Día Mundial de la Fibromialgia: la enfermedad invisible que afecta el cuerpo, el sueño y la vida diaria

Dolor crónico, fatiga y trastornos del sueño son algunos de los síntomas de una condición muchas veces subestimada. Especialistas insisten en la detección temprana y el abordaje integral.

Fibromialgia

Cada 12 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Fibromialgia, una fecha que busca visibilizar una enfermedad crónica que afecta millones de personas en el mundo y que, pese a su impacto, continúa siendo incomprendida y subdiagnosticada.

La fibromialgia se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado, cansancio persistente, trastornos del sueño y dificultades cognitivas. A menudo, quienes la padecen enfrentan no solo las limitaciones físicas de la enfermedad, sino también el descreimiento del entorno social y laboral.

Según explica el reumatólogo Antonio Collado, presidente fundador de la Sociedad Española de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica, “el dolor musculoesquelético crónico es la principal característica de esta enfermedad, para la que todavía no existe cura, aunque sí avances importantes en el tratamiento”.

Una enfermedad difícil de diagnosticar

Uno de los mayores desafíos de la fibromialgia es el diagnóstico. No existe un análisis específico que permita detectarla y sus síntomas suelen confundirse con otras patologías. Por eso, muchas personas pasan años consultando especialistas antes de recibir una respuesta.

Dolor crónico
Mujer con fibromialgia.
Foto: Freepik.

Actualmente, el diagnóstico se basa en la presencia de dolor extendido durante al menos tres meses y en la evaluación clínica del paciente. Además del dolor, pueden aparecer problemas de memoria y concentración —conocidos como “fibroniebla”—, ansiedad, cefaleas y sensibilidad extrema al tacto.

La enfermedad afecta mayoritariamente a mujeres y suele manifestarse entre los 20 y 50 años. Diversos estudios estiman que entre el 2% y el 4% de la población puede padecerla.

El abordaje integral, clave para mejorar la calidad de vida

Aunque no tiene cura definitiva, los especialistas coinciden en que un tratamiento interdisciplinario puede reducir los síntomas y mejorar significativamente la calidad de vida.

“El ejercicio físico produce beneficios biológicos y ayuda a mejorar los mecanismos cerebrales de control del dolor, pero debe adaptarse a cada paciente”, sostiene Collado.

Fibromialgia

Los tratamientos suelen combinar medicación, actividad física progresiva, fisioterapia, apoyo psicológico y hábitos saludables. Mantener rutinas de sueño, controlar el estrés y evitar el sedentarismo son algunas de las recomendaciones más frecuentes.

En el marco de esta jornada internacional, asociaciones de pacientes y profesionales de la salud vuelven a insistir en la necesidad de mayor investigación, atención multidisciplinaria y empatía social hacia una enfermedad que, aunque no siempre se vea, condiciona profundamente la vida cotidiana de quienes la padecen.

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