El orgullo de la medicina uruguaya que iguala a los países más avanzados en la curación del cáncer infantil

Con un 80% de efectividad en tratamientos oncológicos para niños y adolescentes, la Fundación Pérez Scremini se prepara para duplicar su capacidad tecnológica.

Centro Hemato Oncologico Pediatrico de la Fundacion Perez Scremini
La Fundación Pérez Scremini sigue apostando por nuevas maneras de atender a pacientes niños y adolescentes con cáncer.
Juan Manuel Ramos/Archivo El País

Que Uruguay tenga en varios tipos de cáncer pediátrico o adolescentes tasas de curación que rondan el 80% -un guarismo propio de los países más avanzados en atención médica- se debe, en una parte nada menor, al trabajo que lleva adelante la Fundación Pérez Scremini.

Como dice la doctora en biología Lucía D’Andrea, ese resultado se alcanzó gracias a que todos los integrantes de la fundación se sienten comprometidos con la misión. Dentro de ese panorama general, el laboratorio de biología molecular que dirige D’Andrea tiene un particular protagonismo, ya que ahí se lleva adelante una tarea de alta especialización tecnológica y médica.

Ese laboratorio, además de contribuir con una técnica de diagnóstico más precisa, también permite un tipo de terapia más, que se suma a las ya convencionales quimioterapia y radioterapia. Llamada CAR-T, la terapia entra a aplicarse cuando todas las demás opciones se han agotado y significan otra esperanza para el universo de pacientes oncológicos que atiende la Pérez Scremini, desde los recién nacidos hasta quienes tienen 18 años de edad.

Centro Hemato Oncologico Pediatrico de la Fundacion Perez Scremini
Centro del Servicio Hemato Oncológico Pediátrico del Hospital Pereira Rossell a cargo de la Fundación Pérez Scremini.
Foto: Juan Manuel Ramos.

Ahora, la Pérez Scremini apuesta por dar otro paso para aumentar el alcance de la atención oncológica, ya que tiene todo pronto para empezar, en julio o agosto, la ampliación de dicho laboratorio, el primero en Uruguay y también en la región.

Con una inversión que llega casi a US$ 700.000, el proyectado laboratorio de biología molecular dotará a los médicos y técnicos de la fundación de mayores comodidades y facilidades para continuar investigando y desarrollando la terapia CAR-T.

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Foto: Fundación Pérez Scremini.

“Una de las cosas que nos permitirá el nuevo lugar es que será más grande y que así podemos duplicar los equipos que tenemos. No vamos a incorporar de momento otros porque la verdad que hoy en día estamos muy bien con este equipamiento”, dice D’Andrea y agrega que contar con mayores recursos les permitirá no solo poder atender mayor cantidad de casos, sino también reducir los tiempos de respuesta.

“Trabajaremos más cómodos. Cuando uno proyecta un laboratorio de biología molecular después va incorporando técnicas y crecen las necesidades de, por ejemplo, almacenamiento. Pero sobre todo nos permitirá procesar más muestras y acotar los tiempos de respuesta, que es otro de nuestros objetivos: reducir esos tiempos que hoy son muy buenos, pero cuanto más lo podamos reducir, mejor”, explica la directora del laboratorio.

En resumen: diagnósticos más precisos para aquellos casos de cáncer que se estudian en el laboratorio, y tiempos de respuesta más cortos. Es importante para los médicos saber qué es lo que tiene el paciente, no solo una leucemia, porque una leucemia no es una única enfermedad. Hay tres grandes tipos de leucemias y luego tenemos capaz que hasta 300 subtipos distintos”, explica D’Andrea.

El oncólogo Ney Castillo, por su lado, acota que el nuevo laboratorio es otro avance en la lucha contra el cáncer en Uruguay. Aunque la fundación atienda a una parte acotada de la población del país, está dentro de los objetivos ampliar la atención hacia otro tipo de pacientes, más allá de si ya dejaron de ser jóvenes.

¿No sería deseable que haya más laboratorios así en Uruguay? Castillo explica que alguien podría pensar que sí, pero para un país con las características que tiene Uruguay -entre ellas poca densidad demográfica y poca población, además de un terreno sin pronunciados accidentes geográficos como montañas- tener un laboratorio especializado de este tipo en un solo lugar es lo mejor. “De otra manera”, continúa Castillo, “se puede perder valiosa experiencia acumulada en un lugar si pasara que un profesional se muda de una localidad a otra”.

Doctor Luis Ney Castillo
Doctor Luis Ney Castillo.
Foto: Fundación Pérez Scremini.

Según lo que expone el reconocido oncólogo, el modelo aplicado por la Pérez Scremini en la atención del cáncer -que entre otras cosas implica centralizar el conocimiento científico y médico en Montevideo- está en parte inspirado en el National Health Service de Gran Bretaña. “Ellos calculaban que hace falta un centro especializado en cáncer para una población de tres millones de personas. Al ser nuestro país uno de tres millones de habitantes, y con posibilidades de comunicación entre distintas partes del territorio accesibles, este es el camino que nos conviene transitar”, concluye Castillo.

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