Un equipo de investigadores de la Universidad de Salamanca identificó una proteína que desempeña un papel esencial en el desarrollo y la maduración del cerebro. El descubrimiento, realizado a partir de estudios en ratones, aporta nuevas pistas sobre los mecanismos biológicos involucrados en trastornos del neurodesarrollo como el autismo, la esquizofrenia y el síndrome de Rett.
El trabajo fue publicado en la revista científica Molecular Psychiatry y describe por primera vez la función determinante de una proteína denominada MSK1. Según explicó el investigador Rubén Deogracias, esta molécula actúa como una especie de interruptor biológico indispensable para el correcto desarrollo de los circuitos neuronales.
Una pieza clave en la construcción del cerebro
De acuerdo con los resultados obtenidos, la ausencia o el funcionamiento defectuoso de MSK1 provoca alteraciones tanto en la estructura cerebral como en el comportamiento, similares a las observadas en algunos trastornos graves del neurodesarrollo.
Los investigadores sostienen que este hallazgo no solo permite comprender mejor el origen biológico de estas condiciones, sino que también posiciona a la proteína como un posible objetivo para el desarrollo de futuras terapias farmacológicas orientadas a corregir alteraciones neuronales.
La investigación se centró en el estriado, una región profunda del cerebro involucrada en funciones relacionadas con el movimiento, las interacciones sociales y determinados comportamientos repetitivos. Se trata, además, de una zona donde la presencia de MSK1 es especialmente abundante.
Qué ocurrió cuando la proteína desapareció
Para estudiar su función, el equipo utilizó herramientas de edición genética de última generación y desarrolló un modelo de ratón carente de esta proteína.
Los resultados mostraron cambios significativos. La región cerebral analizada presentó una reducción de volumen, mientras que las neuronas perdieron complejidad estructural, disminuyendo su capacidad para establecer conexiones. También se observaron alteraciones en los sistemas de comunicación química del cerebro, particularmente en aquellos vinculados a la dopamina.
En términos de comportamiento, los animales exhibieron dificultades marcadas en la interacción social, menor interés por actividades básicas y un aumento de conductas asociadas a estados depresivos.
Un hallazgo con potencial terapéutico
Según los autores, la investigación demuestra que MSK1 funciona como un vínculo entre las señales externas que reciben las neuronas y los programas genéticos encargados de dirigir su maduración.
Al comprobar que la ausencia de esta proteína reproduce características moleculares y conductuales semejantes a las observadas en determinadas patologías humanas, el estudio abre una nueva línea de investigación para el desarrollo de tratamientos.
Los científicos también señalan que los hallazgos podrían tener implicancias más amplias. Debido a que el estriado es una de las regiones afectadas en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y la enfermedad de Huntington, futuras investigaciones podrían evaluar si este mecanismo también tiene aplicaciones en esos trastornos.
Aunque los resultados corresponden a estudios realizados en animales y todavía queda camino por recorrer antes de trasladarlos a la práctica clínica, el descubrimiento representa un avance relevante en la comprensión de cómo se forman y funcionan los circuitos cerebrales.
En base a El Tiempo/GDA
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