Redacción El País
María Branyas, la persona más longeva del mundo hasta agosto de 2024, falleció a los 117 años dejando un testimonio de vida marcada por la estabilidad y la serenidad. La española, que residía en una residencia de Olot, Cataluña, atribuyó su extraordinaria longevidad a una combinación de hábitos conscientes y factores genéticos.
En diversas entrevistas, Branyas compartió lo que ella consideraba las claves de su larga vida:
- Mantener una vida ordenada y tranquila
- Cultivar relaciones sanas con familiares y amigos
- Mantener contacto con la naturaleza
- Preservar la estabilidad emocional y vivir sin arrepentimientos
- Adoptar una actitud positiva y alejarse de entornos y personas tóxicas
Además, reconocía que gran parte de su vitalidad se debía también a la suerte y a una genética favorable, algo que fue corroborado por los especialistas que estudiaron su caso.
Nacida en San Francisco en 1907, Branyas vivió una existencia extraordinaria que atravesó algunos de los eventos más significativos del siglo XX y principios del XXI: desde la gripe española y la Guerra Civil española hasta la pandemia de COVID-19, que superó a los 113 años.
Su filosofía de vida quedó resumida en sus propias palabras poco antes de morir:
“La muerte me encontrará gastada de haber vivido tanto, pero quiero que me encuentre sonriendo, libre y satisfecha”.
A tener en cuenta: los consejos de Branyas no deben tomarse como verdades reveladas, ya que carecen de sustento científico. Un caso sobre una persona que vivió hasta X cantidad de años no es suficiente para extraer conclusiones para recomendaciones sobre salud física y/o mental.