La expectativa de vida humana podría tener un límite biológico determinado por un mecanismo relacionado con la acumulación de mutaciones somáticas en el ADN a medida que envejecemos. Esa es la conclusión de un nuevo estudio, en el que un equipo de investigadores analizó cómo estos cambios celulares influyen en el envejecimiento y estimó cuál podría ser la edad máxima que un ser humano es capaz de alcanzar.
"Cuando se eliminan todas las demás causas de envejecimiento, las mutaciones somáticas por sí solas reducen la expectativa de vida mediana teórica de 1.759 años (para un hipotético organismo humano que no envejece) a 156 años", explicó Evgeny Efimov, uno de los principales autores del estudio, en un comunicado.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores activaron de forma secuencial distintos mecanismos de envejecimiento y evaluaron cuánto tiempo podría vivir una persona si se eliminaran todos los procesos reversibles asociados al envejecimiento, dejando como único factor las mutaciones somáticas.
Uno de los principales hallazgos fue que no todos los tejidos del organismo envejecen de la misma manera. Según Efimov, las neuronas y los cardiomiocitos, que prácticamente no tienen capacidad de dividirse, representan los principales factores que limitan la longevidad. En cambio, tejidos con una elevada capacidad de regeneración, como el hígado, pueden conservar su funcionamiento durante miles de años gracias a la renovación celular continua, compensando en gran medida los efectos de las mutaciones.
De acuerdo con el modelo desarrollado por los científicos, si se pudieran eliminar todos los factores asociados al envejecimiento natural, la expectativa de vida humana se ubicaría entre 146 y 194 años, aproximadamente el doble de la esperanza de vida promedio registrada actualmente en los países desarrollados.
"Nuestro estudio demuestra que las mutaciones somáticas desempeñan un papel importante en el envejecimiento, pero por sí solas no pueden explicar los niveles de mortalidad observados", señaló el coautor Dmitrii Kriukov, investigador del Centro de Tecnologías Biomédicas Skoltech e investigador sénior del AIRI.
El equipo de investigación prevé ampliar estos resultados mediante el análisis de otros tejidos, órganos y diferentes especies, con el objetivo de poner a prueba nuevas hipótesis sobre los mecanismos del envejecimiento y comprender mejor los factores que determinan la longevidad humana.