El secreto de los "superlongevos": en Brasil puede que estén los genes que resisten al envejecimiento

Un nuevo estudio genómico revela que las poblaciones mestizas podrían tener mecanismos protectores de salud que la ciencia aún no descubrió.

Fernando de Noronha.jpg
Fernando de Noronha, Brasil.
Foto: Roberto Faccenda/Commons.

Redacción El País
¿Por qué algunas personas logran vivir más de 110 años, mientras que la mayoría no alcanza el siglo de vida? Esta pregunta ha desvelado a la ciencia durante décadas y aún no tiene una respuesta definitiva. Sin embargo, un grupo de investigadores sostiene que parte de la explicación podría encontrarse en un país que, hasta ahora, ha sido sorprendentemente poco explorado en este campo: Brasil.

Esa es la hipótesis central de un artículo publicado en la revista Genomic Psychiatry, liderado por la genetista Mayana Zatz y su equipo del Centro de Investigación del Genoma Humano y Células Madre de la Universidad de São Paulo. El trabajo reúne avances recientes en genética y los vincula con una cohorte excepcional: más de 160 personas centenarias brasileñas, entre ellas 20 supercentenarios validados, es decir, individuos que superaron los 110 años de edad.

Según los autores, la investigación sobre longevidad extrema ha estado limitada por un obstáculo clave: la escasa diversidad genética en los grandes bancos de datos internacionales. “Esta brecha es especialmente restrictiva en los estudios de longevidad, donde los supercentenarios mestizos pueden portar variantes genéticas protectoras que pasan inadvertidas en poblaciones más homogéneas”, explica Mateus Vidigal de Castro, primer autor del artículo.

ADN.jpg
Los genes pueden tener más respuestas a la ciencia.
Foto: Unsplash.

Brasil y la mayor diversidad genética del mundo

Brasil.jpg
Foto: Unsplash.

Brasil ofrece un escenario único para este tipo de investigaciones. Su historia —marcada por la colonización portuguesa, la migración forzada de cerca de cuatro millones de africanos esclavizados y posteriores olas de inmigración europea y japonesa— dio origen a lo que los científicos describen como la mayor diversidad genética del planeta.

Estudios previos ya habían apuntado en esa dirección: en un grupo de más de 1.000 brasileños mayores de 60 años se identificaron dos millones de variantes genéticas ausentes en bases de datos internacionales. Investigaciones más recientes elevaron esa cifra a más de ocho millones de variantes genómicas inéditas, lo que refuerza el potencial de Brasil como laboratorio natural para el estudio del envejecimiento humano.

Un grupo que desafía el paso del tiempo

Sobre ese mosaico genético se conformó una cohorte sin precedentes. El estudio —que continúa en desarrollo— incluye centenarios y supercentenarios de distintas regiones del país, con trayectorias sociales, culturales y ambientales muy diversas.

Entre los participantes se encontraba la hermana Inah, reconocida como la persona más longeva del mundo hasta su fallecimiento el 30 de abril de 2025, a los 116 años. También integraron la cohorte los dos hombres más longevos del planeta: uno fallecido a los 112 años y otro que actualmente tiene 113.

Más allá de las edades excepcionales, los investigadores subrayan un rasgo llamativo: varios de estos supercentenarios mantenían lucidez mental e independencia funcional para las actividades básicas de la vida diaria. Muchos de ellos, además, vivieron gran parte de su vida en regiones con acceso limitado a la medicina moderna, lo que abre una oportunidad única para estudiar mecanismos de resiliencia biológica que no dependen exclusivamente de tratamientos médicos.

Uno de los casos más notables es el de una mujer de 110 años con sobrinas de 100, 104 y 106 años, una de las familias más longevas jamás documentadas en Brasil. La mayor de ellas fue campeona de natación a los 100 años. Estos agrupamientos familiares refuerzan hallazgos previos: los hermanos de personas centenarias tienen entre cinco y 17 veces más probabilidades de alcanzar edades similares. “El estudio de estos raros conglomerados familiares ofrece una ventana privilegiada a la herencia poligénica de la resiliencia”, señala De Castro.

Nueva longevidad.jpg
Foto: Freepik.

Resiliencia biológica, no solo envejecimiento

El artículo resume también lo que la ciencia ha descubierto recientemente sobre la biología de los supercentenarios. En estas personas, células clave del sistema inmunológico conservan funciones comparables a las de individuos mucho más jóvenes. Los mecanismos de limpieza celular, responsables de eliminar proteínas dañadas, permanecen activos, y ciertos tipos de células inmunes presentan adaptaciones ausentes en personas jóvenes.

Un análisis detallado de una supercentenaria de 116 años reveló variantes raras en genes asociados a la respuesta inmune y a la estabilidad del genoma. Para los autores, estos hallazgos refuerzan una idea central: la longevidad extrema no implica necesariamente un deterioro generalizado, sino una forma distinta de adaptación biológica. En el caso brasileño, además, los supercentenarios no reportan restricciones alimentarias específicas, a diferencia de otros grupos estudiados.

La pandemia de covid-19 ofreció una demostración inesperada de esta resiliencia. Tres supercentenarios brasileños sobrevivieron a la infección en 2020, antes de la existencia de vacunas. Los análisis mostraron que desarrollaron anticuerpos eficaces y respuestas inmunes robustas. Para los investigadores, la clave estaría en la combinación de un sistema inmune funcional, mecanismos celulares preservados y una fisiología sorprendentemente resistente.

Brasil también sobresale en el contexto global: tres de los diez hombres supercentenarios más longevos del mundo son brasileños, incluido el hombre vivo de mayor edad, nacido en 1912. Este dato resulta especialmente relevante, ya que la longevidad extrema masculina es mucho menos frecuente que la femenina.

El equipo planea profundizar estos hallazgos mediante nuevos estudios genómicos, celulares e inmunológicos, en colaboración con universidades brasileñas. El objetivo es identificar mecanismos protectores que hasta ahora han pasado inadvertidos.

“El mensaje es claro”, concluye Mayana Zatz: “Los consorcios internacionales de longevidad y genómica deben ampliar su reclutamiento e incluir poblaciones diversas y mestizas, como la de Brasil”. Comprender cómo estas personas no solo viven más, sino que resisten activamente el envejecimiento, podría transformar la manera en que el mundo concibe la vejez y la calidad de vida en edades avanzadas.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar