Por qué un vaso de agua fría puede frenar los mareos mejor que algo salado, según experto

El truco respaldado por médicos para combatir el mareo por presión baja al ponerse de pie bruscamente: por qué este hábito es más efectivo y no necesita sal.

Dolor de cabeza, mareos
Hombre se levanta de la cama con sensación de mareo.
Foto: Freepik.

Levantarse de golpe de la cama o de una silla y sentir un mareo pasajero es una experiencia frecuente. En la mayoría de los casos no representa un problema grave y suele relacionarse con una caída transitoria de la presión arterial. Sin embargo, pocas personas saben que existe una medida sencilla que puede ayudar a aliviar estos episodios.

Según el cardiólogo José Abellán, tomar entre 300 y 500 mililitros de agua rápidamente puede elevar la presión arterial de forma temporal gracias a un mecanismo fisiológico conocido como "reflejo osmopresor". Este efecto, explica, cuenta con respaldo científico y puede resultar especialmente útil en personas con presión arterial baja.

Este tipo de mareo suele aparecer cuando la presión arterial disminuye de forma momentánea al cambiar de posición, por ejemplo, al levantarse rápidamente. Abellán señala que es una situación relativamente habitual en personas jóvenes con presión arterial baja, adultos mayores, deportistas con una frecuencia cardíaca baja en reposo y algunas personas con enfermedades cardiovasculares o hipertensión.

Corazón.
Mujer sosteniendo un corazón.
Foto: Archivo El País.

Aunque en muchos casos se trata de un episodio aislado, si los mareos son frecuentes o intensos conviene consultar con un profesional de la salud para identificar la causa.

Existe la creencia de que consumir algo salado ayuda a elevar la presión cuando aparecen estos síntomas. Sin embargo, el especialista explica que, en determinadas personas, tomar agua sola puede producir una respuesta más rápida.

El efecto comienza a manifestarse pocos minutos después de la ingesta, alcanza su punto máximo alrededor de los 35 minutos y puede mantenerse hasta una hora.

El cardiólogo explica que el beneficio no depende del volumen de sangre, sino de un reflejo que se activa cuando el organismo detecta agua con baja concentración de sales. Tras beberla, el líquido llega rápidamente al hígado a través de la vena porta. Allí, receptores especializados perciben esa baja osmolaridad y desencadenan un reflejo que aumenta la presión arterial mediante la activación del sistema nervioso.

Según Abellán, si el agua contiene sal, ese mecanismo fisiológico se atenúa, por lo que el efecto puede ser menor. Además, algunos estudios sugieren que el agua fría podría potenciar aún más esta respuesta.

Aunque se trata de una medida sencilla, no es adecuada para todas las personas. Quienes padecen insuficiencia cardíaca, enfermedad renal, hipertensión o tienen indicación médica de limitar el consumo de líquidos deberían consultar previamente con su médico antes de incorporar este hábito, ya que podría no ser conveniente según su situación clínica.

Si los mareos aparecen con frecuencia, provocan desmayos o se acompañan de dolor en el pecho, dificultad para respirar u otros síntomas, es importante buscar atención médica para descartar causas que requieran tratamiento.

Con base en El Tiempo/GDA

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