El peligro silencioso de tener el colesterol elevado aunque seas una persona joven, delgada y hagas deporte

Especialistas advierten que la dislipidemia no da síntomas y derriban el mito de que depende solo de la apariencia física.

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Foto: Freerange.

El colesterol alto ya no puede asociarse únicamente con el sobrepeso, el sedentarismo o una mala alimentación. Los especialistas en salud cardiovascular advierten que personas jóvenes, delgadas, deportistas y con hábitos saludables también pueden presentar niveles elevados de colesterol y triglicéridos, una condición conocida como dislipidemia.

Esta enfermedad suele desarrollarse de forma silenciosa y, si no se detecta y trata a tiempo, puede aumentar significativamente el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular (ACV).

Uno de los mayores desafíos de la dislipidemia es que, por lo general, no produce síntomas. En muchos casos, el primer signo de alarma aparece cuando ya ocurrió una complicación grave, como un infarto o un ACV.

El colesterol elevado actúa como un factor de riesgo acumulativo: cuanto más tiempo permanezca sin control, mayor será la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares en el futuro.

Mitos sobre el colesterol que conviene desterrar

  • Mito 1: Si soy delgado y hago ejercicio, no puedo tener colesterol alto

Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que una persona con peso normal y físicamente activa tiene automáticamente un perfil lipídico saludable.

Sin embargo, la evidencia científica demuestra que el colesterol posee un importante componente genético. Esto significa que una persona puede alimentarse correctamente, practicar actividad física de forma regular y aun así presentar niveles elevados de colesterol LDL o triglicéridos.

  • Mito 2: Todo lo natural es seguro

Otro concepto equivocado es creer que los productos naturales siempre son inocuos. Algunas sustancias de origen natural también pueden provocar efectos adversos. Como ejemplo menciona la ashwagandha, una planta que ha sido relacionada en algunos reportes médicos con casos de hepatotoxicidad severa, llegando incluso a requerir trasplante de hígado en determinadas situaciones.

  • Mito 3: Solo el ejercicio aeróbico reduce el colesterol
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    Foto: Unsplash.

Durante años predominó la idea de que únicamente los ejercicios cardiovasculares ayudaban a mejorar el perfil lipídico. No obstante, investigaciones recientes muestran que el entrenamiento de fuerza, como el levantamiento de pesas, también contribuye a disminuir el colesterol LDL ("colesterol malo") y aumentar el colesterol HDL, encargado de transportar el exceso de colesterol hacia el hígado para su eliminación.

  • ¿De dónde proviene realmente el colesterol?

Alrededor del 70 % del colesterol es producido por el hígado, mientras que solo el 30 % proviene de la alimentación.
Lejos de ser una sustancia perjudicial por definición, el colesterol cumple funciones esenciales en el organismo, entre ellas:

  • La formación de las membranas celulares.
  • La producción de hormonas como estrógenos, testosterona y cortisol.
  • La síntesis de vitamina D.
  • La producción de ácidos biliares, indispensables para la digestión de las grasas.

En cambio, los triglicéridos presentan un comportamiento diferente: aproximadamente el 70 % proviene de la alimentación, especialmente de dietas con exceso de carbohidratos refinados, productos ultraprocesados, embutidos, paquetes y carnes con alto contenido graso. Por ello, el problema no es el colesterol en sí, sino el exceso de determinadas partículas, especialmente el colesterol LDL, que incrementa el riesgo cardiovascular.

Lp(a): el factor de riesgo cardiovascular que muchas personas desconocen

Los avances científicos han permitido identificar nuevos marcadores relacionados con el riesgo cardiovascular residual, es decir, aquel que permanece incluso cuando los niveles tradicionales de colesterol parecen normales. Uno de ellos es la lipoproteína(a) o Lp(a). Esta partícula posee una estructura similar al colesterol LDL, pero incorpora una proteína denominada apolipoproteína(a), lo que favorece la formación de placas de ateroma, la inflamación y la aparición de trombos.

Su principal característica es que tiene un origen predominantemente genético, por lo que sus niveles suelen mantenerse estables durante toda la vida.

Por esta razón, las recomendaciones internacionales aconsejan medir la Lp(a) al menos una vez en la vida, especialmente en personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular.

Detectar valores elevados permite identificar pacientes con mayor riesgo de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares de forma temprana, incluso cuando el colesterol convencional parece estar bajo control. Asimismo, la medición de las apolipoproteínas se ha convertido en una herramienta cada vez más importante para evaluar el riesgo cardiovascular de forma personalizada.

El riesgo del autodiagnóstico con inteligencia artificial

Otro aspecto que preocupa a los especialistas es el creciente uso de herramientas de inteligencia artificial para interpretar análisis clínicos sin consultar a un médico.

Agunas personas cargan sus resultados de laboratorio en plataformas digitales para obtener diagnósticos o recomendaciones automáticas. Todos los especialistas advierten que estas herramientas pueden servir como apoyo informativo, pero nunca deben sustituir la evaluación de un profesional de la salud.

La inteligencia artificial utiliza información disponible en internet y puede generar respuestas que no siempre cuentan con suficiente respaldo científico o que no consideran las características particulares de cada paciente.

La prevención sigue siendo la mejor estrategia

Los especialistas coinciden en que el principal desafío es mejorar la educación sobre la salud cardiovascular, combatir la desinformación y fomentar los controles médicos preventivos.

Debido a que la dislipidemia suele avanzar sin síntomas, controlar periódicamente el colesterol, los triglicéridos y otros factores de riesgo puede marcar la diferencia entre prevenir una enfermedad cardiovascular o enfrentar una emergencia médica como un infarto o un ACV.

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Una dieta con muchas verduras, fibras y grasas saludables es la mejor manera de nutrirse.
Foto: Unsplash.

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