Redacción El País
El concepto de “flujo de la infidelidad” volvió a instalarse en redes sociales luego de que un médico se hiciera viral al explicar que, lejos de ser un mito, tiene un correlato médico concreto. Se trata de la tricomoniasis, una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más comunes a nivel mundial, causada por un parásito y muchas veces subdiagnosticada.
Según explica el profesional, esta infección se transmite principalmente a través de relaciones sexuales sin preservativo, incluso cuando no hay síntomas visibles. Por eso, en no pocos casos, aparece en parejas estables como un hallazgo inesperado, lo que alimenta el imaginario popular de asociarla automáticamente a una infidelidad.
Qué es la tricomoniasis y cómo se transmite
La tricomoniasis está provocada por un parásito microscópico llamado Trichomonas vaginalis. La vía de contagio más habitual es el contacto sexual vaginal sin protección con una persona infectada, aunque esta no presente molestias.
Uno de los puntos más complejos de esta ITS es que muchas personas pueden ser portadoras asintomáticas durante meses. Siguen con su vida sexual habitual y, sin saberlo, transmiten la infección. De allí surge la idea de que ciertos síntomas “delatan” relaciones íntimas por fuera de la pareja, cuando en realidad pueden corresponder a contagios previos no detectados.
Síntomas más frecuentes en mujeres y hombres
En las mujeres, el signo más característico es un flujo vaginal anormal. Suele ser abundante, de color amarillento o verdoso, con olor fuerte y, en algunos casos, acompañado de ardor, picazón o molestias al orinar. Estos cambios en el flujo íntimo son los que popularmente dieron origen al apodo de flujo de la infidelidad.
En los hombres, en cambio, la tricomoniasis suele pasar mucho más desapercibida. En la mayoría de los casos no hay síntomas claros. Cuando aparecen, pueden manifestarse como enrojecimiento, pequeños puntos rojos o leve ardor en la zona genital. Esa falta de señales evidentes los convierte, muchas veces, en portadores silenciosos.
Diagnóstico, tratamiento y prevención
Ante cualquier cambio en el color, olor o cantidad del flujo, o frente a molestias genitales persistentes, la recomendación es clara: consultar a un profesional de la salud. El diagnóstico se confirma mediante estudios específicos, como la PCR para tricomonas, que permite identificar el parásito con precisión.
La buena noticia es que la tricomoniasis tiene tratamiento. Se cura con antibióticos indicados por el médico, como metronidazol, tinidazol o secnidazol. Eso sí: es fundamental que la pareja sexual también sea evaluada y tratada, incluso si no presenta síntomas, para evitar reinfecciones.
Más allá del nombre llamativo, el mensaje de fondo es sanitario. El flujo de la infidelidad no debería ser un disparador de discusiones, sino una señal de alerta del cuerpo. Prestar atención, no normalizar molestias íntimas y apostar a la prevención con preservativo sigue siendo la mejor estrategia para cuidar la salud sexual.
En base a El Tiempo/GDA
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