos— mostraron menor presencia de bacterias resistentes. Esta interacción podría diversificar la microbiota y desplazar cepas más problemáticas, aunque aún se requiere más investigación.

Perro mascota
Perro lame a su dueña.
Foto: Freepik.

La investigación se enmarca en el enfoque Una Salud (One Health), que reconoce la conexión entre la salud humana, la salud animal y el ambiente. Lapierre advierte que la resistencia a antibióticos es uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI. Sin cambios en el uso de los fármacos, podríamos enfrentar un escenario donde los medicamentos dejen de ser eficaces tanto para personas como para animales.

El mensaje final del equipo es claro: educación, regulación y responsabilidad compartida son indispensables para evitar que estas bacterias resistentes continúen expandiéndose en un mundo donde humanos y animales conviven estrechamente.

En base a El Tiempo/GDA

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar