Diferencias entre mareo y vértigo: qué causas los provocan y cuáles son las señales de alarma

Aunque suelen confundirse, responden a mecanismos distintos en el organismo. Especialistas explican el impacto del calor y la presión arterial, y detallan las manifestaciones neurológicas que requieren atención médica inmediata.

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Imagen: Commons.

Un mareo puede aparecer después de levantarse rápidamente, permanecer demasiado tiempo bajo el sol o atravesar una situación que genere una sensación difícil de describir en la cabeza. Aunque muchas veces desaparece en pocos minutos, no todos los episodios de mareo tienen el mismo origen.

La frecuencia, la intensidad y la duración del episodio son algunos de los aspectos que permiten determinar su importancia. También es fundamental prestar atención a los síntomas que acompañan al mareo, ya que pueden indicar si se trata de una molestia pasajera o de una situación que requiere atención médica.

En realidad, el término mareo engloba diferentes sensaciones, como aturdimiento, debilidad, inestabilidad o sensación de desmayo. Cuando una persona percibe que ella misma o el entorno están girando, en cambio, se habla de vértigo. La Clínica Mayo señala que los episodios de vértigo pueden durar desde unos segundos hasta varios días y que pueden aparecer o empeorar al caminar, ponerse de pie o mover la cabeza.

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Foto: Unsplash.

Mareo por calor: cómo puede producirse

Las altas temperaturas también pueden favorecer la aparición de mareos. Cuando hace calor, el organismo pierde agua y sales minerales a través de la sudoración. Si estos líquidos no se reponen adecuadamente, puede disminuir el volumen de sangre circulante y producirse una caída de la presión arterial. Como consecuencia, pueden aparecer debilidad, visión borrosa, cansancio, mareo e incluso desmayo.

El médico de familia Luis Carlos López Viejo, del Hospital Universitario Los Madroños, explica que el calor puede favorecer la deshidratación y las bajadas de tensión, dos factores que pueden desencadenar estos episodios. En muchos casos, el malestar desaparece al corregir la causa. Sin embargo, los mareos recurrentes o intensos no deberían considerarse normales y requieren una valoración profesional.

Otra posibilidad es la hipotensión ortostática, una caída de la presión arterial que puede producir mareo o debilidad después de cambiar de posición, especialmente al levantarse rápidamente después de estar sentado o acostado.

Mareo y vértigo: ¿son lo mismo?

Aunque suelen utilizarse como sinónimos, mareo y vértigo no significan exactamente lo mismo. El mareo puede manifestarse como sensación de aturdimiento, debilidad o inestabilidad. El vértigo, en cambio, se caracteriza por la percepción de que el cuerpo o el entorno se están moviendo o girando, aunque permanezcan quietos. El oído interno desempeña un papel fundamental en el equilibrio, junto con la información que proporcionan los ojos y los nervios sensoriales. Cuando estas señales no coinciden, puede aparecer la sensación característica del vértigo.

Una de las causas más frecuentes es el vértigo postural paroxístico benigno (VPPB). En estos casos, los episodios suelen ser breves y aparecen al realizar determinados movimientos de la cabeza, como girarse en la cama o incorporarse. Aunque generalmente no se trata de una enfermedad grave, el vértigo puede aumentar el riesgo de caídas, especialmente en personas mayores. También existen otras alteraciones del sistema vestibular. La neuritis vestibular, por ejemplo, puede provocar un mareo intenso y persistente, mientras que la enfermedad de Ménière puede generar episodios acompañados de pérdida auditiva, zumbidos o sensación de presión en el oído.

¿Cuándo el mareo puede ser una señal de alarma?

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Un episodio aislado de mareo no significa necesariamente que exista una enfermedad grave. Sin embargo, la situación cambia cuando aparece de manera repentina e intensa o cuando se presenta junto con otros síntomas. El mareo o el vértigo acompañados de dificultad para hablar, pérdida de fuerza en una extremidad, alteraciones visuales, problemas de coordinación, pérdida de sensibilidad o una cefalea intensa y repentina requieren una valoración médica urgente. Estos síntomas pueden aparecer en cuadros como un ictus o determinadas lesiones cerebrales.

La Clínica Mayo también recomienda acudir a un servicio de urgencias cuando un episodio nuevo e intenso de vértigo o mareo se acompaña de dolor repentino en el pecho o la cabeza, alteraciones del ritmo cardíaco, dificultad para respirar, convulsiones, desmayo, visión doble, cambios en la audición, confusión, alteraciones del habla o vómitos persistentes. Por otro lado, aunque no haya signos de emergencia, también conviene consultar a un profesional cuando los mareos se repiten, duran demasiado, aparecen sin una causa evidente o interfieren con las actividades cotidianas.

Cómo prevenir algunos episodios de mareo

Algunas medidas pueden ayudar a reducir determinados tipos de mareo. Entre ellas se encuentran mantener una buena hidratación, evitar la exposición prolongada a temperaturas elevadas y moderar el consumo de alcohol. También puede ser útil levantarse lentamente después de permanecer sentado o acostado. Si la cafeína o el tabaco empeoran los síntomas, la Clínica Mayo recomienda limitar su consumo o evitarlos.

De todos modos, la duración del episodio no es el único indicador de su importancia. Un mareo breve puede provocar una caída, mientras que los episodios recurrentes pueden ser la manifestación de un problema que necesita diagnóstico y tratamiento. Por eso, ante mareos frecuentes, intensos o acompañados de síntomas neurológicos, la consulta médica permite determinar la causa y establecer el tratamiento más adecuado.

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Foto: Commons.

(En base a El Tiempo - GDA)

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