Aditi Nerurkar, médica de Harvard: cinco hábitos para reducir el estrés y recuperar el equilibrio

La especialista recomienda escribir cinco motivos de agradecimiento cada día y propone otras prácticas para reducir la sobreestimulación, mejorar el bienestar y combatir el agotamiento.

Mujer toma té para calmar los nervios y el estrés
Mujer toma té para calmar los nervios y el estrés
Foto: Freepik

La sobreestimulación cotidiana y el agotamiento crónico pueden afectar el bienestar general.

Ante este escenario, Aditi Nerurkar, médica y docente de Harvard Medical School, compartió una serie de pautas orientadas a recuperar el equilibrio mental y regular la respuesta del organismo frente a las presiones actuales.

Escribir cinco cosas por las que estás agradecido:

En el podcast Real Pod, Nerurkar explicó que mantener una práctica constante de agradecimiento puede ayudar a modificar patrones de respuesta y mejorar el bienestar.

La especialista recomendó escribir cada día “cinco cosas por las que estás agradecido”. Según explicó, este ejercicio puede ayudar a “reconfigurar el cerebro”, disminuir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo.

La práctica también puede ayudar a combatir la llamada “falta de horizonte”, caracterizada por desgano y ausencia de motivación hacia el futuro. Nerurkar señaló que este estado está impulsado por la reacción de estrés de la amígdala cerebral, que prioriza la supervivencia inmediata por sobre la planificación.

Como parte de las pautas para afrontarlo, recomendó dormir en la “hora dorada” del sueño, entre las 22 y las 23, caminar cinco minutos al día y fortalecer los vínculos comunitarios. También mencionó un estudio sobre los “vínculos débiles”, según el cual las interacciones breves con desconocidos pueden incrementar el bienestar general.

Limitar el uso del celular:

La sobreconectividad también ocupa un lugar central en las recomendaciones de Nerurkar. La especialista habló del llamado “cerebro de pochoclo”, un estado en el que la atención salta constantemente y en el que la realidad fuera de las pantallas puede parecer lenta, poco interesante o aburrida.

Según explicó, este comportamiento responde a un impulso de autopreservación: ante la tensión, el cerebro busca señales de peligro.

Nerurkar señaló que más del 50% de las personas revisa el teléfono al despertarse y que esto contribuye al agotamiento en una sociedad donde entre el 70% y el 74% de la población convive con síntomas de estrés.

Para reducir esta sobrecarga, propuso establecer límites digitales, entre ellos evitar el teléfono durante la noche para disminuir la actividad de la amígdala. También indicó que el 60% de las personas con cansancio extremo enfrenta una “incapacidad para desconectarse” del trabajo.

Resiliencia no significa productividad a toda costa:

Para Nerurkar, también es importante diferenciar la adaptación saludable frente a las exigencias de una exposición desmedida al estrés.

Mujer estresada.jpg
Mujer estresada.
Foto: Canva

La especialista definió la resiliencia auténtica como la “capacidad biológica innata para adaptarse, recuperarse y crecer” ante la adversidad y señaló que el descanso constituye una necesidad biológica.

En cambio, la “resiliencia tóxica” parte de la idea de mantener la productividad a toda costa y de tolerar la incomodidad para continuar sin pausa. Según Nerurkar, esta conducta, relacionada con la cultura del esfuerzo desmedido, acelera el desgaste crónico.

Para evitarlo, recomendó adoptar una “ambición consciente” que permita equilibrar esfuerzo y bienestar. También diferenció la felicidad basada en el consumo de aquella vinculada con el propósito y la comunidad.

Monotarea en lugar de multitarea:

Nerurkar también aconsejó abandonar la multitarea y concentrarse en una sola actividad. Según explicó, la multitarea es un mito: solo el 2% de las personas tendría un cerebro capaz de procesar dos estímulos complejos al mismo tiempo.

En la práctica, lo que ocurre es una “alternancia de tareas”, que debilita la corteza prefrontal. Como alternativa, propuso trabajar mediante bloques de monotarea de entre 10 y 15 minutos, o de hasta 20 minutos, acompañados por “pausas cerebrales”.

Finalmente, recomendó incorporar un ejercicio de tres segundos llamado “parar, respirar, ser”. La técnica busca desactivar la rumiación sobre el futuro y reconectar con el presente.

Nerurkar sugirió utilizarla especialmente en momentos de transición, como al tocar el picaporte de una puerta antes de comenzar una actividad.
En base a La Nación/GDA

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