Una investigación realizada por el Instituto Cardiovascular Mass General Brigham encendió una nueva señal de alerta sobre la esteatosis hepática, conocida popularmente como hígado graso. Según los resultados, las personas que padecen esta enfermedad tienen hasta un 69 % más de riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
El estudio también reveló que quienes presentan hígado graso acumulan una mayor cantidad de placa coronaria considerada peligrosa, lo que incrementa las probabilidades de sufrir infartos y otras complicaciones cardíacas.
La esteatosis hepática es una afección que, en la mayoría de los casos, no genera síntomas claros en sus primeras etapas y suele detectarse cuando ya está avanzada. Sin embargo, sus efectos no se limitan únicamente al hígado.
Mayor acumulación de placa en las arterias
La investigación, publicada en la revista científica Clinical Gastroenterology and Hepatology, indicó además que las personas con hígado graso presentan un 24 % más de placa coronaria no calcificada. Este tipo de placa es más inestable y tiene mayor tendencia a romperse y generar coágulos, aumentando el riesgo de infarto o incluso de muerte.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron a 3.637 pacientes con dolor torácico que participaron del ensayo clínico “Promise”. A través de tomografías computadas evaluaron tanto el volumen y la composición de la placa coronaria como la presencia de esteatosis hepática.
Los resultados mostraron que el 25 % de los participantes tenía hígado graso. En ese grupo se observó un mayor volumen de placa calcificada y una carga total de placa 15 % superior durante los 25 meses de seguimiento.
Además, el 4,1 % de las personas con esteatosis hepática sufrió un evento cardiovascular grave, frente al 2,5 % de quienes no tenían la enfermedad.
Un indicador clave para la salud cardiovascular
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los especialistas fue que la relación entre hígado graso y enfermedad cardiovascular se mantuvo incluso después de ajustar otros factores de riesgo clásicos, como obesidad, diabetes e hipertensión.
El doctor Jan Brendel, autor principal del trabajo, explicó que la enfermedad hepática grasa debe considerarse también un marcador relevante de riesgo cardíaco y no únicamente una afección del hígado.
El especialista señaló además que la esteatosis puede detectarse mediante tomografías cardíacas de rutina, algo que podría ayudar a identificar pacientes con mayor riesgo de sufrir infartos u otras complicaciones cardiovasculares en el futuro.
A partir de estos hallazgos, los investigadores plantean que un tratamiento más intensivo de la placa coronaria podría reducir significativamente el riesgo cardiovascular en personas con hígado graso.
El estudio también sostiene que futuras investigaciones deberán evaluar si ciertos tratamientos utilizados actualmente para obesidad y diabetes podrían contribuir a disminuir el riesgo cardíaco en estos pacientes.
En base a El Tiempo/GDA
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