El hábito vespertino que ayuda a reducir las idas al baño en la madrugada y mejora el descanso

Elevar las piernas al final de la tarde evita la acumulación de líquidos en los tobillos y disminuye la producción nocturna de orina.

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Foto: Commons.

Despertarse durante la madrugada para ir al baño es una situación frecuente en las personas mayores, pero no siempre debe interpretarse de la misma manera. Para algunas personas puede tratarse de uno de los cambios asociados al envejecimiento, mientras que en otras puede ser una señal de alerta que requiere una evaluación médica.
Esta necesidad de interrumpir el sueño para orinar durante la noche recibe un nombre específico: nicturia. Se trata de una alteración que puede afectar la calidad del sueño, provocar cansancio y somnolencia durante el día y aumentar el riesgo de caídas y accidentes domésticos entre los adultos mayores.

¿Cuántas veces es normal levantarse para orinar durante la noche?

La frecuencia con la que una persona se despierta para ir al baño es una de las principales dudas relacionadas con la nicturia. Según información divulgada por el portal especializado en salud Tua Saúde, levantarse una vez durante la noche para orinar puede considerarse algo habitual en muchas personas mayores de 60 años.

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Foto: Commons.

Cuando la necesidad aparece dos veces por noche, puede comenzar a afectar la calidad del descanso, aunque su impacto depende también de cómo se sienta la persona durante el día y de la facilidad con la que consigue volver a dormirse.

En cambio, cuando la necesidad de orinar aparece tres o más veces durante la noche, o cuando este cambio se presenta de manera repentina, es recomendable realizar una consulta médica para determinar cuál puede ser la causa.

De todos modos, el número de veces que una persona se levanta no es el único aspecto que debe tenerse en cuenta. También es importante observar cómo repercute la nicturia en la vida cotidiana. Si la persona consigue volver a dormir rápidamente y no presenta molestias durante el día, la situación puede tener menor relevancia. Por el contrario, si el sueño se interrumpe constantemente, aparece fatiga persistente o existe somnolencia durante el día, conviene investigar el origen del problema.

Nicturia: no siempre está relacionada con la próstata

Uno de los errores más frecuentes consiste en atribuir automáticamente la necesidad de orinar de noche al agrandamiento de la próstata en los hombres. Si bien las alteraciones prostáticas pueden aumentar la frecuencia urinaria, existen muchas otras causas posibles de nicturia. Entre ellas se encuentran la diabetes, las enfermedades cardíacas, los trastornos del sueño, los problemas renales, determinadas alteraciones de la vejiga y algunos hábitos relacionados con el consumo de líquidos.

Insomnio
Adulto mayor con insomnio acostado en la cama.
Foto: Freepik.

La propia edad también puede influir. Con el paso de los años, los riñones pueden perder parte de su capacidad para concentrar la orina durante la noche, lo que favorece una mayor producción de orina mientras la persona duerme.

Pero existe otro factor que puede pasar inadvertido: lo que sucede con las piernas durante el día. Las personas que permanecen muchas horas sentadas o de pie pueden acumular líquido en los tobillos y en las extremidades inferiores. Al acostarse, ese líquido vuelve a incorporarse a la circulación sanguínea y posteriormente es filtrado por los riñones. Como consecuencia, puede aumentar la producción de orina durante la noche.

Por este motivo, en determinados pacientes, elevar las piernas durante la tarde puede contribuir a disminuir algunos episodios de nicturia.

Levantarse de noche también aumenta el riesgo de caídas

La nicturia no solo puede perjudicar el descanso. La interrupción reiterada del sueño también puede tener consecuencias sobre la seguridad de las personas mayores.
Según información recopilada por Tua Saúde a partir de revisiones clínicas, quienes necesitan levantarse dos o más veces por noche para ir al baño presentan un riesgo considerablemente mayor de sufrir caídas o fracturas durante la madrugada.

El peligro no está necesariamente en la necesidad de orinar, sino en las condiciones en las que se produce el desplazamiento: la persona puede caminar medio dormida, con poca iluminación y, en algunos casos, presentar problemas de equilibrio asociados a la edad.

Por eso, además de investigar las posibles causas médicas de la nicturia, es importante adoptar medidas para prevenir accidentes. Mantener una luz tenue durante la noche, despejar el camino hacia el baño y evitar alfombras sueltas u obstáculos puede ayudar a reducir el riesgo de caídas.

¿Cuándo consultar al médico por la necesidad de orinar de noche?

Consulta medica
Joven se atiende con doctora.
Foto: Shutterstock.

Es recomendable buscar atención médica cuando la frecuencia con la que una persona se levanta para orinar aumenta de manera repentina o cuando la nicturia aparece acompañada de otros síntomas.
Entre las señales que justifican una evaluación profesional se encuentran:

  • Levantarse tres o más veces cada noche para orinar.
  • Dolor o ardor al orinar.
  • Sangre en la orina.
  • Sed excesiva.
  • Hinchazón persistente en las piernas.
  • Antecedentes de caídas nocturnas.
  • Fatiga o somnolencia durante el día como consecuencia de la interrupción constante del sueño.

Aunque despertarse para ir al baño puede ser un fenómeno frecuente con el paso de los años, no debería asumirse automáticamente que se trata de una consecuencia inevitable del envejecimiento. La frecuencia de la micción nocturna, la aparición de otros síntomas y el impacto sobre el sueño y la vida cotidiana son factores fundamentales para distinguir entre un cambio habitual y un posible problema de salud que requiere atención médica.

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