Abrir la canilla para tomar agua, cocinar, ducharse o lavar la ropa son gestos tan cotidianos que muchas veces pasan inadvertidos. Sin embargo, detrás de cada uno de ellos existe un recurso cada vez más amenazado. En ese contexto, entre el 23 y el 27 de agosto se celebra una nueva edición de la Semana Mundial del Agua 2026, un encuentro internacional que volverá a poner sobre la mesa uno de los mayores desafíos de este siglo: garantizar agua segura para todas las personas.
Organizada por el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI), la edición de este año se desarrollará en Estocolmo, Suecia, bajo el lema “Agua para las personas y el progreso”. La consigna busca recordar que el acceso al agua potable no solo es un derecho humano, sino también una condición indispensable para la salud, el bienestar, la producción de alimentos y el desarrollo sostenible.
Un desafío que también alcanza a Uruguay
Aunque Uruguay suele ser considerado un país con abundantes recursos hídricos, los especialistas advierten que tampoco está exento de los efectos del cambio climático. Los últimos años dejaron en evidencia la vulnerabilidad del sistema de abastecimiento durante la histórica sequía que afectó al país. A eso se suman otros fenómenos que presionan las fuentes de agua.
Uno de ellos son las floraciones de cianobacterias, favorecidas por el aumento de las temperaturas, los cambios en las lluvias y el exceso de nutrientes presentes en ríos y embalses. Estas proliferaciones pueden liberar cianotoxinas y generar alteraciones en el olor y el sabor del agua cuando se descomponen.
Las sequías, por su parte, disminuyen la disponibilidad de agua para potabilizar y aumentan la concentración de contaminantes, mientras que las inundaciones pueden dañar plantas potabilizadoras, redes de saneamiento e infraestructura para garantizar el suministro.
Cuidar el agua también es cuidar la salud
El agua segura está directamente relacionada con la prevención de enfermedades, la higiene, la producción de alimentos y el funcionamiento de los ecosistemas. Además, su disponibilidad influye sobre aspectos que muchas veces pasan desapercibidos: desde la posibilidad de mantener hábitos saludables hasta el funcionamiento de hospitales, escuelas e industrias.
Si bien cuidar el agua depende en gran medida de políticas públicas y obras de infraestructura, las acciones individuales también contribuyen a reducir el desperdicio y proteger este recurso. A continuación, diez hábitos para ahorrar agua.
- Cerrar la canilla mientras uno se cepilla los dientes o se enjabona las manos.
- Tomar duchas más cortas.
- Reparar pérdidas de agua en canillas o cisternas.
- Utilizar el lavarropas y el lavavajillas con carga completa.
- Reutilizar el agua de lluvia para regar plantas o limpiar exteriores cuando sea posible.
- Regar jardines temprano en la mañana o al atardecer para reducir la evaporación.
- Barrer veredas en lugar de usar una manguera
- Lavar frutas y verduras en un recipiente en vez de hacerlo bajo un chorro continuo.
- Elegir electrodomésticos con mayor eficiencia en el consumo de agua.
- Evitar arrojar aceites, pinturas, medicamentos o productos químicos por los desagües, ya que terminan contaminando cursos de agua.
Existe otro aspecto menos conocido: la llamada huella hídrica. Muchos de los productos que consumimos diariamente requieren enormes cantidades de agua durante su fabricación, aunque esa agua nunca llegue a nuestras casas.
La producción de alimentos, ropa, papel o dispositivos electrónicos implica un consumo significativo de recursos hídricos. Reducir el desperdicio de alimentos, reutilizar prendas o comprar de forma más consciente también contribuye, indirectamente, a cuidar el agua.
La Semana Mundial del Agua busca recordar que este recurso no puede darse por sentado. Los desafíos asociados al cambio climático muestran que incluso los países con abundante disponibilidad de agua deben prepararse para escenarios más complejos. Cerrar una canilla, reparar una pérdida o consumir de forma más responsable parecen acciones pequeñas. Sin embargo, cuando millones de personas las incorporan a su rutina, pueden marcar una diferencia real.